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Año: 2006

Zinemaldia: Nadie me enseñó a bailar

Vaya por delante que “la noche me confunde”, como diría el cubano Dinio. Una idea que Mitxel Ezkiaga ya recogía, en plural, en uno de sus artículos del fin de semana para este especial del Zinemaldia.

El otro día, sin ir más lejos, una bella periodista se acercó algo nerviosa a este juntaletras para preguntarme si yo era Víctor García León, el director de “Vete de mí”. Declinamos la invitación al sencillo flirteo y le indicamos que las únicas cámaras cuyo funcionamiento conocemos son las frigoríficas.

A nosotros también se nos embrujan las palabras por la noche, y colocamos en nuestros textos personajes inexistentes. Como cuando afirmamos que Gonzalo Miró se encontraba en Donostia con Cayetana Martínez de Irujo. Obviamente, la compañera de paseos nocturnos del hijo de la Miró era Eugenia, su actual pareja.

Y casi nos confundimos todos la noche del domingo con la fiesta de presentación de “Bosque de Sombras”, la primera película del vizcaíno Koldo Serra. Primero pensamos que era en Bataplán Disco, pero lo que allí se celebraba era en convite oficial de la productora. La verdadera parranda de la película se desarrolló más tarde, en el bar Be Bop.

Camino del primero de los pasos nos topamos con Fran Perea y su representante Paloma María, algo asustados con el precio de los cafés en el Hotel Maria Cristina. El actor y cantante presentaba ayer la gala de la Andalucía Film Commission. Y en honor a la verdad, hay que decir que Perea es tan simpático como sencillo y amable.

Ya en la discoteca, Koldo Serra departía con el equipo de su película y el autobús de bilbaínos presentes en la fiesta: El televisivo Klaudio Landa se refrescaba en la balconada mientras Antonio Zabálburu, el “médico” de “Hospital Central” y actor en películas como “África” o “La Marcha Verde”, demostraba que con ese apellido tan del “botxo” la asistencia era casi obligada.

Diego Galán, el antiguo director del festival, se acercaba a la barra repleta de gente. Y siempre es una alegría toparse con Álvaro Fuentes, el bajista de La Oreja de Van Gogh, quien aprovechaba una parada en su interminable gira para recuperar esa vida social que tanto echa de menos.

Tras la celebración “oficial”, dirigimos nuestros pasos a la abarrotada fiesta privada que se desarrollaba en el Be Bop de la plena Parte Vieja donostiarra. DJ Mimoloco (Borja Serra, hermano del homenajeado) y Borja Crespo (dibujante de cómics, director de cortometrajes y colaborador de nuestro Dvorame, entre otras cosas) ponían una música muy atractiva, con mucho “clásico básico” de los años 80 y 90 del siglo pasado.

Unos sonidos que nos sirvieron para disfrutar de las desconocidas capacidades danzarinas de Nacho Vigalondo. Con un estilo elegante y espectacular, le auguramos un futuro prometedor en el “Mira quien baila” de Anne Igartiburu si su futuro debut largo, “Los Crono Crímenes”, no recibe la atención que merece en taquilla.

Cerca del santanderino, el director Cristóbal Braun nos hablaba de su película de 26 minutos “El regalo de Zapura”. Porque ustedes ya saben que a finales de esta semana hay una sesión con algunos de los mejores cortometrajes del año en el Zinemaldia ¿no?. La sinopsis de la obra de Braun, con militares y balones perdidos, nos puso los dientes largos.

Jimmy Barnatán, el “Chuky” de “Los Serrano”, compartía pista de baile con un par de torres del Guipúzcoa Basket que le pegaban al refresco. A su lado, personajes de la farándula vizcaína como Francis Diez, del grupo musical “Doctor Deseo”, y el artista-polemista Mikel Clemente le daban a la sin hueso entre decenas de modernetes locales y foráneos. Entre tanta gafapasta es difícil distinguir regionalidades. Y no olviden que la noche nos confunde…

Zinemaldia: Una noche maquillada

El futuro nos anuncia en el edificio de Tabacalera un Centro Internacional de Cultura Contemporánea. Pero el presente nos demuestra que para montar saraos (contemporáneos o no), la vieja fábrica de cigarros es un lugar de lo más elegante.

