El rock de Estadio

«Hasta entrados los años ochenta, los grandes grupos montaban giras elefantiásicas que a veces no resultaban rentables, pero este déficit se compensaba con el efecto promocional que tenían sobre las ventas de su último disco. Sin disco no había gira y un nuevo disco implicaba sacarlo a pasear por el mundo.

Esto ha cambiado y sabemos por qué. El intercambio de archivos ha hecho disminuir las ventas de discos, de manera que las giras deben ser rentables en sí mismas. ¿Cómo de rentables? Aquí entramos en el quid del tema. Esa rentabilidad ¿debe ser suficiente como para que el artista en cuestión pueda tirarse unos cuantos meses o incluso años viviendo de las rentas?

 

Aparentemente, de eso se trata. La inmensa mayoría de los artistas que cobran estas cifras son gentes de las que no tenemos noticia durante eones y de repente aparecen como caídos del cielo, nos abruman con su mitología y su música y vuelven a desaparecer hasta nueva orden. No sé, parece una actitud algo pirata, donde las armas de asalto son el estupor admirativo que provocan y la presión mediático-social que generan».

José Manuel Costa, en su blog Vía Límite

PD: Al hilo de este tema, que Mikel Erentxun llene no 2 sino 3 veces el Teatro Victoria Eugenia…¿Es un éxito o un fracaso? ¿Es mejor llenar 5 veces una cosa pequeña o 1 vez una grande, aunque esta última fuera el espacio natural en el que debería organizarse el acto?¿El lugar elegido anima a la asistencia?¿Cuantas de esas gentes irían al antes habitual Polideportivo de Anoeta a ver el concierto?¿Debe el espectáculo adecuarse al lugar o viceversa?¿Cuanto influye la centralización del espacio escénico?