Entrevista a Cohete: Llévalos a tocar a tu boda

A las puertas del concierto del trimestre, Marlon Brandy pilló por banda a los Cohete y les hizo un taco de preguntas que ríete del pavo que presenta el Debate sobre el Estado de la Nación.

Vamos sin mayor dilación al tema, no sin antes adelantar apesadumbrados que nos fue imposible entrevistar a los ocupados Espanto…

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Entre todos los grupos que están reverdeciendo el indie nacional, Cohete representan la parte más divertida y festiva.

El primer disco de estos madrileños es una colección de canciones que no se acaban, que van y vienen llenas de melodía y vitalidad, dibujando estrofas que cualquier otro querría para sus estribillos.

En composiciones de dos minutos les da tiempo a jugar con descaro, de citar a XTC y los Soft Boys, a parecer a veces los Feelies tocando “fa Cé-La” o a rivalizar en frescura con Vampire Weekend cuando éstos olvidan África y juegan a ser genios del pop pequeño.

Existe además cierta irrevencia lírica, un descaro e ironía muy madrileños en las letras, jugando como muy pocos con las frases hechas y las imágenes de lo cotidiano. Tocan este sábado en la Casa de Cultura de Okendo, junto a los también imprescindibles Espanto, en la que para servidor es una de las grandes citas musicales del año en Donosti. Además, puedes descargarte su disco (y su EP previo, producido por Ibon Errazkin) por la filosa desde su Bandcamp.

Se va a cumplir un año desde que salió el disco. ¿Cómo habéis vivido estos 12 meses? Desde fuera se ve como el trabajo de una hormiguita, haciéndoos poco a poco hueco en el panorama.

Urs: 4 hormiguitas para ser exactos, a las que le falta la reina que les dice dónde ir. Pero el camino es el destino, o algo, no nos hace falta hormiguero… y nos han tratado muy bien, por lo general.

Enrique: Han sido 12 meses increíbles; mejor imposible.

Os leía alguna entrevista en la que hablabais de una actitud muy natural. Y creo que el disco lo es, pero de forma muy curiosa, huyendo sobre todo de estructuras obvias. ¿Esta forma de hacer canciones no responde a un pacto previo, en el sentido de «vamos a intentar a hacer las canciones así»?

Urs: El pacto es que nunca habrá pacto. Las canciones han salido así, algunas sin esfuerzo, otras con mucho pero sólo se dan por concluidas cuando se sienten a gusto y sin camisa de fuerza. Es lo que entendemos por natural.

Enrique: No somos nada pragmáticos a la hora de componer ni de arreglar. Nos sale de manera natural llegar al local con una canción, enseñársela al resto, tocarla un poco para ver cómo le sienta al grupo y acabamos las que más nos gustan. Incluso cuando una canción está más que acabada y grabada, le buscamos las vueltas para que no sea siempre igual, vamos sacando arreglos, voces… algunas de repente empiezan a flojear, otras repuntan.

Veo que no siempre lleváis al directo la sección de vientos. ¿No se resienten las canciones? En el disco acaban siendo ingrediente fundamental.

Urs: Je, nos tememos que sí se resienten un poco, aunque también creemos que se valen por sí solas, sin arreglos. El caso es que nos gusta más tocar con vientos, pero no puede ser siempre. La economía manda.

Rodri: No sabes el buen rollo que nos da poder contar con ellos. Siempre que se puede, metales, ¡sin duda!

Enrique: En cualquier caso hemos tocado con vientos prácticamente en casi todos los conciertos del último año.

No he visto que se resalte mucho en las críticas que he leído, pero me parece que a las partes instrumentales les dais una importancia total, tanto como a las melodías de voz. Pienso en «Matrimonio», cómo van llevando los vientos la canción de estrofa a estrofa, o «Yo siempre gano».

Urs: La melodía es importante, sea de voz o no. Es cierto que en el disco no hay un predominio total de la voz y en general nos gustan las melodías múltiples. Pero también puede ser que eso cambie en el futuro, no se sabe, no lo sabemos.

Enrique: A mí me parece que se puede decir lo mismo con voz que sin voz. Hay partes que necesitan silencio, dejar que cada uno se imagine lo que sea. Como cuando se grita eureka, yuju o hurra, que no quiere decir nada más que ‘alegría’. Un arreglo bonito deja abierta al oyente la interpretación de lo que está pasando. A mí me gusta eso y lo aplico sin pensarlo dos veces.

