Dos años más de Dexter

Los de Showtime, el canal de pago donde en Estados Unidos se emite la exitosa serie Dexter, están de fiesta.

Y es que acaban de renovar el contrato con los actores y los guionistas para completar dos temporadas más de la historia del entrañable asesino en serie que interpreta Michael C. Hall, y que en España se emite a través de Cuatro y en la cadena de pago Fox.

La tercera temporada de la serie, que se estrenó el 28 de septiembre en el país del norte, ha alcanzado índices de audiencia insospechados, superando en un 16% los datos que marcó la temporada anterior.

Plataforma: Dexter en V.O

[novedad: Casciari lanza la Iglesia de los Hijos del Subtítulo de los Ultimos Días. Ya mandé solicitud de ingreso. Para los que tengan dudas aún, poligonales, Joan Planas recoge un análisis irreprochable]

Loveof74 abandera la batalla de las batallas, la gran guerra, la lucha por la injusticia bajo un grito que es un clamor: ¿Quién demonios ha seleccionado las voces castellanas de los protagonistas de “Dexter“?

Tachados de snobs por parte del underground donostiarra más exquisito, nuestra defensa de unas voces más adecuadas nace de varias premisas:

  • Respetar el tono frío de dexter. Ahora parece un actor en la Feria de Teatro de Mérida.
  • Mantener los giros hispano americanos de las voces de Laguardia y Batista.
  • Hacer que Doakes lo registre una voz recia sin llegar a la de Constantino Romero, que no parezca un niño haciendo pasar por adulto a la puerta de una discoteca.
  • Conseguir que la sucesión de diálogos no parezca el Mundo Viejuno de Muchachada Nui

Es por ello por lo que, tras solicitar la dimisión del responsable (a quién hacemos culpable directo del futuro No-éxito de esta serie), exigimos a Cuatro que se vuelva a ver la serie enterita. De manera más dedicada y atenta, no mientras el responsable cocina una paella en la terraza de casa.

Y que sepa fijarse en los detalles, en la suavidad de los dialogos, en la violenta ternura del hablar del protagonista principal. Dios, si su vacío interior es pieza básica de la serie, y aquí tiene el atractivo de un mensaje de la teletienda.

Menos mal que nos queda Formigal

Dexter llega a España

El forense más molón de la tele (Grissom es un profe de instituto a su lado) y su doble vida llegan a Cuatro, a la cual agradecemos que no haya ideado ningún montaje entre las aventuras del doctor de Miami y la selección italiana bajo supuestos métodos publicitarios.

Yo hago tiempo para poder ver la segunda temporada, que todo el mundo me ha dicho que es aún mejor que la primera.

Por cierto, pistonudas las promos que recoge NFG

El terror no tiene forma

El viejo título de película de serie B nos viene pintado y remarcado para hablar de dos exitosas formas de miedo disponibles estos días.

Por una parte estaría “No es país para viejos”, donde Javier “Jackpot!” Bardem hace de ruso cazacabezas cuya idem se ha ido al garete.

La película es lo más parecido que hemos visto nunca a un concierto de Mikel Erentxun, lo cual no se si es demerito para uno o aplauso para el otro: Una preciosa y larga sucesión de planos con una fotografía preciosa y deslumbrante pero con un contenido ciertamente vacuo al que no le afecta que su duración sea de 120 minutos o 130 años.

Mientras nos da pena que sea la falta de galones en los USA la que haya impedido a Bardem ser considerado protagonista principal, decir que su personaje se va diluyendo como la película. Empieza muy potente, muy físico e intimidador, decidido y extremo pero para la zona final ya comienza a ser pelín plano, perdiendo toda la fuerza (y no hablamos de su corte de pelo) mostrada en el arranque.

Es lo que tiene la potencia, que o aumenta o se asimila como normal.

También en el miedo social, pero un terror muchísimo más diario e interno (pocas veces unos títulos de crédito fueron tan acertados), se instalaría la teleserie “Dexter”. Ayer vi el primer capítulo y no pude matar una abeja que me picó 5 veces en el brazo.

Sin ninguna imagen de violencia explícita, sin golpes visibles, juro que hace mucho tiempo que había sufrido tanto miedo cerebral. Buena culpa de ello lo tiene el trabajo absolutamente inconmensurable del ex enterrador Michael C. Hall como Dexter Morgan, personaje plenamente consciente de su ausencia de emociones relacionales,.

La fuerza y el elemento diferenciador del pavor que ofrece se instala en la subordinación de los impulsos asesinos y lo facil que puede resultar esconderlos en la vida diaria, demostrando que el vecino que saca a pasear al perro y nos saluda sonriente puede entregar la tarjeta de despedida a decenas de personas.

Ese hecho, que en una película de Antena 3 un domingo a la tarde se nos muestra tan burdo como irrisorio, es algo realmente aterrador en esta serie, filmada y elaborada con exquisitez y unos diálogos (sobre todo el de la voz en off) que despeinarían a Grace Jones.