Atención spoiler: Van a derribar el Bellas Artes y no vais a poder evitarlo.

Recoger firmas en 2013 para evitar que derriben un edificio que fue declarado en ruina técnica hace 10 años es un acto muy romántico que demuestra eso mismo, que somos más románticos que el Ensanche Cortazar. Lo de mover el culo ya es otra cosa, más como de periferia. En Donosti somos de gatillo fácil: nos quejamos primero y pensamos después.

En la petición de charge.org no se ofrecen soluciones al problema, porque tampoco se han molestado en detectar el problema. No proponen alternativa al derribo, ni plantean posibles usos una vez recuperado/reconstruido. Tampoco especifican quién debe recuperarlo y explotarlo ni de donde saldrá el dinero para hacerlo. Se limitan a exigir que no sea derribado: es mejor esperar a que se caiga él solito.

En el Ayuntamiento nunca ha habido voluntad por recuperar el Bellas Artes para destinarlo a un uso cultural cuando eso era posible, y ha sido abandonado hasta ser irrecuperable. Apenas nadie se había quejado antes, y ahora que es demasiado tarde queremos que el Bellas Artes resucite con un click. Pero no somos ingenuos, somos románticos.

Dicho esto que cada uno firme lo que quiera, pero escuchar tanta indignación tras décadas de silencio es un poco raro. E inútil. Que hoy haya una empresa privada (la propietaria Sade) dispuesta a reconstruir el edificio adaptándola a las necesidades de un hotel me parece la mejor de las peores noticias posibles (eso si ya tenemos claro que los que nos importa de ese edifico es su impacto paisajístico). Además, no difiere mucho de lo que están haciendo en Tabakalera, solo que ahí se están gastando vuestro dinero

Besarkada.
-Angel Aldarondo-

Norte y Sur


El documental ‘The Black Power Mixtape 1967-1975’ es un excelente, demoledor e inédito montaje sobre la revolución negra norteamericana observada y realizada por periodistas suecos durante ocho años. Las entrevistas son las más crudas y sinceras jamás vistas, gracias a que la televisión sueca no tuvo que pasar por el filtro de la censura americana de la época, permitiendo a los norteños crear un documento histórico imprescindible. A pesar de todas sus virtudes, a la salida del cine algunos espectadores se preguntaban qué pinta un documental no musical en el Dock of the Bay.

Para presentar la siguiente película Asier Leoz introdujo a Fermín Muguruza hilando el discurso del documental anterior con el pasado musical del vasco, de cómo éste adoptó muchos de aquellos slogans para la causa de Euskal Herria. Por desgracia, en el documental ‘Next Music Station: Morocco’ no hay ningún reflejo del espíritu combativo del creador de Esan Ozenki.

La cinta es un paseo epidérmico por diferentes estilos musicales del país magrebí, con un estilo formal más propio de Canal Viajar que de un director implicado en la búsqueda de voces y sonidos disonantes. Quizá la mayor traba sea la conductora del documental, la sugestiva Oum, más interesada en empatizar y crear buen rollito con sus entrevistados que en extraerles algo de jugo.

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Lentejuela y Sur

El sur, esta vez español, y Lou Reed con su Velvet Underground siguen estando muy presentes en esta edición del Dock. La sesión doble del viernes fue triple por la proyección simultánea de la película ‘The Sacred Triangle: Bowie, Iggy & Lou 1971-1973’. Debido a la alta demanda de entradas la organización dispuso de otra sala y aun así quedaron muchas melómanas almas en pena por la calle.

Había mucha expectación por ver qué podía dar de sí un ambicioso documental que reúne a tres monstruos del rock durante tres convulsos años. La película resultó ser una muy didáctica, profusa y poco amena tesis sobre la singular relación entablada entre los tres. Muy centrada en la creación (o prefabricación) de la estrella de David Bowie, muestra cómo éste dio cobijo bajo sus alas de purpurina a los otros dos en sus momentos más bajos, ya descabalgados del rock y montados en el jaco.

La cantidad de información vertida logra que la historia de ese triángulo cuadre perfectamente, pero por momentos esa alineación estelar parece algo forzada y sobre alguna grieta se atisba la necesidad de justificar in extremis la naturaleza del propio documental. Así pueden surgir dudas sobre quién sostuvo un mayor influjo sobre los demás, qué copiaba a quién, y si realmente Bowie fue tan determinante en la carrera de Lou e Iggy. Parece que el director era consciente de este hecho, pues guarda para el final el mejor plano del documental con su mejor personaje: la exmujer de Bowie desmintiendo categóricamente que existiese ninguna ligazón entre los tres, risa irónico-alienada final incluida.

Por suerte ‘Quiero tener una ferretería en Andalucía’ funcionó como el complemento perfecto por su gran dosis de humor andaluz y buenrollito permanente, llegando a arrancar sonrisas incluso conn la narración de la muerte de Joe Strummer en boca del Mad Doc del pueblo. El documental es un vasto -en fondo y forma- anecdotario de los recuerdos de las gentes que convivieron con él durante sus constantes visitas a tierras andaluzas.

Divertido, entrañable y por momentos brillante en sus hallazgos, el único ‘pero’ es la falta de más documentos gráficos -de archivo o no- que ayuden a ilustrar mejor los pasajes de tanto entrevistado. Cuesta entender que no incluya unos pocos fotogramas del lisérgico spaguetti western que rodó en Almería. A pesar de la manifiesta falta de medios, la película es un caramelito para los fans de Strummer y para todo aquel que quiera conocer el lado más amable del eterno cabreado. El documental conquista con su alarde  de humildad, la de sus personajes y la de sus creadores, y hasta pude escuchar alguna risa sonora de Fermín Muguruza durante la proyección.