Ya que vais a tocar en Donosti, la pregunta toca: ¿cómo fue la conexión con Ibon Errazkin? ¿Os influyó para Cohete vuestra participación en «Pío-pío»?

Urs: Ibon ya nos dio algún consejo sabio en la grabación de nuestro primer EP y anteriormente le gustó nuestro grupo precursor Detergente (de hecho, sospechamos que más que Cohete), así que la conexión ya existía. Ibon es un crack, venga a cuento o no, y nos encanta lo que ha hecho en el pasado y lo qué hace en el presente. Y otra cosa: nos gustaría tener un fan dueño de un bar de pintxos en Donosti, a ser posible. Gracias.

Enrique: Grabar con Ibon y Teresa fue muy divertido y es curioso ver cómo trabaja cada uno en su asunto, pero en cuanto a método no hay mucho que yo pueda trasladar a lo mío. Son las canciones lo que influyen de verdad y bueno, aun cuando no solemos tratar de imitar a nadie, sería imposible tratar de copiar lo de Single. Son los mejores.

Rodri:  Es amigo desde hace tiempo y lo demostró echándonos una mano con la grabación y mezcla de “Simulacro EP”…como hay buen rollo, poco después participamos Enrique al bajo y Rodrigo a la batería en la grabación de uno de los temas de “Pio Pio”, ¡una obra excelsa!, como Teresa y él.

Urs: Y otra cosa: nos gustaría tener un fan dueño de un bar de pintxos en Donosti, a ser posible. Gracias.

Las letras me dan la sensación de que tienen un pie en lo cotidiano, pero el otro lo hunden hasta la rodilla en el surrealismo. La formula es perfecta en mi opinión, pero, ¿cómo lo veis vosotros? ¿Qué os inspira para hacerlas?

Urs: Tú lo has dicho, no se pueden definir mejor. La vida cotidiana también es cierto que puede ser muy surrealista, aunque suene a tópico y parezca una contradicción. Aunque en el fondo creemos que la parte no-costumbrista de nuestras letras tiene más amor por el juego y por las imágenes que surrealismo, pero bueno, habría que mirar cómo lo define el diccionario… Las ideas para las letras pueden venir de la necesidad de desahogarse, de una frase que has oído en el autobús, de un artículo de periódico, de una entrevista.

¿Y qué opináis sobre lo del toque tropical que dice tanta gente? Yo, si lo veo, es de forma muy tangencial y, en todo caso, a la manera en que lo podían tener Orange Juice o así.

Urs: Opino que opino cómo tú. La única canción dónde veo algo «tropical» (que por otro lado es cómo decir «africano», un sinfín de músicas muy diferentes entre sí) es El Club Cocina, y eso que no estaba pensado que saliera así. Orange Juice por otro lado no me parecen tropicales en absoluto, si son de Glasgow.

Enrique: Manuel Machado, que es cubano, fue el trompetista en todas las canciones, y eso le da cierto aire tropical. Si me apuras, a veces me sonaba más a rollo Tijuana Brass, que era una bonita mezcla de dos mundos.

Rodri: Todo lo que nos gusta es siempre honesto y muchas veces vitalista, y lo tropical, aún con muchos matices, suele tener un punto de frescura, así que algo se nos habrá pegado. Estamos montando una banda para banquetes…

Si no os importa, me gustaría detenerme en algunos detalles del disco. El primero, así más global, es la secuenciación. ¿Le distéis muchas vueltas? Creo que las canciones tienen el orden perfecto, mejoran el conjunto.

Urs: Oh, gracias amigo. Le dimos vueltas pero no muchas.

Enrique: Creo que fue Ramiro el que lo tuvo claro. Pasó un boceto de orden, creo que cambiamos una por otra y ya está.

Rami: La verdad es que pensamos el orden en función del vinilo, viendo cuales eran buenos principios y finales de cara. El resto de las canciones fueron acomodándose como fichas de Tetris. Creo recordar que solo hubo una pequeña permutación de temas, lo demás fue consenso absoluto.

¿Con cuántas pistas llegasteis a trabajar? A veces descubro guitarras que se me habían pasado en las 15 (!!!) primeras escuchas.