La noche del pasado viernes las firmas oficiales de Maquillaje y Peluquería de nuestro Zinemaldia, Max Factor y Wella, se aliaron para presentar su “pasarela de cine” particular, donde caras televisivas y modelos conocidas pasearon pelos y pinturas modernas.

La organización montó un photocall publicitario a la entrada en el que los personajes invitados posaban ante los reporteros gráficos. El director de Teledonosti, Tito Irazusta, daba bien a cámara rodeado de modelos de apariencia descuidadamente cuidada.

Ya en el interior, el montaje presentaba una pasarela central y dos pantallas a los lados. El conductor de la gala, el periodista Antonio Albert, se situaba a la izquierda de nuestra mirada, delante de una de las pantallas.

Su hablar dicharachero, que se entonó con el paso de los minutos, fue presentándonos las películas y los tipos de mujer que inspiraron el poco habitual pase de modelos. Las damas, lejos de las poses castigadoras que suelen mostrar en Cibeles y similares, jugaron con la expresividad y la teatralidad de las películas homenajeadas.

Inauguró los paseos la donostiarra Lorena Bernal, con la recreación actualizada de la deslumbrante Anita Eckber de “La Dolce Vita”. Bernal fue la reina de los flashes de la noche, seguida muy de cerca por Toni Acosta y Vanessa Romero. Las actrices televisivas cerraron la gala evocando el duelo femenino de la película “Chicago”.

Entre unas y otras se pudo disfrutar del homenaje a films históricos como “Blade Runner”, con una “replicante” de peinado imposible: liso arriba y cardado a los lados, como si hubieras metido los dedos en un enchufe. Las ensaimadas capilares de la princesa Leia de “Star Wars”, la mujer andrógina de “Shakespeare in love”, la Nicole Kidman de “Moulin Rouge”, la seducción oriental de “Memorias de una geisha” y una fidedigna recreación de la Uma Thurman de “Pulp Fiction” completaron la velada. Al final hubo foto completa con los reyes de la decoración personal: el peluquero Alberto Cerdán y el maquillador Gregorio Ros, los verdaderos protagonistas de la noche.

Una banda en directo amenizó el resto de la fiesta, mientras los pinchos iban y venían y las chicas dejaban de parpadear con la fugaz aparición en la sala de Ian Somerhalder, el chico con la mirada gatuna de la serie televisiva “Perdidos”.

Aunque para visto y no visto, la presencia de Cayetana Martínez de Irujo y Gonzalo Miró en “Xcandal”, la segunda de las fiestas de la noche. Durante el día, él y ella pasearon por la ciudad cada uno por su lado. Coincidieron en la terraza del Bataplán, la discoteca que anunciaba “La Fiesta más atrevida del Festival”. Y en cuanto vieron un móvil ladeado, una cámara de usar y tirar o cualquier cosa similar a un flash pusieron pies en polvorosa. Perdón, en polvo-rosa, por aquello del “Hola” y similares.

El resto de invitados de la Zona VIP charlaban sin preocupaciones fotogénicas. Muchos de ellos trabajan detrás de la cámara, lo que hacía que los simples mortales pasaran de montar la tienda de campaña en el exterior de la misma.

Ya bajo techo, una percusión montada en el escenario de la discoteca anunciaba sesión de batucada sobre discos pinchados, mientras las gogos animaban (vaya que si animaban) la pista de baile.

A los chicos de “Llach, Una Rivolta Permanent” poco ánimo externo les hacía falta para cumplir con lo prometido la noche anterior. Desentumecían sus músculos en la zona central de la discoteca, celebrando la excepcional acogida de su película en el pase del Velódromo. Pero el premio al paseante nocturno se lo debemos dar al director Alejandro González Iñárritu, que seguía dejándose ver por los saraos “promocionando” su película entre los nocturnos.

