La vida es otra cosa

Hoy, según Marotta, la televisión impide cualquier atisbo de rebelión. “Presenta una falsa Italia, la Italia del divertimento, de los concursos, de las locutoras, de las adivinanzas. ¡Pero la vida es otra cosa!”.

Pero él no se rinde. “Los intelectuales, o mejor, los hombres de cultura, sufrían también mucho en aquel tiempo, pero acabaron haciendo la unidad de Italia, se impusieron a esa masa inerte. Hoy no quedan hombres de cultura, sólo intelectuales sedientos de dinero y poder cuya tarea es montar una representación periodística y mediática para privar a los jóvenes de la conciencia y la sabiduría”.

Extracto descontextualizado (o re-contextualizado) del interesante artículo sobre Nápoles de El País

Perfecto retrato del periodismo musical actual

Si yo fuera periodista y además musical (dos términos que implican una especialización casi imposible en los dias que corren), me imprimiría sobre papel de buen gramaje el artículo del siempre genial Diego Manrique en el País y me lo leería varias veces. Muchas, cientos. Aunque desde la primera letra hasta la última sepa que esa es, y no otra, la mejor radiografía posible del panorama musical actual.

Quizás minusvalore el trabajo de varios blogs que sí resultan interesantes para continuar el espíritu aventurero de años pasados, pero la capacidad de análisis y fotografía del periodista es, de nuevo, supina. Chapeau!

Vía | EFE EME

Actualización: Desarrollando la idea del periodista actual, nos encontramos en Llamame Lola una frase tan cierta como desconocida para muchos.

«Los costes de la tecnología y la fiebre de la rentabilidad empresarial se compensan con las reducciones de plantilla, las nuevas formas de contrato basura y la potenciación de un “periodista total” que ha de hacer de todo al mismo tiempo, como el hombre orquesta de los circos», José Luis Dader, Catedrático Habilitado de Periodismo Universidad Complutense de Madrid.

Código de (des)barras musicales

El músico que llega al número uno sigue siendo el que más ha vendido, pero ya no se enseñan las cifras porque son muy bajas

Porque ¿cómo puede ahora una discográfica publicitar a un cantante que ha vendido sólo mil discos en una semana en toda España por mucho que haya llegado al número tres de la lista? La solución está en anunciar a bombo y platillo que el artista en cuestión ha llegado a un disco de oro (40.000 ejemplares) o de platino (80.000 ejemplares). “Eso sirve como un instrumento de marketing”, concreta el presidente de Promusicae.

Conviene entonces recalcar que esos 40.000 u 80.000 discos no están todavía en casa de la gente sino colocados sobre las estanterías de las tiendas. Es decir, son las novedades musicales que la discográfica vende a los comercios para su circulación, pero que todavía no se han vendido. En los últimos tiempos, y debido a la crisis, tiendas y discográficas ajustan más esas cifras para evitar excedente y por tanto devoluciones que pueden acabar en la basura.

El Páis, en otro conocido (pero no por ello menos real) análisis de discos, ventas y grandes compañías. Diego Manrique le pone la puntilla