Urs: Jaja, ¡si has escuchado el disco más veces que nosotros! Es difícil decir, porque acumulamos mucha basura en las pistas también, cosa que tienen en común con nuestro local de ensayo. Así, pistas que se quedaron, buf, pueden haber llegado a las 30, diría yo. ¡Dios mío! El próximo disco en cuatropistas, eso está claro. «Súbeme el piano» y «Pero si me tapa el punteo, infeliz» es un diálogo que ilustra bien el ambiente en algunas fases de la mezcla.

Enrique: Había muchísimas pistas grabadas, herencia del desorden reinante en las sesiones de grabación, donde no había un técnico Führer que dijera ‘Fuera, no vale’ o ‘bien, lo tenemos’. Vamos, que no había técnico, sólo nosotros tocando y usando el ratón a la vez. Pero al final no hay tantas arriba. Hay algunas automatizaciones y aparte de las guitarras, pues muchas voces y vientos por doquier también.

¿De qué trata «El plan»? Tiene uno de esos versos que decía, de darle una vuelta de tuerca a lo cotidiano («tus quejas las quiero por escrito»).
Enrique: Es un diálogo de besugos entre jefe y empleado. El besugo mayor es el jefe, claro.

«A veces es mejor no pensarlo tanto» es casi un himno generacional. Al menos lo ha sido en mi cuadrilla, llevamos un año cantando con optimismo eso de «basta ya de seguir el dictado de la mala costumbre» y lo de «hay que empezar algo nuevo». Supongo que es el impulso juvenil ese de romper con todo.

Urs: Romperlo todo es un impulso muy catártico, aunque tan juvenil no va a ser en nuestro caso, siendo todos nosotros treintañeros. Preferimos que sean otro más jóvenes que lo rompan todo a nuestro comando, es más seguro. Era un letra más autoreferencia, pero si la gente se lo toma como un himno generacional está muy bien. Qué cosa más rara.

Enrique: Es una canción que no tenía letra y que veníamos tocando desde hacía siglos de manera instrumental, haciendo papapa para dar a entender por dónde iba a la melodía de voz. Cuando estábamos a punto de acabar el disco, con toda la rabia de querer acabar ya y de dejar de retrasarnos, salió esto. Es una mezcla de varias ideas, en cualquier caso.

Parece además un disco divertidísimo de tocar en directo. ¿Pensáis en pasarlo bien al tocar cuando componéis? Hay veces que sale bien una canción con tres acordes, pero  luego es muy aburrida de tocar.

Urs: No, lo de componer es menos consciente en este sentido…pero sí, lo pasamos bien, no con todas las canciones por igual pero sí. Aunque también te lo puedes pasar en grande con una canción de tres acordes.

Enrique:  Yo me aburro mucho si tengo que tirarme toda una canción con 3 acordes, sobre todo si no canto. Lo nuestro es juguetear, buscarnos las vueltas, respondernos… genera un poco de tensión, porque es un arma de doble filo. Cuando quieres soltarte y dar un guitarrazo, no es tan fácil.

Es un disco del que estar muy satisfecho, pero, ¿tenéis alguna espinita clavada?

Urs: Estamos cubiertos de espinitas pero satisfechos. Las voces nos gustaría que hubiesen destacado un pelín más en alguna ocasión, a alguna canción le falta un poco de garra… en fin, es imposible hacer el disco perfecto.

Enrique: El sonido es muy mejorable. Las voces, como dice Urs, quedaron algo ocultas después de la masterización y no hubo tiempo ni dinero ni ganas de volver a mezclar. Hacerlo no creo que hubiera supuesto un gran cambio en la apreciación del disco. Bueno, mi madre juraba en arameo cuando lo oyó y dijo que la batería estaba altísima, que no se entendían las voces… A ella le gustaría un remix/remaster, je. Decía algo como ‘tanto tiempo para esto’. Jojo, qué razón tiene.

¿Qué os llevó a la autoedición? Las circunstancias han cambiado, tenéis nombre y supongo que ahora ya no os faltarían las ofertas. ¿Repetiríais?

Urs: Ahí te equivocas, no hemos tenido ni una oferta hasta ahora, ni decente ni indecente. Lo que sí tenemos es distribuidora, algo bastante importante, como creemos. Así que, sí, sí repetiremos si no hay alguna oferta muy suculenta en la mesa.

