Zuberoa: el cielo en su cocina

Destacar ahora la cocina de Hilario Arbelaitz (& Jose Mari & Eusebio & Arantxa) es como defender las canciones de los Beatles. Claro que siempre es bueno recordar el primer día que llegaste a esos sitios. Y en el caso culinario mi primera visita fue solo hace unos días.

A Zuberoa ya le pillas haciendo lo que quiere. Renegando de estrellas del muñegote gordo para poder mantener un precio asequible. Pasando de listas de intereses comerciales y rankings auto promocionales. Vive con la calma con la que te da la mano al despedirse, en la puerta de su local.

Tampoco es que su cocina viva en una esferificación constante, en una vaporización de sabores traídos de la punta del Himalaya, ese sitio al que poco le queda para tener un Starbucks. Para ese I+D de gominas, planos dinámicos y delantales de Armani ya están otros. Él, el Paul Mcartney de la nueva cocina vasca, te pega donde más duele: todos y cada uno de los alimentos empleados en sus platos los puedes comprar en la tienda del barrio. Un golpe bajo, sin duda.

Uno disfruta con su cercano pero casi invisible servicio – buenas risas al arranque de la comida, redios-, con las buenas sugerencias del vino, con ese foie entrante digno de los dioses, ese par de refrescantes visitas al Ayala campeón, la inmensidad de unos platos que vienen en envoltorio pequeño. Que os den a los que habláis de cocina en miniatura para mentar a esas franquicias locales de pintxos en platos. Fuck You. Three times.

Lo que Zuberoa mete en su vajila es la NASA del fogón de la abuela, al Leonardo Da Vinci del lapiz y papel, el Tesla que lee sus recetas ante el Transmisor Amplificador. Pasan los días y uno sigue paladeando aquel calamar de la Santísima Trinidad y sus tres formas posibles, esa papada celestial digna de venderse en Kuxkulo, esa yema con guisantes lagrima – la que tu dejas, jodío- que emocionaría a Spielberg, el detalle de cordero asado traído del Olimpo para dejarse cocinar en Oiartzun, ese menage a trois de avellana, chocolate y helado de leche con el que se cierran los bises…

Llega el mal trago de irte tras los buenos tragos de Lagar de Cervera, y no sabes qué decirle al jefe del negocio. Todo te parece poco. Quieres ofenderle – “serás cabrón…”- , alabarle, insultarle – por sus buenas maneras- y darle un abrazo. Mantearle como si hubiera ganado la Champions. Decirle que le querrás siempre. Calmado, te escucha. Se sabe vencedor. Y tú honrado.

Tate, aquí hay tomate

Un museo es una institución pública o privada, permanente, con o sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y su desarrollo, y abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone o exhibe, con propósitos de estudio y educación colecciones de arte, siempre con un valor cultural. Los museos exhiben colecciones, es decir, conjuntos de objetos e información que reflejan algún aspecto de la existencia humana o su entorno”.

Y como vengo entrenado del Guggy, no puedo evitar pensar en continente y contenido. Porque Gran Bretaña, y Londres es particular, es un museo. Un país que vive con sus propias reglas. Y no hablo solo de emplear otras medidas o conducir del revés. Ni poblar los pubs para ver el mundial de rugby. Ni que el underground (que convierte en aldeano cualquier intento local basado en agujerear un poco de suelo) pase cada dos minutos. O que Ed Sheeran estrene una peli. Ni que sepan hacer de la cagada una virtud (y de paso llenar 5 pases el 02)

También hablo de pagar como en Nueva York (toda vivienda que ves en el mapa turístico vale más de 1 millón de libras). E invertir la languidez actual del mercadeo del ladrillo. La City, ese cuqui paraiso fiscal occidental, planea construir 25.000 viviendas hasta el 2026. Con deciros que hasta easyjet ha montado una rama inmobiliaria: easyproperty.com

Y retratada ligeramente la bolsa, vayamos a lo que contiene, idealizado en ese disney de euros que es Harrods.Porque toda la pornografía que recopila Harrodsburg es rigurosamente cierta, y hasta recatado para lo que se ve por sus pasillos y salas. Qué ostentación a cada paso, tras cada esquina. Que borrachera de impulsos. Qué maravilloso mercado de abastos digno de una peli de Wes Anderson, qué zona de juegos (con un harrods hecho de Lego que consigue hasta pasar casi desapercibido) , qué serie corrida de marcas lujosas. “En los templos se guardaban objetos de culto u ofrendas que de vez en cuando se exhibían al público para que pudiera contemplarlos y admirarlos “. Puro lujo para los recién llegados al mundo de los bolsillos reforzados.

