Dioses y Monstruos

Hay distintas maneras de tocar las teclas. Una de las más divertidas es como lo hacía Errol Flynn en los descansos que le dejaba la ingesta de alcohol, labor que compaginaba con actuar. Otra como lo hace Jim Morrisson en “The Doors Feast Of Friends”, una sucesión de imágenes cuya única diferencia con las de tu tío en el Gorbea allá por el 68 es que estos ascendían sin moverse del sitio. Y que eran famosos.

Sin una voz en off que sirva de empaste, la peli deja algunas estampas curiosas como la de los polis desalojando gente del escenario tapando toda visión posible de Jim Morrisson desde el público. Y esa idea de que el dealer de Jim era un tipo serio en lo suyo. Como también que el muchacho místico tenía una buena hostia post adolescente. Resumiendo, quien sea fan disfrutará de aquel hueco mensaje que ha quedado muy desfasado hoy en día. Y quien no sea seguidor…ya lo he dejado claro, no?

“Jainko Txiki eta jostalari hura” es una bonita y coqueta peli realizada alrededor del discolibro creado por Kirmen Uribe, Mikel Urdangarin, Rafa Rueda, Bingen Mendizábal y Mikel Valverde y la excusa/idea/oportunidad de la presentación del mismo en la ciudad de Nueva York. Pena de no haber recogido la opinión siempre zulu – pero muy adecuada cinematográficamente- de los americanos opinando sobre el cantar en euskera y la cultura de esta región. Con estética de videoclip, el metraje vuela apoyándose en unas letras e interpretaciones bien bonitas. Pena de traducción de las mismas al castellano. Hubiera sido de 10.

Y de 10 sobre 10. U 11, que dirían en Spinal Tap, fue la peli de Pulp. Una absoluta maravilla que contextualiza al grupo – icónico en GB. Abre la boca Jarvis y sube el pan o se agota la tirada de un single. No hay similares por nuestra zona- en una ciudad industrial, la suya, un momento, una revisión y una despedida de los escenarios.

Divertida, amena, lejos de la hagiografía que lo acaba siendo por el faro que es Cocker, curiosa, rellena de zumbaos, con los Hits como guía (qué maravilla poder conocer esas MARAVILLOSAS letras traducidas), socarrona, simpatía. Después de verla dan ganas de analizar más a fondo los discos del grupo (sin llegar a eso de dar una charla, colega friki). Y de salir de farra. Aunque fuera domingo. Aunque sea Donosti. Como la gente normal, como tú y yo.

Y Miguel Noguera (se) salió en La Sexta

Anoche Miguel Noguera salió en un canal de televisión generalista (Buenafuente, La Sexta). Para que se hagan una idea, viene a ser como las primeras veces que se vio una teta en la época del destape. Sorprendente, de risa floja, aturdido y desubicado.

Los dos últimos términos se pueden aplicar tranquilamente al presentador principal. Acostumbrado, y no lo digo para mal pero sí para aclarar algunos términos, a que todo vaya guionizado y su papel sea principal y protagonista al estilo de sus colegas norteamericanos, siempre con espacio para un gag propio, anoche Buenafuente jugó contra un equipo entero con el autobus puesto. Y lo peor de todo, enfrente solo tenía a una persona. Pero qué persona.

Serio y distendido, que es la manera en la que más acojona y tensa Noguera, el señor invitado dio rienda suelta a su inmediata creatividad con momentos geniales y otros descacharrantes. Explicó las características de sus Ultrashows, libertinos y sin armazón por más que al oficialista le sorprendiera (más por aportar algo que por creerlo normalmente).

Aplaudidos en mi salón vacío fueron el cierre del gato, su historia de la cirugía (esa última frase) o lo del hombre al que le daban comida a traves de una rendija – no por la historia en sí, sino por algunas frases tipo ” olafff, si, es que yo le conocía de verdad al tio”)

Sabíamos que, sin histrionismos ni gags fáciles, la entrevista o la cita no iba a tener ni pies ni cabeza. Y así fue. Un hurra por Noguera.

Sigo soñando con una inauguración de Tabakalera en la que inviten a este artista, tope moderno, a que dé un Ultrashow para diputados, concejales, alcaldes y resto de personalidades. Juro que soy capaz de robar un banco -o votar en unas elecciones- con tal de poder vivir ese momento.

¿Papa-qué contar nada? (1 +1 son 7)

Estaba ojenado el diario en papel a la hora de la comida cuando una noticia me ha pegado al ojo: El 35% del país vio al Papa por televisión. Haciendo caso al dato y puestos en fila para que Mr Muscle Perez Reverte les suelte a todos un viaje son 16 millones de españoles. Tela, teniendo en cuenta que era fin de semana y la TV se ve menos que los dias de labor.

La verdad es que, así dicho, es una cantidad ingente de in-gente, por lo que he seguido leyendo, buscando datos que me hiceran callar la boca, pero esto es lo que encontré como toda explicación.