Enrique: Ya no sé que pensar. A veces pienso que es como el dilema de una empresa al contratar a un ejecutivo parado que está en la cincuentena. Quizá no crean que somos capaces de… qué sé yo, dar el callo, o puede que sea una simple cuestión de gusto. O bueno, será que pedimos un pastón. Nos complica la vida en ciertos aspectos, pero en otros estamos bien cubiertos. Contratamos lo que hace falta, el resto lo hacemos nosotros.

Sigo vuestra página en Facebook, y todo lo que recomendáis tiene un corte más o menos clásico, desde Dr. John a Jerry Lee Lewis. Me encanta, manejáis influencias que en general todo el mundillo indie desconoce e incluso llega a despreciar, lamentablemente.

Urs: ¿Quién es el blasfemo que desprecia a Dr. John? Nombre y dirección por favor. Es cierto que hemos puesto mucho rocknroll clásico, habrá que variar un poco más.

Enrique: Sí, ya nos han dicho varias veces que en el Myspace sólo hay influencias clásicas. Nos gustan bandas modernas también, pero sobre todo hay que respetar a los mayores.

Y, para terminar, ¿es el momento dorado del indie nacional? Pienso en Cohete, Punsetes, Charades, Extraperlo, Triángulo de Amor Bizarro, etc etc… Yo no recuerdo propuestas tan distintas y tan ricas en un mismo momento en España. ¿Qué os ha gustado últimamente?

Urs: Uy, lo del momento dorado lo dicen mucho y lo han dicho mucho en el pasado, es difícil decir. Nos ha gustado mucho el último disco de Bigott, por ejemplo. Los Claveles nos encantan a algunos… Hay muchas cosas que no hemos escuchado todavía. Sin embargo, tan variado no veo el panorama, ahora mismo no se me ocurre a nadie totalmente inclasificable.

Autor: Marlon Brandy

Primavera Sound: el calentamiento

Aún a riesgo de que en los días sucesivos no sepamos ni nuestro nombre y acabemos dejando por ello huérfana esta crónica, os contamos cómo fue ayer la jornada previa al festival, donde ya hubo propuestas de alto nivel.

Comenzamos por el concierto que Nacho Umbert dio en el bar Fantástico, cerca del Raval. En acústico, acompañado por una violonchelista, interpretó en su totalidad su disco “Ay…”, que le ha devuelto a la actualidad muchos años después de la separación de los reivindicados Paperhouse (de quienes cayeron también un par de temas).

Fue un acierto invitar al público a sentarse en el suelo del garito, favoreciendo un ambiente de camaradería entre público y artista, con esa magia especial que tienen los conciertos a las 6 de la tarde, cuando la peña está ahí para escuchar atentamente y no clavarse una caña tras otra.

Y es que lo que las canciones de Umbert merecen es una atención máxima para poder apreciar unas letras repletas de matices, puro relato y literatura: hay en ellas cierta melancolía mediterránea, con sus historias de marineros, de niños maricas, sus juegos gramaticales y los saltos tan naturales como maestros del narrador omnisciente a la primera y segunda persona. Todo ello mecido con una voz digna a ratos de Kurt Weill (Lambchop) o el Micah P. Hinson más calmado. Toca a mediados de junio en la Fnac donostiarra, aviso a navegantes.

De allí salimos corriendo en dirección a Apolo 2, donde La Otra Gloria estaban terminando su concierto, dentro del showcase con marca Birra y Perdiz. Una pena no haber podido saborear algo su extraña mezcla de country y blues exótico.

Lo que sí vimos fue el concierto de Kokoshca, el cual, lo digo de antemano, me extrañaría que no estuviese entre los 10 mejores del festival. Presentaban “La Fuerza”, uno de los discos del año, y aquello acabó siendo revelador para los neófitos, y muy impactante para los que les seguíamos de tiempo atrás. Sonaron totalmente precisos, demostrando que aquello del amateurismo y lo destartalado puede convivir perfectamente con un sonido en condiciones, si la actitud es la correcta.