Rafael Medina, centro de todas las miradas.

El hijo de Nati Abascal se dejó ver y retratar en la fiesta de Bataplán. Sus facciones jerezano griegas eran un auténtico imán entre las presentes, que no dudaban en calificar como “de película” la percha de este habitual del “cuore”.

Vaya semanita de fiestas nos espera

La guapa actriz Ángela Moreno, habitual en anteriores ediciones del programa “Vaya Semanita”, se desenvolvió estupendamente sobre el escenario de la fiesta de Tabacalera. Tras su paseo, una vez eliminado el maquillaje, se unió a la fiesta con sus amigas.

Zinemaldia: Bienvenido Mr Gordon

Mientras la climatología anunciaba huracán, tormenta tropical y chaparrones de película catastrofista bajo el nombre de Gordon, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián arrancaba sus noches ociosas el pasado jueves con la habitual fiesta de inauguración, celebrada en el Maria Cristina. Emplazamiento que repetirá como cierre de actos festivos, a finales de la semana cinéfila.

Al final el vendaval que iba a entrar por Galicia se quedo en agua de borrajas, en sirimiri que cambia el color de la camisa. Y todos y cada uno de los protagonistas de la noche pudieron entrar en el gran salón sin mayores impedimentos tras el visionado de la película en el Kursaal.

Allá estaba la elegante Silvia Marsó, sonriente ante las cámaras y cercana a quien quisiera hablarle. Se mantiene como una rosa la actriz catalana. Como los protagonistas de la película oficial de la noche, “Ghost”, quienes se acercaban a la barra de pinchos para dar buena cuenta de los aperitivos presentados.

Nos quedamos sin saber si ese apoyo acérrimo que los actores chinos procesaron en la gala inaugural a nuestra Real Sociedad fue sincero y puro o un derrape de la persona encargada de la traducción. Quedó curioso, y divertido.

La otra película oficial del jueves, “Vete de Mí”, acercaba al Hotel donostiarra al trío de protagonistas: su director Victor García León y los actores Juan Diego y Juan Diego Botto. Cerca de ellos, Isabel Coixet y Sara Driver sacudían los cimientos del cine independiente entre risas. El señor Olaciregui, el capitán del Zinemaldia, estaba tranquilo, con esa sonrisa perenne.

Y hablando de señoras o señoritas, se echó de menos a las presentadoras de la gala inaugural, la impoluta Edurne Ormazabal y Marisa Paredes. A decir verdad, la armada española que bajó por las escaleras del Cubo grande no se dejó ver en exceso.

Productores y periodistas hacían corro, saludándose como si se hubieran acabado las vacaciones y el jueves fuera el primer día de clase. Y a primera hora podemos decir que el aula estaba a tope, con un servicio exquisito de pinchos, copas, vasos, postres y continuos paseos a lo largo y ancho del hotel. Había ganas de juntarse, de brindar, de charlar sobre películas presentes y futuras.

Gonzalez Iñarritu departía con empresarios brasileños tras la charla del Kursaal, subiéndose más tarde a la barandilla de la terraza exterior, el espacio en el que los fumadores saciaban sus hábitos lejos de paredes y techos. Los políticos municipales se acercaron al evento inaugural, charlando sin mayores protagonismos.

Sin meter mucho ruido andaban Lluis Danés y Lila Pla, director y guionista de la película “LLach: La revolta Permanent”. Se les veía tranquilos y felices, guardando fuerzas para el estreno de su largometraje en nuestra ciudad. Como aún no nos hemos aprendido las caras de los protagonistas, casi se nos escapa Ignacio Benitez, el protagonista de la maradoniana ”El Camino de San Diego”.