A su vera, en Oxford Street, muchos otros pelean por ser los mejores consumidores de Endesa. Aunque el mejor ejemplo de la comercialización de lo aparentemente banal lo podemos encontrar en LUSH, una tienda de jabones decorada a medio camino entre Willy Wonka y la casa de chocolates de la bruja del cuento.

En la vertiente más convencional del término, el expolio del British es una gozada. Con sus elegantes vericuetos de neolengua no exenta de cierta verdad (“nos hemos llevado todo esto porque en aquellas tierras arrasaban con todo aquellos años y claro, se iba a perder”. Mientras pensamos que ahora querríamos hacer lo mismo en los mundos de ISIS), el paseo griego o romano es una película maravillosa acompañada siempre por más extras que en Ben Hur. Un espacio que, cómo no, abraza la tendencia de integrar tiendas gigantes de merchandising

Sensación multiplicada en la gloriosa obra maestra que es el Tate Museum )(también denominado Tate Donate). A la salida de cada exposición hay un tenderete fantástico sobre el tema recién visto (y un par de regalías de muestras pasadas). Mejor pillar a la gente en caliente.

Y es normal picotear algo. Porque la que ahora cuelga en sus paredes, The World Goes pop Art, es una maravillosa maravilla bien provista de mala leche. Porque no hay como vivir oprimido por un fascismo o dictadura o ser mujer para crear obras pop con la elegancia suficiente como para saltarse los controles de los cuadriculados censores de turno. Quizás por eso españa esté tan y tan bien representada. “Some of the best works in the exhibition come from Spain “, dice el Independent. Y le damos la razón. Equipo Crónica, Equipo realidad y los menos populares Rafael Canogar, Joan Rabascall o Isabel Oliver dejan muy alto el pabellón de requiebros artísticos peninsulares. Aunque también sea sencillo caer impresionado por las puyas de Erró o el vídeo de la exposición argentina basada en recorrer angostas y locas habitaciones cuya autoría no consigo recordar (¿delia cancela?)

Lo peor de todo no es vivir unos días a esos precios, a esas vistas y a esas costumbres paseantes y ociosas. Lo peor es cuando el autobús de vuelta te deja en la parada de tu ciudad y ves a muy poca gente por la calle, buena parte de ella caminando con cuerpo triste y abrigos de otra época, en una urbe a la que solo le falta oler a pan para darse cuenta que ahí fuera hay -mucha más- vida.

à volonté

Cabrones. “A voluntad, al gusto”. Y menudas leches te meten. La palabra más usada en muchos carteles hosteleros de Burdeos es un gancho. Comer – y vivir- es, por lo menos, un 30% más caro que en Donosti, ciudad que no se caracteriza por sus baratijas alimentarias. Sin olvidar los timos. Solo en las franquicias tipo Mcdonalds nos sentimos seguros respecto al precio que nos iban a cobrar. Y recordad que comen en horario Azores.

Luego hay gente muy maja que te regala cajas de vino decorativas. Pero son los menos. Ojo avizor en vuestra visita. Primera pregunta a aprender: “ el más barato”. O ateneos a que os cobren 9 euros por un vaso de vino – delicioso, eso sí- u 11 euros por 2 cafés y dos napolitanas adoptadas

El TGV es un gran invento. En 3 horas te pones en la ciudad, que cuenta con un tranvía asequible (1,50 el viaje) y trillones de kilómetros de bidegorri. Hay una gran cultura ciclista en la ciudad. Ningún autobús te pita 30 metros antes porque le ocupes parte del carril compartido. Ni hay peatones que te levanten la mano por ir por la acera.