Y la de Kokoshca anoche lo fue, empezando muy garajeros y acabando ruidistas, con tiempo para el matiz exacto entre medias, recordando tan pronto a los Monks como a Derribos Arias, a Beat Happening o los Feelies. En fin, toda una exhibición de talento y de frescura, dejando al público con esa sensación de haber pillado al grupo adecuado en el momento justo. “La Fuerza”, ya lo hemos dicho bastante, es un himno que a nada que lo vaya conociendo la gente devendrá en generacional. Desde luego, mi juventud no ha tenido ninguna canción que la defina tan bien.

Llevaban las suecas First Aid Kit dos canciones cuando aparecí por la principal de Apolo. El españolísimo fenómeno de las cantantes folk y bastante guapas tiene su réplica en estas chicas angelicales, mejorando todas las propuestas nacionales del género, y demostrando unas tablas en directo que quizá sólo las tenga Alondra Bentley entre las nuestras. Buenas canciones, preciosas voces y gorgoritos y una exhibición creando un silencio sepulcral ante más de mil personas interpretando una de las canciones sin microfonía. Una delicia.

A Los Campesinos no les dimos más pábulo que escuchar “You, me, dancing!” que para suerte nuestra cayó la primera del show. Todo lo demás fue una bola de sonido bastante intragable, a lo contribuyen sus canciones, repletas de partes que no llevan a ninguna parte, llevando siempre la aguja al rojo de lo excesivo y anulando cualquier matiz que aportaría otra vidilla a sus temas. Así que cuatro canciones y a la piltra, que queda mucho festival.

Texto: Marlon Brandy

Nueva Vulcano: Evolucionan sin barba

Los catalanes Nueva Vulcano visitan hoy Hondarribia para presentar su último álbum, “Los peces de colores” (BCore, 2009), 12 anti-himnos más inmediatos de lo que en ellos era habitual, donde su post-hardcore se escapa con luminosidad mediante melodías llenas de emoción y letras de esas que uno acaba gritando vena en cuello: “teníamos ganas de celebrar incluso la incertidumbre y el fracaso”, explica Artur, ex-Aina y alma mater de los barceloneses.

Abren además la cita los locales Mantisa, que presentan su primer disco, en una onda hardcore melódico bastante ortodoxa, y Vague Angels, nombre tras el que se esconde el americano Chris Leo, y que usará a los propios Nueva Vulcano como banda de apoyo. Y todo por 5 euros, señora.

La evolución con el nuevo disco es clara, y la vuestra es ejemplar, perfeccionando estilo, concepto y canciones. ¿Hay ya algo avanzado para el siguiente paso?

¡Me alegro de que te haya gustado el disco! Y de que pienses que hemos evolucionado. Para mí es importante que lo digas porque tengo el mismo ampli desde hace 15 años, tengo 33 años y visto igual que cuando tenía 18 y no me sale barba. Sigo pensando que Jawbreaker son uno de los mejores grupos de la historia de la música. Y Superchunk también, aunque esté escuchando Nina Simone en este momento concreto. El otro día estuvimos hablando del futuro con el grupo: no queremos tardar mucho en hacer el siguiente disco.Tengo una canción nueva que se llama «Tú, fuera del agua!» en la que hay frases como «antes no pasaban tantos aviones, estás como un tren, Bo Derek».

El salto mediático ha sido importante, señal de que las cosas van bien. ¿Hasta qué punto os es posible compatibilizar las exigencias del grupo (sobre todo conciertos) con una vida más o menos normal?

No me da la sensación de que ahora seamos mucho más famosos. Fíjate, acabo de recibir un email de una conocida publicación barcelonesa pidiéndome que explicara que grupos iría a ver al Primavera Sound ya que iría de público … ignorando que tocamos el viernes. Ahora Wences -bajo- ha encontrado un trabajo que le gusta mucho. Eso ha reducido nuestra actividad a los fines de semana.

Es decir, ¿Tan difícil es vivir de la música?

Me parece muy poco sensato, poco práctico e irresponsable siquiera plantearse vivir de la música para un grupo como nosotros que, en definitiva, se dedica a ir haciendo el punki por ahí. Por otra parte hay que decir que estamos muy contentos en como nos están yendo las cosas y de la calidad de los alimentos que los organizadores de los conciertos nos proporcionan.

Tirando del hilo de la letra de «Ley de costas», salto hasta vuestra web y, con las fotos de promo poniendo la guinda, descubro una relación bastante intensa con Barcelona ciudad.