Y flotaba en el aire esa eterna sensación de aquel hombre de gafas de pasta o esa chica de falda con vuelos tiene que ser alguien relevante, importante, en los próximos días. Las caras populares, las que la gente reconoce en cualquier poster o esquina, no abundaban por los pasillos del Maria Cristina.

Poco a poco la gente fue abandonando el lugar. Sabedores de que la semana es larga y que las fiestas serán abundantes por toda la ciudad. Asistir a las sesiones mañaneras puede ser un suplicio para quienes gusten de estirar las horas. Nosotros, que no salimos a disputar la etapa sino a dejarnos ver en todo el Tour, nos retiramos. Los más animados siguieron de juerga por las discotecas de la bahía.

Gabriel Gulian: “Los cantautores actuales me ponen muy nervioso. Son demasiado buenos, parece que nunca mataron una mosca”.

Hay momentos en la vida en los que los elementos se alinean contra ti. Por pequeños detalles, un trabajo o una situación pueden convertirse en una insalvable derrota.

En mi caso, dicho fraseado de rayos y centellas verbales se produjo en la entrevista con el músico donostiarra Gabriel Gulian, cuando mi grabadora dejó de funcionar nada más empezar la charla.

La solución estaba cerca. Boli, papel y dejar que las bellas melodías de “Nadie sabe nada”, el debut de este artista nacido uruguayo, sonaran de fondo. Doce temas grabados en Paris bajo la tutela artística de otro compatriota lujoso, Pajaro Canzani.

El autor edita su primer CD en solitario por su cuenta y riesgo (bajo la etiqueta de Klanian Records) y lo venderá exclusivamente por internet (www.gabrielgulian.com) al modesto precio de 10 euros. Y en sus conciertos, claro está. Con dos bemoles y un sostenido. “Internet te permite tener la oficina en casa. Y la web me permite abrirme al mundo. Todo son ventajas con este sistema”.

Claro que la web es un tubo que no para de escupir. Alejandro Diez, cantante de Cooper, afirmaba que “hay tanta información y el acceso a la música es tan sencillo que buscamos y escogemos nuestras canciones favoritas sin dar segundas oportunidades”.

Parte de esa saturación, de ese bombardeo informativo y consumista, se plasma en el título de los primeros pasos de Gabriel Gulian: “Nadie sabe nada”. Como canta en uno de sus temas, “vamos tras una luz que nadie sabe donde está”.

Ventas aparte, Gabriel deja claro que lo suyo es crear. Pero no le llames cantautor, por mucho que en la portada salga él solito. “Yo compongo y toco muchos instrumentos en mi disco. No canto contra el gobierno, ni a la paz y al amor. Además, los cantautores actuales me ponen muy nervioso. Son demasiado buenos, parece que nunca mataron una mosca”.

No se imaginen al entrevistado subiéndose por las paredes. Está tranquilo, habla rápido, parando para ahumar un poco su boca. En el fondo, es un agitador escondido entre encantadoras melodías. “Me gusta provocar, pero no al estilo punk. Lo mío es una provocación cultural. La cultura debe ser eso, incitación”.

Aunque sea donostiarra a pleno rendimiento, Gabriel aterrizó en Gasteiz hace ya muchos soles. Tocó con aquellos Potato festivos y reggae-skalaticos. De la música y su industria tiene muchas opiniones, siendo el inmovilismo la más dulce de ellas. “Las cosas están cambiando. Ya nadie compra un disco. Ahora Internet te permite acercarte al mundo. Tienen que cambiar la película. No hay que matar al que se baja los MP3. No es mas que un elemento de nuestra época”.

El contenido de “Nadie sabe nada” quizás les suene. El autor lo paseo por muchos bares antes de sentarse a grabarlas. “Me gusta subirme a un escenario sólo ante el peligro, y tocar si me apetece alguna canción de Los Beatles o alguna composición hecha el día anterior al concierto. En las presentaciones que ahora daré todo está más encauzado. Voy en formato trío, con Asier Holeaga a la batería, José Izagirre al bajo y Denis Balzaga a la percusión”.

