Diseñadores textiles y discjockeys que aunaban imagen y sonido protagonizaron el acto que complementaba la octava edición del festival MID _E celebrado en el Teatro Principal de Donostia. Un certamen que busca llevar un poco más lejos, entre transgresiones y riesgos, la idea de modernidad, vanguardia, futuro, coolness, creatividad o como quieran ustedes llamarlo.
El Videojockey XU, disfrazado para la ocasión, tuvo dos sesiones. En la primera, vestido de ¿murciélago?, le pegó a la música electro europea. Hubo momentos caleidoscópicos, pero abundaron los dibujos animados en blanco y negro, con especial cariño por el reino animal. Algo que el benevolente compañero de silla, en un alarde woodyallenesco, definió como «no sé si es una alegoría de Rebelión en la Granja o un anuncio de Clan TV». Ya saben, los videojockeys, esos grandes incomprendidos.
El diseñador eibartarra Roberto Etxeberria presentó diez trajes en dos tacadas. El primer pase, oscuro, homenajeó al clasicismo de manera libertina, con cortes imposibles, gabardinas de espalda abierta, una chaqueta de mangas cortas probablemente inspirada en el videojuego Assasin’s Creed y largos chalecos por debajo de las cazadoras. Muy pret-a-porter, pero poco pret (telas bastante holgadas) y mucho porte(-r) en los germánicos modelos masculinos que paseaban por los pasillos del teatro.
En la segunda pasada nos fuimos de safari moderno. Tonos más ocres y claros, con el contraste de los pantalones cortos sobre troncos trajeados. También hubo gabardinas de lino cortadas alegremente a distintas alturas. Un puntazo la cámara que mostraba las bambalinas del desfile, con los modelos cambiándose de ropa y preparándose para salir.
Etiquetados durante años con el orgulloso emblema de “mezcla entre Los Planetas y el pop salvaje y melódico de los 60”, la banda andaluza perdió algún miembro en el camino (¿el que se encargaba de defender las voces a lo Beach Boys en los discos y conciertos?) a la hora de entregar su último CD, “Cuando el Destino nos alcance”.
‘Fue alucinante. Un concierto en la playa ante miles de personas, bebiendo unos kalimotxos. Quizás haya autores habituados a estas cosas, caso de ese Bruce Springsteen que parece ser un habitual de vuestra capital. Pero nosotros estamos más acostumbrados a las salas pequeñas’.
Pocas formaciones, locales o foráneas, tienen la virtud de hipnotizar a los asistentes que acuden por primera vez a uno de sus shows. Lobo Eléctrico es una de ellas. Presenciar una de sus actuaciones es quedar extasiado. Todo lo que su ‘Noche de esperma negro’ (como titulan sus citas) te lo permita, claro.
Como en aquellas cenas románticas patosas, los perfectos preparativos acabaron a zurdas.
Su mezcla de pop nacional y británico convenció al jurado del Concurso Pop Rock Ciudad De San Sebastián del 2009, obteniendo el primer premio en dicho certamen. Y llegó la hora del salto hacia delante. Se titula “No es lo que parece”, y contiene 11 canciones – versión de Bob Dylan incluida- que suenan con un sonido más roquero que el de sus inicios.