La Nueva Vulcano era una fábrica de barcos de la Barceloneta. Nosotros ensayamos fuera -en Castellar del Vallès- y deseamos irnos de gira en Andalucía en verano para tocar en el camping ese de Caños de Meca por fin. También de comer pintxos en Hondarribi el sábado. Pero estamos inevitablemente atados a esta ciudad. A esta ciudad que parece preocuparse más por ese esporádico turista y por aquel congresista de la bolsita que por la gente de los barrios.

Habéis grabado las baterías en Garate (Andoain). No tiene mucho que ver, pero me da la sensación de que esa idea tan habitual los últimos años de que hoy en día uno se lo puede hacer todo va pasando de moda. Es decir, se sigue recurriendo a estudios cojonudos, se delega el booking y el management, las discográficas siguen siendo esenciales… ¿Cómo lo véis vosotros, que habéis tenido tanto contacto con el underground y la autogestión más concienzuda?

Es posible que tengas razón. Por nuestra parte hemos ido tomando decisiones escuchando únicamente nuestro corazón. Estar con BCore nos empuja a hacer cosas que si autoeditáramos haríamos de forma distinta. Pero por lo visto nuestros sentimientos hacia él están por encima de nuestra integridad como «artistas» -por decirlo de alguna manera. Por otra parte con un bateria como el nuestro es inviable grabar en una casa. Y menos en Barcelona con una densidad de población superior a la de Tokio. Hay que respetar el descanso de los vecinos.

Me parece casi de justicia poética que estéis en la edición más 90s del Primavera Sound. Superchunk, Pavement, Sunny Day Real State… me recordáis mucho a todos esos grupos. Así, por preguntar, ¿tiene influencia el Primavera en Barcelona a nivel creativo?

Es una muy buena pregunta que no me había planteado nunca. Tengo que admitir que es el segundo año que voy al festival, porque es el segundo año que toco. Es cierto que este año el cartel me seduce especialmente. Supongo que los chavales que tocan ven la luz con algunos artistas igual que yo la vi con Shudder To Think o Jawbox cuando se tocaba en salas de conciertos y los grupos iban de gira.

Autor: Marlon Brandy

El catecismo del profeta

Tratando de buscar la línea argumental para esta crónica, me viene a la cabeza constantemente la idea de amistad. Que así dicho queda cursi, pero que si uno piensa en lo que fue la tarde-noche del domingo, no queda más que afirmar que fue una pequeña gran reunión de amigos. El público entre sí, las bandas entre sí y finalmente, a ritmo de “Solar sister”, todos juntos para hacer del domingo el nuevo jueves.

Comenzó Giorgio Bassmatti como suele. Esto es, convirtiendo cada aparición púbica en un momento modestamente especial, tirando de lo doméstico para hacernos sentir esta vez como si la terraza del Guardetxe fuese la nuestra propia. Nos recibió con café y magdalenas, para desgranar a continuación una primera parte del repertorio íntegramente en euskera, que hubo que pasar a cubierto con la aparición de algunas gotas puñeteras.

Dentro el buen rollo se desató entre los presentes, con cartelitos de puntuación, comentarios entre canciones y risas. No tengo claro si anotar ésto en el debe o en el haber, pero Bassmatti cantó mejor que nunca y, en fin, alimentó una vez más esa magia de lo pequeño de la que muchos hacemos religión.

A los últimos acordes de Bassmatti llegaron curiosos los chicos de Muy Fellini, intuyendo quizá que su propuesta iba a dejar a la del donostiarra por descacharrada. Y es que tras unas maneras y un sonido profesionalísimos se esconden canciones que tan pronto citan al Neil Young del Zuma como juguetean con melodías vocales arquetípicamente indies, fijándose mucho más en Deluxe que en Jota, por poner dos nombres.

De ir subiendo la intensidad de la noche se encargaron los franceses Cheap Star con una propuesta de manual: power pop como mandaba la noche, a-la Posies-Teenage Fanclub, pero fallaron en el meollo de este asunto, las canciones. La versión de “September Gurls”, tan reveladora como previsible, les quedó apañada y terminó de poner a tono a los yonkis de la melodía que a esas horas de la noche ya apurábamos zuritos que nos querían colar por cañas, en precio y en centilitros (en Gazteszena te servirán pis, pero al menos es un buen cancarro de pis).