Juntos presentarán el próximo miércoles en el Altxerri donostiarra (“el único bar en el que se puede ver y escuchar buena música, aunque a veces también sufrimos la falta de educación del público con sus voces elevadas”) este primer trabajo de aires latinos. Y perdón por lo de aires latinos. “Hoy en día todo es latino. Son gajes comerciales los que ahora ponen en el candelero a Shakira, a la cual no critico, cuando en realidad la música latina empieza en Argentina y acaba en Canadá”.

Gulian tocó en varios combos de aires sudamericanos: Tumbaito y La Ferretería del Son, antes de comandar el grupo Barraca Selva. “Pero la salsa murió. Y no sólo en Donostia, donde la única cultura parece ser la gastronómica. La música es cíclica, y ahora nos toca tragar música adolescente”.

“Nadie sabe nada” tiene esqueleto sonoro uruguayo, con estructuras de Candombe (música africana asentada en Montevideo desde el siglo XVII a la que los blancos añadieron guitarras) y Milonga (ritmo campero basado en la guitarra criolla). Pero no es un disco tradicional. Hay mucha apertura estilística: momentos casi jazzeros, un poco de samba diluida en pop, algo de soul “y una actitud rock. Partimos del mestizaje, donde las barreras rítmicas desaparecen”.

Tiene un cierto aire al más conocido Jorge Drexler. La misma suavidad, la misma cercanía, el mismo cariño cantando con ese acento sureño. “Drexler es el uruguayo que exportado sus músicas aquí. Puede que compartamos algunas formas de expresión comunes. El estilo rioplatense”.

En lo lírico la cosa también está bastante abierta. “Me apasiona leer, y eso me influye. Me gustan los poetas surrealistas, que no decían nada pero lo decían todo. No concibo mi música como enseñanza de unos valores. Sólo escribo canciones. En el fondo, no busco nada con mis letras. Son mi sicoanálisis particular”.

Concierto: Altxerri, 15 septiembre, 21.30 horas, gratis

Bide Ertzean, Coti: Feliz cumpleaños

Día: 09/09/2006. Lugar: Plaza de Toros (Tolosa). Asistencia: ¾ de entrada

Tolosa y sus habitantes andan celebrando estos días los 750 años de la ciudad. Una urbe que está impecable para la edad que tiene, con recientes retoques de altura como el nuevo Leidor.

Dentro de la programación festiva, el sábado pasado le tocaba el turno al espectáculo de dos formaciones “vascas”: Coti y Bide Ertzean. No, no nos hemos equivocado. Los lectores de nuestro suplemento Dvorame conocieron el viernes algunos detalles que unían al cantor argentino con nuestra provincia, como su empadronamiento contractual en la actual capital guipuzcoana.

Los asistentes a su concierto de este fin de semana conocieron más datos sobre su conexión tolosarra: El apellido Larrarte cruzó en su día el charco para asentarse en Argentina, y uno de sus descendientes es Coti Sorokin.

El entrante de la noche, a cargo de los locales Bide Ertzean, fue más que interesante. Desplegaron más energía que en sus discos, con Joserra Semperena a los teclados y la sustitución de Fran Iturbe a la guitarra por motivos contractuales. No hay que olvidar que algunos de estos músicos tocan con Mikel Erentxun e Ivan Ferreiro.

Su actuación estuvo plagada de estribillos certeros y mucho paseo elegante por el pop británico y norteamericano, con el euskera como idioma cantor. Lastima de despedida, con esas conciudadanas pidiendo a gritos la aparición de Coti. Es lo que tiene el tener seguidoras juveniles hasta arriba de adrenalina.

El argentino se plantó en Tolosa con una banda de compatriotas a los instrumentos que paraban con gusto y pegaban cuando debían. Y no cometan el error de identificar al creador sudamericano con “Nada de esto fue un error”, ese tostón (por repetido) cantado a coro con Paulina Rubio y Julieta Venegas. El cantante tiene dos vértices: el rock y su Argentina natal, esa pampa de tango y Dylan difundida mano a mano con su eterno socio Andrés Calamaro.

