Dexter llega a España

El forense más molón de la tele (Grissom es un profe de instituto a su lado) y su doble vida llegan a Cuatro, a la cual agradecemos que no haya ideado ningún montaje entre las aventuras del doctor de Miami y la selección italiana bajo supuestos métodos publicitarios.

Yo hago tiempo para poder ver la segunda temporada, que todo el mundo me ha dicho que es aún mejor que la primera.

Por cierto, pistonudas las promos que recoge NFG

El mejor bloque de sketches jamás emitido en TV

En TVE, Privada o satélite. Prime time o madrugada. Nacional o foráneo. Castellano, Bable o Esperanto.

Luego todos haciendo pipas calabaza con “Little Britain“. Pescaos, que sois unos pescaos. ¡Si “Muchachada Nui” es el no va more!

Como ejemplo, ahí va esta sucesión de dianas

Visto en el Ruido de la Calle

La peor noticia para un espectador inquieto

Genial análisis de Casciari sobre lo que vemos y porqué. Un extracto.

A Sergio Barrejón (guionista de televisión y nominado a un Oscar por el guión del corto Éramos pocos) no le dejaron escribir ‘paralítica’ en una serie española. La palabra correcta era discapacitada. “Yo intentaba explicarles que si un personaje malvado quiere insultar a una mujer en silla de ruedas, lo normal es que la llame ‘paralítica de mierda’, pero no parecían entenderlo”. En otra serie no le permitieron hacer chistes sobre el cáncer, por si hería sensibilidades. “No pareció importarles —dice Barrejón— que yo mismo tuviese un familiar con esa enfermedad”.

Aseguran las malas lenguas que la ficción televisiva española debe luchar, todas las semanas, contra un monstruo de tres cabezas: la corrección política, el multitarget (que en cristiano significa que hay que entretener al niño, al padre y a la abuela con la misma historia) y finalmente la escasa calidad de los intérpretes. “Al final siempre vemos a los mismos actores y es imposible creerse el papel —asegura Susana Alosete, crítica de televisión—, y si a esto sumamos los muchos intrusos que se contratan, así nos va… Casos como el de Blanca Romero o Vicky Martín Berrocal pululando por las pantallas son de infarto, y lo de Anita Obregón para pegarse un tiro, pero la gente lo ve por el morbo y luego salen las cuentas”.

Que a las cadenas le salgan las cuentas es, sin duda, la peor noticia para un espectador que busca vientos de cambio. O, para decirlo más claro: que Escenas de matrimonio haya alcanzado cumbres de audiencia el año pasado no augura un batallón de nuevos riesgos creativos para 2008. Sin embargo, los expertos sospechan que el milagro está a punto de ocurrir.