Y, en fin, que la noche ya estaba a punto, prácticamente estaban todos los que son en el público, y sólo quedaba que los Posies rematasen la faena. Y para sorpresa mía, lo hicieron con altura, instalados en el sobresaliente y tocando el cielo de lo histórico en un par de momentos concretos. Resulta que “A Catholic Education” es un disco muy convenientemente reivindicable en estos tiempos de ruidismo guitarrero, tiempos todavía instalados en el epatante lo-fi pero que probablemente acaben derivando otra vez hacia ese pre-grunge del que Mudhoney eran una punta, y estos púberes Teenage Fanclub seguramente la otra.

La historia siempre vuelve para repetirse, Auer y Stringfellow lo saben y este concierto me supo más al catecismo del profeta que al truco comercial que me sugería a priori. Con un volumen demencial, excelente pericia técnica y una actitud que pasó por alto la pequeña parroquia que se había reunido, los Posies taparon todas las dudas que habían plantado en el Donostikluba de hace dos años. Y, en fin, ese “Solar sister”, ya en un bis de cancionero propio, pasa a la historia de los pequeños grandes momentos de la historia musical de esta ciudad.

Giorgio Bassmatti: felizmente imperfecto.

[Seguimos con el repaso a las bandas del 2 de mayo en el Guardetxe de Donostia. Ahora le toca al más cercano de los ejecutantes, Giorgio Bassmatti, interrogado por Sir Marlon Brandy para este blog]

Con Giorgio Bassmatti uno nunca sabe. Lo mismo graba canciones en una tarde que se tira meses dándole vueltas a un EP. Y lo mismo se enrolla la manta a la cabeza y graba un videoclip para un improbable single de un hipotético segundo disco (¡antes de que salga el primero!) que ataca en abril una entrevista sobre un disco (“Apropósito”, a publicar bajo el sello de Birra y Perdiz) que no se espera hasta septiembre.

Bueno, la excusa lo merece: este domingo 2 de mayo formará parte del especialísimo cartel que adorna esta nueva cita del circuito Donostikluba. Desde las 6 de la tarde, y en la terracita del Guardetxe. Como haga sol, mejor ir cogiendo fiesta el lunes y el martes…

Pese a que enarbolas el amateurismo como bandera, desde tu entorno vemos mucha mayor implicación y altura de miras para el disco que está por venir.
Me alegro mucho. Manoukian está realizando un trabajo soberbio, en cantidad y calidad. Tanto, que por justicia, saldrá en la portada del mismo. Lo que tenía claro es que no quería un disco cantautoril, quería dejar mis canciones a otra persona para que les diera una vuelta a su manera y me enseñara, os enseñara, cómo sonarían con banda. La cosa mejora cuando es Yon Vidaur el que las maneja. Son 18 años desde que nos conocemos, tenemos más puntos -musicales- en común que el chico y la chica de Pimpinela. Me es más fácil trabajar con él que conmigo mismo. Y maneja un control absoluto no sólo de herramientas, sino de melodías y arreglos.

Pero también se le puede dar la vuelta: ¿no le estás dando demasiado vueltas a la grabación y mezclas, cuando tus canciones siempre han sido muy espontáneas?

Como comentaba antes, la cuestión es hacer una cosa distinta. No quiero hacer discos coñazo de compositor de guitarra y voz. Piensa en escuchar 4 minutos y medio por canción de un tío que rasga sin arpegios y canta. Si eres Nick Drake desearías que fueran 30 minutos por tema. Si fuera Elliot Smith, no menos de 15. Pero si eres Bassmatti, me respondo yo mismo y lo dejamos en 2:20.

De todas formas, es admirable tu anarquía formal: hacer un videoclip para una canción que saldrá dentro de dos discos, saltarte el dogma myspace, grabar las canciones con una webcam…
Suelo manejar muchas ideas a la vez, todas de forma absolutamente diletante. En ese momento mi siguiente idea era hacer un disco en euskera. La idea sigue ahí, pero no apuesten mucho dinero por ella a que sea la primera en hacerse. La webcam es lo que más a mano tengo y lo que más fácil es de controlar para grabar las canciones ipso facto y enseñárselas al mundo. Bueno, yo y todos. Pero los demás estáis condenados a la perfección. A ensayar, arreglar, cambiar, trastocar. Yo no siento esa necesidad para ser feliz. Ya tuve antes esa sensación vuestra, por lo que nunca acababa las canciones. Hice 2 en 8 años.