El centro es muy bonito, con ese frontal que da al río lleno de casas preciosas, todas iguales porque se hicieron en muy poco tiempo, en apenas unos años. Es muy donostiarra, me recuerda al Paseo de Francia, porque si pasas al otro lado del río, feo a rabiar, puedes ver toda la majestuosidad del ladrillo poroso.

No hay ningún bazar chino en el centro de la ciudad, poblada de sitios para comer. Todos ellos son una maravilla de decoración, quizás como contraste al franquiciado habitual de nuestra zona. Id guapos. En dos de ellos nos negaron el acceso porloquesea. Siendo “porloquesea” la longitud de mi pelo y mi barba.

La agenda cultural – hay varios folletos distintos en la ofi de turismo- es bien maja. El Barbey está en una zona algo arrabalera, y parece haber perdido algo del punch de antaño (aunque sigan programando cosas interesantes). El Bootleg sería como nuestro Dabadaba.

La cultura es un gran invento en Francia. Y muy respetado. Los domingos cierran todos los museos porque toca descansar como las tiendas. Y en la estación de tren había un muy transitado piano para que la gente lo tocara. Llevaba varios meses, visto el número de “me gustas” visibles en un contador adyacente. Imaginarme una idea así en Renfe venía acompañada de teclas robadas, grafittis sobre corcheas y niños aporreando las teclas cual juego de Disneyland paris.

Lo vasco se muestra de muy distintas formas: Como especialidad de mejillones (con chorizo ?¿ y pimientos de ezpeleta ?¿?¿), como un mojito especial (más ?¿?¿) y como sencilla decoración de los parques (bancos rojos, patas blancas, jardín verde). Recordad que ni Dios habla inglés. Ni en las explicaciones de las obras de los museos. Sigue pensando como imperialistas.

¿Volvería a Burdeos? Mañana mismo. En una visita más corta, de fin de semana normal, ahora que ya sé manejarme. Y probablemente, a un airbnb, un 50% más barato que el hotel más económico.

Vacaciones: ¿Y si los jugadores de La Roja hicieran huelga en la semifinal?

Huelga decir que es harto improbable. Pero…¿Qué ocurriría si los jornaleros – es un decir- de la selección de futbol decidieran parar sus labores por solidaridad, sindicalismo obrero -de otros- y reivindicación?

Huelga también decir, que es palabra bien barata y manida, que es como si el Rey decidiera no inaugurar un Auditorio para trabajar en una acequia con pañuelo de 4 puntas-con N- en la cabeza, dado que hablamos de élites, pero…¿Qué pasaría si nuestros adorados becerros de oro (Alberto Contador mediante) decidieran no pegarle al Jumanji?

  • Consejos de Ministros extraodinario. PP y PSOE unirían fuerzas por primera vez (borracheras aparte) para anunciar al FMI que las reservas de las Quinielas están aseguradas por algún banco de las Caimán
  • Obama se pondría una camiseta de Gasol, convencido de que también es medio volante de la selección, consejero de Standard & Poors y paellero de playa a tiempo completo.
  • Se abarataría el despido de jugadores de Preferente, auténticos culpables de esta crisis dado  que no saben centrar 3 balones seguidos a la olla para que remate Llorente.
  • Dexter sería el preparador físico, IT Crowd la gente de la táctica y MacNulty el delegado de campo.
  • John Benjamin Toschack publicaría sin ayuda de traducción su análisis del match, lo cual nos haría dudar si es el texto es un anuncio erótico que no llegamos a comprender o un texto deportivo.
  • El Alarde tradicional exigiría que los txistus fueran subcontratados. El alarde alternativo tendría orquestina de perroflautas, que seguro encontrarían hueco en las noticias de ETB.
  • Savater escribirá “Futebol para amadeo”, explicando los adoquines que hacían de balón en mayo del 68, una etiqueta actualmente utilizada para hablar del cuerpo recio de los vinos en el blog de Galatas.
  • Los servicios mínimos para la jornada sportiva serían: 3 defensas, un medio centro a lo Xabi Alonso que corre cual gamo, lanza diagonales  cual Guillermo Tell y pone los pepitos de la Txozna a la vez. Y un delantero a media jornada. Es decir, Fernando Torres.
  • Amstrong twitearía diciendo que Donovan sí que es un jugador de equipo, no como otros…
  • Euskadi se desvincularía de la huelga, toda vez que, aunque tenga el rojo en su bandera, solo lo usa para las películas de serie Z de Roger Corman, grabadas como todo el mundo sabe en las traseras de Batzokis, Euskal Etxeas y Herriko Tabernas. Promovería una huelga general paralela para el 5 de octubre, que nadie sabe qué día es ni qué se reivindica, pero Saturno está con Pluton a medio liarse (acaba de comprar condones de los caros) y eso siempre es extraodinario en nuestra tierra.
  • Paco Gonzalez ficharía por Radio Maria para retransmitir el encuentro. Ruega por nosotros…
  • En la extrema esponsorización que nos rodea, una pancarta de una marca de cerveza acompañaria la primera de la pancartas de la reivindicación callejera del día, buscando una rima llevadera y un hype de moda que la acompañara. A saber, “Keler, Keler, Keler, La Roja no la peles”,”Heineken, heineken,heineken”(si se canta como el grito de la Real, no necesita acompañamiento), “Sí,Sí,Sán Miguel, La Huelga nos hace bien”. Xabi San Martín haría el himno sentado en la taza del water, y en su defecto populista Brandy Hips harían nuestro tema eterno.

