Crónica del SNF, por Dani Flow

El día que a este chato le den una columna semanal en un medio impreso juro que compro toda la tirada del periódico en cuestión. Suyas son las palabras que comentan cada estampa. Las fotos son de Christine.

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Esta pandilla tocó a las 7 de la tarde, a ellos se la traía floja y a mi más. (ver tipo a la izda, más floja imposible)

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“Fuck Forever”
1

Afinar una guitarra puede parecer una tarea sencilla.
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Pero cuando el caballo blanco corre por tus venas, la cosas tienden a complicarse.

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Éxito de público, pese a lo que pueda parecer, ahí hay 9000 FIBERS! . Dato: FIB

8

Morrissey podría haber sido una perfecta Rocio Jurado (por el rollo escénico más que nada)

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Street Fashion Shots, MariCarmen goes Woodstock.

4

Morrissey ha cancelado conciertos por mucho menos que esto.
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My Bloody Valentine. Saturday Night Fiber. Madrid. 19 Julio 2008. Una semana (toda una vida) en el motor de una turbina

Photo by John Lewis

Con solo una mirada (para la rentree de “You Made me realise”), con solo una palabra (en todo el concierto, “Thanks”), me puedes aliviar, me puedes destruir, me puedes convencer“. Las palabras de Marta Sanchez y sus Ole Ole nos sirven para intentar explicar la belleza sonora de My Bloody Valentine en su concierto madrileño.

Si Morrissey se hizo persona para completar de sentido nuestros primeros años musicales, el siguiente paso debía dibujar los pasos posteriores. MBV ha llenado tantos momentos en nuestra vida que teníamos que ponerle fondo y forma. Únicos términos posibles para dibujar los estallidos sónicos de la banda inglesa.

Claro que también le pusimos lágrimas. Muchas. “To Here Knows when”, “Soon”, “When You Sleep” (el que no llore escuchando un “Sometimes” que no suena en la gira es que es un espantapájaros del Mago de Oz recauchutado en cyborg asesino de menores). Enrabietándonos con la dulcemente descorazonadora”Only Shallow” o su prima brutal “Feed Me With your Kiss”…

A veces pienso que lo nuestro es algún ejemplo de sadismo. Que disfrutamos con el dolor y las desviaciones sin contacto físico necesario. Esto debe ser una filia estudiada, seguro. Un filia estupenda, por cierto.

Acongojados, sin poder decir nada. Así estábamos en el foso madrileño, cerrando los ojos y dejándonos llevar. Mirando al frente para no perdernos nada. Perdiendo la mirada en las proyecciones. Viendo parte de los 7 amplificadores que viajaban tras Kevin Shields. Comentando si la única finalidad del batería (parapetado como el de Blondie) era la de marcarle al resto el final de las vueltas con redobles.

Confirmando que la voz en directo se escuchaba perfectamente (llevamos toda la vida intuyéndola en los discos). Aplaudiendo sin rubor la selección de temas. Esperando al siguiente mirándonos a los ojos como dos jóvenes enamorados en la playa.

Alucinando con el incomprensible y horrible fallo de coordinación sonora de uno de ellos. Dudando hasta dónde llegan los pregrabados de los chicos y chica. Disfrutando de la perfecta creación/recreación (nunca imaginamos que un disco con tantas capas pudiera ser tan fide-dígnamente resuelto en vivo) y la potencia sonora de un acto escénico que siempre buscó los topes posibles para ser un evento al aire libre. Rezando para que el círculo se cierre y la siguiente cita de nuestra pasión se celebre entre cuatro paredes cuanto más cercanas mejor.

Suplicando para que nuestra alma deje el santoral y se entregue al diablo a cambio de vivir una semana en el motor del final de “Soon”, ela progresión acuosa e inerte de  “What you want” o  la turbina deYou Made Me Realise. Una zona, por cierto, cuya primera parte fue simplemente magistral y que la gente celebró y sintió como una sirena techno en la cima de un after pero que cayó, presa de los pedales, en extraños cortes en su zona media final. Como el avión que para el motor en pleno vuelo.

Un momento que demostró la magia de la banda. Sin marcas sonoras audibles, sin más señales que una mirada y porque nos la contaron, la banda volvió a la impresionante pegada del tema tras 15 minutos de torbellino ruidista.

Era en aquel momento de cierre cuando uno debía hacer uso de los tapones recomendados por la organización. Todo lo que sonara a partir de ese momento, todo lo que enturbiara nuestro éxtasis onanista, aquel orgasmo sentimental, aquella maravillosa alteración sensitiva, debe ser considerado contaminación acústica.  Siempre.

Morrissey. Saturday Night Fiber. Madrid. 19 Julio 2008

 Nota: este post tendrá unas fotos preciosas cuando Christine Flow suba las alucinantes instantáneas que sacó del concierto.

No suele ser nada habitual que tengamos mariposas en nuestro estómago desde 15 minutos antes de que comience un concierto. Por eso andábamos pelín alterados cuando la pantalla gigante comenzó a dar imágenes de los New York Dolls fumándose un chino (“turkish cigarette”) o Brigitte Bardot saliera en su época gloriosa cantando un temita. El mito estaba a pocos minutos de nuestros ojos.

¿Aparecería con pies de barro, o mantendría su atractivo después de tantos años y tantos recuerdos personales construidos sobre su música.

Se recoge el telón. Fotos añejas de presidiarios norteamericanos sobre el fondo. Sale la banda de mercenarios (¿de amarillo? ¿No daba mala suerte?) y aparece la visión esperada durante tantos años. Nuestro The Last of The Famous International Playboys canta su tema homónimo, y nuestra emoción se dispara. Es él. Le estamos viendo. En directo. Delante de nuestros ojos.

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