Sorokin es muy cuco haciendo temas melosos. Una tendencia que seguirá en el futuro, como pudimos observar en el tema nuevo titulado “Suéltame”. Ahí donde lo ven, tiene al menos 6 singles conocidos entre propios y cercanos, todos convenientemente colocados en la impecable la lista de canciones a tocar.

Pero el “tolosarra” rasga su guitarra y hace punteos con un estilo años 50. La banda Tequila marco al músico de Rosario. Por eso gusta de juntar la dulzura vocal argentina con tiempos más enrabietados. El propio Sabina (al que homenajeó con la revisión de su tema “Princesa”) se mordería las uñas al ver la acertada versión realizada por el argentino.

En resumidas cuentas, la del sábado a la noche fue una buena fiesta pop-rock de cumpleaños. ¡Zorionak Tolosa!

Historia de la Música Afroamericana: “Un vinilo es para siempre”

La Biblia recoge entre sus lomos la frase que afirma que “La fe mueve montañas”. No sabemos si para tamaña empresa el alma vale más que unos cuantos kilos de dinamita, pero lo que sí tenemos claro es que la fe mueve caderas. E imprentas.

Nos lo demuestra el DJ donostiarra Dr Punko, quien esta noche presenta el fanzine “Historia de la música afroamericana” en el bar Eiger de la Parte Vieja de su ciudad. Su fe (en la música negra) le ha empujado a difundir en formato audio y papel sus amores por estos sonidos de raíz algodonera.

Y las fiestas quincenales con pasquín incluido que el señor Punko (nacido hace 26 años bajo el nombre de Arkaitz Kortabitarte) se va a montar en el bar asociado al proyecto tienen algo que las diferenciará de las demás.

El hecho diferenciador no será el escuchar esa lustrosa música negra y bailonga en un bar de Donostia, que eso es casi milagro. Lo dice hasta nuestro entrevistado: “Lo mejor que puede hacer un amante de la música negra es no salir mucho, ahorrar e irse a festivales como el Lex Luthor de La Coruña o el Euro YeYé de Gijón”.

Lo que hace que hoy tengas que cambiar tus planes es que estas parties van a ser comentadas. Así, mientras lees la publicación podrás escuchar la música de los autores nombrados, ver DVDs, o conocer detalles sobre los cantantes que popularizaron el northern soul, el doo wop o el blues. “A ver si conseguimos poner un poco más de ritmo en esta ciudad, que últimamente está un poco ‘amuermada’”.

Tu ya llevas 5 años pinchando. Ya sabes que Donostia es comodona.

Yo creo que la cultura de internet y el tener acceso a muchísimas cosas con el esfuerzo de un “click” nos ha hecho a todos muy vagos. En Donostia, una ciudad pequeña, esto se hace más patente.

Pero en la capi hay más agitadores negroides.

Claro, está colectivo ädn, el más activo de todos los promotores aficionados que nos desgañitamos en esto. “El Capitán Lambretta”, abanderado del Northern Soul con muchas joyas de música negra,” Rudeboy” y sus ritmos negros jamaicanos.

Tienes un vicio caro si te gusta pinchar discos originales.

El dinero invertido es muchísimo. Pero por favor no se lo digas a mi madre, que siempre está diciéndome que a donde voy con tanto disco. Al menos no es dinero perdido como cuando te bebes un cubata, porque un vinilo es para siempre.

Tus sesiones suelen estar de bote en bote.

Ver a la gente bailar con Otis Redding o Bud Harper, es algo que te llena de emoción. Eso sí, el 80% del público que baila es femenino. En ritmo y en soltura para movernos, los hombres aún tenemos mucho que aprender.

Para eso nacen tus fiestas, para que nuestras visitas a la barra sean culturales y bailongas.