  • Uno de cada tres españoles vieron -aunque fuese un minuto- la programación especial de televisión“. Según eso, el 98% de la población vería a diario a Belen Esteban. Y la propia generaría unos ingresos que nos pondrían por encima de Japón y EEUU juntos. Telefónica, por ejemplo, tendría un impacto de trillones de euros con solo encender y apagar sus móviles, en los que sale su logo.
  • Entre el sábado y el domingo se emitieron 31 programas con una duración de 58 horas“.
  • El estudio de Kantar Media asegura que la visita del Papa ha sido reflejada en más de 6.000 noticias en prensa, radio y televisión y ha generado en términos publicitarios 66,5 millones de euros -más de la mitad en televisión-

La Razón -en estos casos hay que ir directamente a la bendición- aporta algún dato más, aunque deja entrever la trampa: “La audiencia ha respaldado el esfuerzo de TVE y casi 12,4 millones de espectadores siguieron a través de La 1, La 2 y el Canal 24 Horas algún momento de la visita […] En total, 1.208.000 gallegos (un 45%) de la población, siguieron en algún momento la emisión por TVG.”

12 horas emitidas/ 1 millon de espectadores= No es tan grande el numerito, ¿no?

Y luego , la dichosa rentabilidad, folio que brota del dossier cuando el esfuerzo económico ha sido extraordinario y la respuesta algo más pobre entre los afortunados que al menos recogen las migajas del pan más grande del mundo.

En este informe de vertele dan datos, a cada cual más mágico (por aquello de no saber de dónde sale). Comienza diciendo que ese kilamen largo  “tiene en cuenta la cantidad que habría que invertir en publicidad para promocionar los lugares visitados por el Papa y obtener la misma repercusión mediática.” Algunas cuestiones fuera de números:

  • La repercusión mediática ha sido nula más allá de Andorra, y sin incluirla.
  • Ningún nacional va a ir a visitar iglesias que no fuera a hacerlo ya, solo porque el Papa aparcó el papamovil más cerca que nadie.
  • Extrapolandolo al deporte, el Real Madrid es capaz de comprar Coca-Cola y Pepsi con su “repercusión mediática ” de un mes. Por no hablar del mar de abundancia en el que se bañaría Arnaldo Otegi.
  • Tratar información y publicidad de idéntica manera. Vale, que la diferencia ya no es tan clara. Pero aún es.

Kantar Media” Nombre apropiado, ya que lo suyo es otro cantar ”  calcula que la visita del Santo Padre ha generado en términos publicitarios 46,5 millones de euros más que la de la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, el pasado verano, que generó 1.423 noticias y una valoración económica de casi 20 millones de euros.”

Para más tarde sacar la calculadora y hacer las delicias de los contables de esos pobres medios que tan cuesta abajo van. “Por medios de comunicación, la visita tuvo más secuelas entre los medios impresos (3.567 noticias), seguido del medio televisivo (1.269) y la radio (1.190). En el plano económico, el viaje obtuvo un mayor retorno de la inversión en la televisión (37,8 millones de euros), en los diarios (17,2 millones de euros) y, por último, en las emisoras radiofónicas (11,5 millones de euros).”

Y oye, todos encantados.

Cliffhanger tras el último capítulo de “Como conocí a vuestro Banksy”

Habíamos dejado el último capítulo con los violines atronando en formato “tensión e intriga, mas no dolor de barriga porque los pintxos de Donostia son una maravilla”: La cámara hacía un barrido andarín por una calle de la Parte Vieja hasta llegar a un sticker gigante que mostraba un señor mirando un marco vacío, cuya lámina era la propia pared.

Los foros de internet se llenaron de exclamaciones (y, por el mismo precio, Hoygans). Estas son algunas de las teorías más apoyadas:

  • Los cuerpos secretos de la ciudad (La GUAT, Guardia Urbana Artística Total) era en realidad los autores de la obra. La campaña electoral estaba en pleno auge y habían recibido órdenes de “poner a la ciudad en el mapa mundial de las obras de banksy”. No quedaba claro si había sido el partido en el poder o la oposición (a ser el partido en el poder), rama con cada vez más fuerza – o sobrepeso- en el devenir urbanita.
  • En realidad, Donostia seguía inmersa en “Origen”. Alguno vieron un vaso de txikito girando al final del plano. Para otros, Donostia llevaba ya varias décadas en “Origen”, con el ego girando sobre si mismo sin apoyar nunca un pie en el tatami.
  • La ciudad  iba a mantener la obra para siempre. El operario de la limpieza encargado de la zona era en realidad un Doctor en Arte Moderno (con el currículum rebajado cual Whisky on the rocks para poder conseguir curro) que lograría, en un minuto de infarto sólo cortado por anuncios de tupperwares estáncos que se pueden congelar, evitar su borrado a manos de un compañero al grito de “¿Ese de ahí no es Diego Rivas?”
  • Toda la ciudad amanecería el día siguiente con copias de dicho emblema encolado, que poblarían las paredes de iglesias, tiendas de ropa, cabinas de teléfono, marquesinas y puticlus. Dado que aquel original no se podía borrar, el resto de artistas decidieron emplear la imagen para denunciar el uso bipolar del grafittismo en la city.
  • La pintada era en realidad un anuncio de A Fuego Negro. Su nuevo pintxo, editado para el Zinemaldia, se llamaba “Banksy sobre vapor de spray de merluza”, a razón de 4,99 por pieza. También estaba a punto de ver la vitrina en idéntico garito el “1,2,3,14”, obra de arte en miniatura inspirada tanto en esos U2 que nos visitan este finde como en el incremento anual – por trimestres- de los precios de las tapas de la ciudad.
  • Se demostraría que, al igual que otras grandes compañías como El Circo del Sol, Banksy son el realidad siete entes viajando a la vez por el mundo, patrocinados por Iberia, British Airways y el Banco Santander.
  • Banksy era donostiarra. Si en realidad se había afincado en Inglaterra era porque fue de aupair ( del euskera “aupa ahí (campeón)“) a cuidar unos niños y gracias a las políticas sociales británicas había decidido quedarse. Los usuarios apuntaban varias pistas: El nuevo dibujo era contemplativo (si hubiera sido alguien aplaudiendo se podría colocar su punto de origen en el Kursaal donostiarra), y salía un tío en plan gafapasta. Barcelona no podía ser, porque esa tendencia en las monturas solo estuvo vigente entre marzo y finales de abril del 2009.
  • En realidad era todo un fake. Tras quedar expuesto durante varios días y comenzar a ser tratado como las Cuevas de Altamira por sobreexposición a los flashes, un vídeo colgado en Youtube demostraría que todo era una chanza de un autor local, que quiso denunciar el curioso sistema de promoción del grafitti en Donostia, a medio camino entre la persecución y la propaganda.
  • Del cuadro empezaría a brotar agua, por lo que se fundó allí mismo la Iglesia de los Surfistas.

[Al Cesar lo que es del Cesar, este texto está inspirado en ElBanksybox]

La voz del más allá.

Siempre hemos tenido fidelidad a nuestro Dios, la persona que nos habla directamente a nuestros ojos y de manera individual.

Unos piensan que es El Creador, otros Buda, los de allí una mofeta o una cara en un pan Bimbo. Pero todos coinciden que el mayor grado de confianza común se lo ofrecen los presentadores de informativos en los distintos medios de comunicación visuales. Bueno, y Punset, que debe tener el Libro De La Verdad, una obra que cada día más se parece al empalagoso imaginario de P.Coelho.

Conozco una persona que de joven, muy joven, estaba tan hipnotizada y dominada por el busto sin piernas que le hablaba en blanco y negro que no podía moverse de la pantalla hasta que el señor se fuera a los anuncios, dado que se dirigía solamente a él. Y claro, si se piraba seguro que se enfadaba. Ríanse, pero no se crean que de mayores somos muy distintos. Podemos movernos, vale, y hurgarnos la fosa mientras nos cantan un tsunami. Pero todo lo que dicen en “El Parte” es cierto. Sí o sí.

Pero lo que de verdad me da pavor en este tipo de sabidurías televisadas – hasta el punto de querer votar a Le Pen para presidente de Sos Racismo- son los documentales de animales. Unas emisiones aparentemente blandas y educativas que esconden tras de sí autenticas obras de ingeniería guionística sin referenciar. Les pongo un ejemplo.

Ayer tarde, repaso a los leopardos y sus comidas. Grabación nocturna con un foco que convierte la selva en un anuncio de Seguros. Los animalitos paseando sin más. Una recreación más, en este caso muy forzada, de la vida en la estepa africana. Y la voz en off, esa querida guía, soltando perlas de marcado carácter cerebral/sentimental. Humanizando las actuaciones de unos animales salvajes. Describiendo las escenas como si aquello fuera un telefilme del que se conoce todos los ritmos.

No son los primeros en maquetar al gusto. El abejaruco Felix Rodríguez de la Fuente ya lo hacía hace 20 años, y viendo la producción brutal de este tipo de programas en la actualidad, no creo que la práctica haya desaparecido. Es más, pienso que la mitad de ellos se montan en un estudio casero de Michigan con unas imágenes compradas a peso en el distribuidor menos conocido. Todo en manos de un lector que tras idear los pasajes selváticos debe grabar algunos gemidos de una porno.

Y enfrente, nosotros. Alucinando con la sabiduría que nos muestran. Y lo que es peor, defendiéndola a capa y espada en los bares: “¿Sabías que las cucarachas les gusta la salsa más que el merengue? Lo ví en un documental….”. Cuidado, que la siguiente generación de vueltas de tuerca naturales está al caer: “La piedra, ese corazón roto en la montaña” o “Las amebas también lloran”.