AUTOR: ANGEL ALDARONDO

Terciopelo y sur.

El documental ‘Talihina Sky: The Story of Kings of Leon’ fue la encargada de abrir la quinta edición del Dock of the Bay, y lo hizo arrancando el aplauso del público que abarrotaba las butacas del renovado Trueba. La película es un simpático retrato de la familia Followils, unos suerte de rednecks mezcla de paleto sureño y ultrareligioso talibán. Como suena. El mejor personaje del documental, el tío Cleo, es la viva imagen del Cletus de los Simpsons. Entrañable, divertido y alcohólico, parece que no aguantó vivo para verse en el documental.

Lo mejor de la película es que no es necesario ser fan de Kings of Leon para disfrutarla pues apenas recoge actuaciones en vivo y la banda sonora no se reduce al repertorio del grupo. De hecho, uno de sus mejores momentos llega cuando al ofrecer un esperadísimo concierto en su ciudad natal el director de la película los enmudece para que suene ‘Jesus’ de la Velvet Undreground. Algunos pueden considerarlo caprichoso, pero al menos evitaron la cancion “Casi una experiencia religiosa” de Enrique Iglesias.

Tras el documental pudimos asistir a los conciertos de Rafael Berrio y John Doe. Y si de enmudecer hablamos, el donostiarra volvió a mostrar su capacidad para hacer escuchar a la sala. Así pudimos sentir cada coma, cada F, cada respiración como si nos hablara al odio. Se podían escuchar hasta los silencios, tanto que cuando entró una loca gritando en la sala parecía parte del espectáculo, una performance, como si fuese un personaje proyectado desde su mente, una borracha distinguida.

Su repertorio repleto de melodías sencillamente complejas y letras de poeta maldito,  encaja perfectamente con su actitud desafiante sobre el escenario. Sus maneras de bohemio rokanrolero brillaron especialmente en la última canción, cuando fallaron los monitores y el artista se vio obligado a recitar El amor es una cosa rara. Quedó tan chulo (él y la canción) que de nuevo parecía ser un fallo intencionado. Para la posteridad queda la interpretación de Como Cortés al más puro estilo Lou Reed, igualito hasta en los acordes.

Por su parte John Doe dio una lección de calidad y buen gusto con su concierto country perfecto para una feria de ganado. Al final resultó una noche con mucho sabor sureño y  terciopelo undergroiund. Con estos conciertos y la asombrosa actuación de Audience -me río yo de Wilco, aunque solo sea un poco- el pasado domingo, queda patente que los conciertos del Dock of the Bay no son un mero complemento, sino una cita ineludible en sí misma.

AUTOR: ANGEL ALDARONDO

Oops! Lo has vuelto a hacer, Mobydick.

007 Final XXII Concurso Pop-Rock Villa de Bilbao MobyDick 27XI10

El domingo en el Kabigorri me dejaste acojonado con tu versión del Oops! I did it again de la Britney como despedida. Recuerdo haberte hecho esa petición desde mi resaca a la tuya porque leí que en ocasiones tienes días como muy de Spears, pero nunca creí que fueras tan temerario.

Porque hay que estar muy loco para atacar clásicos de Jacko, la Velvet o Neil Young y salir airoso del trance, hasta el punto de hacernos dudar de si la versión de Phil Collins -¡Phil Collins!- era un tema de Bob Dylan. Pero hay que ser un auténtico kamikaze sobrevolando Fukushima para atreverse a revisar Baga Biga Higa de Mikel Laboa. Y lejos del desastre, me conmovió tu fusión del akelarre. Creo que pocos solistas serían capaces de mirar a los ojos a ese tótem universal, embucharlo y regurgitarlo en ese hipnótico estado de posesión.

Una vez más lo has vuelto a hacer, y me volvieron a recorrer escalofríos por el espinazo. Volviste a convertir al público en gallierizos: mitad piel de gallina, mitad bello de erizo. Volviste a ponernos en guardia contra nuestras glándulas lacrimales mientras deshacíamos nudos de marinero en la garganta. Volviste a demostrarme la fuerza que conservan tus temas en directo por muchas escuchas que le haya practicado a la demo. Y una vez más, en tus intervalos de humor bizarro y campechano, nos diste la mano para sacarnos del túnel donde previamente nos habías introducido (imborrable tu anécdota sobre los bises, los cortos y las pajillas).

No pude evitar acordarme de tu actuación en Bilborock y pensar que, contra toda lógica, te creces en los grandes escenarios como pocos solistas pueden hacerlo. Espero salir de dudas cuando te vea enmudecer al público que asista al concierto de Gazteszena. No te será difícil convencernos. Con la abrumadora intensidad de tu filtro puedes escupirnos lo que quieras, desde tus nuevos temas inéditos a versiones que nos dejen con el culo torcido, ya sean clásicos intocables o hits abominables.

Si el boca-oreja funciona como debiera -y tu abultada humildad no lo impide- pronto deberías estar actuando allende los mares. El hecho de que tres promotores de la ciudad quisieran programarte para el mismo mes de mayo es un dato alarmante. En fin, dame pan y llámame fan.

Autor: Angel Aldarondo