Vacaciones: lecturas recomendadas.

2016 lenguas de viaje submarino: O cómo un capitán tachado de locuelo y algo casquivano por la plana mayor de amebas, injustamente retratado como Capitán Memo, “personaje desgraciado y brillante, con un oscuro pasado y de grandes aptitudes científicas y artísticas “ lucha por un sueño: Conseguir escapar vivos del laberinto Maastricht.

En la aventura, que realiza siempre vestido de sport, contará con la ayuda de notables publicistas como Pierre Anoraxxs, famoso biólogo encargado de la realización de pegatinas y salvamanteles.

Kama supra: Novela de alto contenido erótico, capaz de fundir los pllomos de Vandellós a nada que el reactor hubiera atendido un poco en clase, narra la larga odisea -en autobús de lujo- entre San Sebastián y Madrid de dos enamorados que luchan contra los prejuicios sociales y las diferencias entre ellos.

El uno, toro escapado de la carrera de San Fermín que desea comenzar una nueva vida en la capital del reino sin más estoques que la hora de cierre de bares de cañas.

Ella, dulce espía del lobby hostelero local, que acude a la gran ciudad a torpedear las estúpidas ideas de los comerciantes capitalinos, empeñados en la gratuidad de los acompañamientos a los refrescos. Para ello contará con la colaboración de la resistencia local, las franquicias de tapeo que bajo label vasco se propagan en las urbes.

La extensión del trayecto narrativo hace pensar en una trilogía, teniendo la misma los títulos provisionales de “Landa”, “Lerma” y “Avenida América”. Los derechos ya los ha comprado ETBSat(urno).

Y cuando despertó, La Roja aún seguía allí: Thriller sicológico con el mundo como escenario.  Narra la peripecia de un vagabundo con el extraño poder de verse inmune a un virus deportivo-temporal que convierte a los humanos en extraterrestres invulnerables ante las más elevadas afrentas e insultos.

Arriesgadas aventuras narradas en primera persona, entre las que destaca la gran pelea final con los TuNoEresEspañoles, finalizada con dos sombreros y 3 bicicletas y un “Gora Cristiano Askatuta” y “Salinas, Gogoan Zaitugu”.

Y para los que no gusten del viejo y noble oficio (de leer, se entiende), la famosa teleserie The Guay, en la que 2 agentes del orden, en los ratos libres que les dejan lavar y marcar los trayectos de ls mil y un carreras populares/obras/pintadas oficiales OTA, estudian la red de blanqueo de dinero y mentes de una poderosa organización criminal que tiene en los centros de estética y cafes lounge su zona de influencia y elongación de la estupidez humana, lobotomizando a todo aquel que se interponga en su camino. Se les reconoce porque viajan en coches muy caros, con viseras puestas de forma prosaica y rodeados de hileras de dientes con minifalda a un cuerpo pegados.