El plan es sencillo. Se repartirán ejemplares gratuitos y coleccionables del fanzine e  iremos presentando canciones y poniendo videos que complementen la publicación.

Una buena idea.

El principal problema que suelen tener las revistas de música es que no se pueden escuchar. Nosotros intentaremos que nuestro folleto se pueda escuchar, ver en movimiento e incluso jugar con él, porque habrá preguntas con premio.

¿Por qué has preferido hacer tu fanzine en papel y no colgarlo en una web?

Por dos motivos: la sobreinformación que hay en Internet y porque cansa mucho leer textos largos en un monitor. Muchas veces dejo de leerlos porque ya no puedo aguantar más la tortura radioactiva.

¿Cuál será la temática de la publicación?

Comenzará con la historia de la música afroamericana. Se hablará de artistas desconocidos para el público en general, como pueden ser Rosco Gordon o Don Gardner. También contaremos aspectos poco difundidos de voces que no necesitan mucha presentación, caso de Otis Redding, Muddy Waters o Jackie Wilson.

¿Qué podremos leer en el número 1?

Explico a la gente de qué trata exactamente el proyecto y comienza la “Historia de la música afroamericana”, con Robert Jonson. Y hay una introducción al personaje de Rosco Gordon.

Rosco es el icono ideológico de tu publicación

Hace poco vi un documental llamado “The Road To Memphis” en el que Rosco Gordon recorría Beale Street, la calle de Memphis más importante en la historia del blues y el R&B. Nadie le reconocía, porque la habían convertido en una calle comercial. Aún así, Rosco se lo tomaba a risa y con buen humor, mientras seguía defendiendo la música negra. El buen rollo que Rosco desprende en ese documental fue lo que hizo ponerme las pilas. Además, Gordon era un genio musical y precursor del contratiempo, que hizo que los jamaicanos se fijaran en sus discos para crear el ska.

¿Y en lo visual, qué tenemos hoy?

Veremos muchos videos de artistas afroamericanos de los 50 y 60. También de artistas blancos de rock and roll de los 50 a los que los músicos negros influenciaron y “prestaron” su música.

El próximo número  ya está camino de la imprenta

En el 2 seguiremos con la historia del blues con Robert Johnnson y la venta de su alma al diablo. Haremos una introducción a la vida de Jackie Edwards y empezaremos una sección llamada “El Extraño Mundo del Northern Soul”.

Y cuando ya haya unos cuantos números en la calle, los juntáis.

Sí, haremos una recopilación de 32 páginas. Los moveremos por las zonas que nos lo soliciten. De momento tenemos distribuidores y particulares que nos lo han pedido en Barcelona, Coruña, Madrid, León e incluso Chile y Argentina.

Recomiéndanos 5 discos para ir entrenados a la fiesta de hoy.

  • Rosco Gordon, “Rosco´s Rhythm”
  • Muddy waters “At Newport”
  • Robert Johnson “Cross Road Blue”
  • Varios Artistas “Allnighter. Northern Soul in The New Millenium”
  • Howlin´ Wolf “Memphis Days”.

Contacto:

punko@euskalnet.net,
www.fotolog.com/punko

Semana Grande 2006: Quiosco abierto.

Pocos escenarios estarán tan aprovechados en esta Aste Nagusia como el del Quiosco Del Boulevard. A la mañana los niños corretean alrededor, en los juegos infantiles. Los pases empiezan a la tarde, con las bandas de música para los mayores.

Y a las 23.30, el oblongo emplazamiento se convierte en un cajón de sastre –que no desastre- en el que las actividades son bastante musicales y físicas. En su programación vemos bilbainazas, movimientos hip-hop, bailes de salón, tangos de rosa y chaqué y guitarrones mexicanos.

Actividades que buscan, más aún que en otros emplazamientos, atraer las miradas y los pasos de las marabuntas heladeras. Y a fe que lo consiguen. Nosotros nos pasamos por el Bule para ver la batucada de la agrupación Perfusión, y allí no cabía un alma.