,Sí, pero a la vez que creo que es admirable, también lo veo muchas veces como un suicidio mediático.
Por lo que te decía antes. La gente tiene un concepto muy viciado, o dirigido. No sé cómo decirlo. Todo el mundo quiere ir subiendo, haciendo conciertos con cada vez más gente, en sitios más grandes, más a menudo. Que la rueda habitual le haga un hueco para su propuesta. Cuando era joven yo también soñé con eso. Es inevitable el sentimiento. Y muy emocionante, ojo. Ahora que soy menos joven, tan sólo pido mi hueco para divertirme como yo quiera.

Saldrá el disco, se moverá aquí y allá. ¿Y luego qué?
Luego igual hay otro. O igual no. Me gustan las cosas sin forma definida. Me acuerdo de un tío que empeñó toda su pasta en hacer un cortometraje, creo que sobre coches. Tuvo ese impulso, ese sueño, llevar a cabo su idea. Creo que no sabía nada de cine ni nada de eso. Y lo hizo. Of course, nadie se planteó que fuera a hacer otro. Así me tomo yo mis actos: conciertos, canciones, discos.

¿Cómo vestirás las canciones en directo?
Si llegamos a 3 o 4 Eps, pues igual me monto una banda. Hasta entonces, acústicos por bandera. Es una ventaja. Piensa que las semanas de concierto hago no menos de 3 temas nuevos que suelo tocar en esa fecha. Imagínate si tienes una banda: o son los jodidos curriquis que acompañan a Deluxe o no tienes nada que hacer. Además, pienso en la banda como en los términos antes descritos: parece que DEBO tener una, que DEBO presentar el disco, Que DEBO hacer giras largas. Bueno, pues igual las hago, o igual no.

Los conciertos que tienes por delante, ¿Serán también temáticos y únicos?
Sí, es la idea. Yo sólo sé escribir de las cosas que me pasan a mí, o que me han pasado. O historietas que yo imagino. Mi capacidad de abstracción es la misma que la de Kasparov en plena batalla con Deep Blue. En principio no tengo mucho interés en tocar canciones que ya he tocado, salvo algunas que me gustan por razones muy personales. Supongo que el de Donosti será más temático que el Bodegafest de La Rioja.

¿No están los Posies más vistos que el tebeo ya?
Sí. Pero es un combo de power pop, etiqueta que permite que los grupos puedan tocar 30 veces sin que nadie, ni fans ni ocasionales, se escandalice. Pero la verdad es que les deben de quedar tres paseos por el Peine para que les den el Tambor de Oro. Para mí es un planazo. “A Catholic Education” es uno de los tres pilares de mi vida, y los Posies una banda que siempre he adorado hasta el proselitismo. Ya entiendo por donde vas, pero al final puede ser también cosa de amores: ¿Si te ponen con la misma asiduidad a Yo La Tengo, a que no dirías nada?

Va una de escena: ¿es cosa mía o estamos viviendo, paradójicamente, el año más prolífico y fructífero en lo que a cultura se refiere en Donostia? Muchas cosas pequeñas -casi todas con éxito de público-, las que hemos defendido casi todos siempre, que dan una satisfacción interna a lo «teníamos razón». ¿Cómo lo ves tú?
Esto es una carrera de fondo que no tiene final. Ni debe tenerlo. Ninguna ciudad será culturalmente interesante cuando se retrate como tal. Servirá para un momento, pero deben venir nuevas fórmulas, nuevas corrientes, nuevos impulsos que harán palidecer a los anteriores «reyes».
Sí que es satisfactorio ver a gente -que no conoces- en eventos. Y no te digo ya si son conciertos propios. Significa, no me refiero a los míos exclusivamente, que la gente tiene interés, avidez, por descubrir cosas. Además, en Donosti tenemos varias marcas (Gaztemaniak, Donostikluba) en las que se puede confiar ciegamente por su nivel de acierto. Mira el otro día en Bear in Heaven, grupo desconocido, vas perezoso a birrear sin más y luego… la gloria bendita!!!!

Giorgio Bassmatti estará el 2 de mayo en el Guardetxea de Donostia, en el festival en el que también tocan Cheap Star, Muy Fellini y The Posies haciendo “A Catholic Educacion” de Teenage Fanclub