Por eso quizás perdonamos a los señores mayores y familias de más de 5 miembros que no tuvieron reparo alguno en pisar jardines adyacentes para obtener “tribuna”. Luego no se me quejen de lo mal cuidadas que están las zonas verdes donostiarras.

Con Profusión pudimos disfrutar de un espectáculo de música y bailoteo, ejecutado por jóvenes a los que correr tras un autobús que se escapa no les debe resultar ningún esfuerzo. Vaya festival de la fibra que pudimos observar.

Allí nadie dejaba un pie o un brazo quieto. Sobre el escenario, queremos decir. Abajo, las palmas de rigor, los ritmos de aplausos a los que invitaban los músicos y un par de guiris que estaban opositando por si en Profusión había una baja. Lo habitual en Donostia, vamos.

Mención especial merecían las mozas que se contoneaban sobre el escenario. Y no lo digo por ser mozo yo. Su danza del vientre, o cualquier movimiento coral que hicieran apartadas de sus instrumentos, era simplemente alucinante.

En lo musical gozamos con los ritmos de 3 grandes tambores, un par de cajas de batería, 3 chicas tocando un instrumento de campanillas, un joven cuya pandereta debería llamarse pequereta por el tamaño y un timbal manejado por un maestro de ceremonias a un silbato pegado.

Todos vanagloriando los ritmos creados en las favelas brasileñas y popularizados por Carlinhos Brown. Una música tradicional contagiosa y animada con buen calado – visual – en nuestra ciudad.

Delorean, We Are Standard: Luces en el Peine Del Viento

Día de la Virgen, día de carreras. Galopadas en el hipódromo de Lasarte-Oria. Y más trotadas para coger sitio en los fuegos, las heladerías y las paradas de los autobuses nocturnos.

También las hay para colocarse cerca de los escenarios. Sobre todo con los pura sangres en Sagüés. Algo menos cuando se asiste a los entrenamientos de desconocidas potrancas, caso de las verbenas nocturnas o el concurso pop-rock de Donostia.

Pero lo que de verdad sorprende es la asistencia a actuaciones de yeguas que acaban de empezar a competir en los mundos musicales. Ese es el caso del concierto de Delorean y Standard, dos formaciones vascas que el pasado martes llenaron el escenario situado en el Peine Del Viento.

Abrieron fuego los bilbaínos Standard, en su primera parada en nuestra ciudad. Potentes, divertidos, bacilones e incitando al baile moderno a lo suelto con sus dos baterías bien conjuntadas, la formación vizcaína demostró que se puede hacer bailar con guitarras. Con ecos de la música británica de los años 90 (Happy Mondays), su actuación fue una de las perlas que nos dejará la Aste Nagusia.

Y si Standard fueron enérgicos, lo de Delorean sigue siendo de anuncio de Durex. Ya saben, esa pareja que con su pasión va iluminando maquinitas y norias.

Los de Zarautz siguen presentando una tensión y un brío sobre el escenario que no sólo es capaz de iluminar el anuncio de la marca cervecera -a todas luces exagerado- presente en el Peine Del Viento, sino que puede alumbrar las ferias durante toda la Semana Grande. Y si se ponen serios, surtir de luz al barrio de Gros de aquí a Mayo.

Musicalmente mezclan un poco de punk y un mucho de música techno, con voces chilladas y ritmos imparables. Tras un pobre comienzo, el concierto fue subiendo en intensidad hasta la despedida “made in Nintendo”. Ellos acabaron de reventar una plazoleta que les despidió con salvas de aplausos.

Hablando de la plaza de marras, recomendamos por segundo año consecutivo que coloquen baños móviles y se alumbre de alguna manera la zona de bajada de la misma hasta el paseo. Bueno, o eso, o que monten directamente un hospital de campaña. Porque cuando se haga de noche en uno de estos eventos los mamporros pueden ser de aúpa.