Guiños y tuertos

Extracto de la entrevista “Hay que ver el metro como un túnel de unión de dos líneas que atraviesan la costa vasca y confluyen en Donostia”

“La ejecución del metro genera dudas en muchos ciudadanos, pero parece que los trámites van avanzando. ¿Cree que en esta legislatura le va a tocar empezar las obras?
-Espero. A mí me gustaría porque creo en el proyecto. Procuro pedir a la gente que lo contemple como un túnel de unión de dos líneas que atraviesan toda la costa vasca y confluyen en San Sebastián. Es una gran oportunidad para dotarnos de un transporte público potente. No a costa de otros sistemas de transporte público, como se oye a veces, sino del vehículo privado, que es el que nos genera más problemas. “

Obviando la realidad de que un sistema así afectaría de manera muy negativa a la empresa de transporte del ayuntamiento que él gestiona (DBUS) y que hoy funciona de rechupete, algunas consideraciones sobre la idea de abrir en canal la ciudad para de nuevo guiñar al visitante y dejar tuerto al local.

Para ir contra el vehículo privado es muy buena idea tener 14 parkings en la zona plana de la ciudad. 12 de ellos en el triángulo Sagues – Amara Nuevo – Contxa. 14 empresas con concesiones a muchos años. Nada que objetarles, es el modelo de negocio habitual. Pero al menos tres de ellos, Easo, Buen Pastor y San Martín, bien que podrían cerrarse dado el nuevo trazado previsto del Topo, para así remarcar con hechos las frases y los pensamientos expresados.

En resumen, son 14 empresas cuyos precios a veces son mejores que el aparcamiento a pie de calle, quien ha sufrido un curioso detalle para los conciudadanos limitando las plazas a los visitantes y turistas del mundo, quienes en más de un 74% usan el coche para llegar a la ciudad. ¿En qué cambiará que estos visitantes lleguén 250 metros más lejos? ¿Habrá iparraldetarras o parisinos que piensen, organizando esa despedida de soltero que empieza a abundar, eso de “no, deja el coche, Francoise, que ahora en vez de en Easo nos deja en la FNAC el Topo”?
Puestos a mejorar, propongo

  • Dejar el suelo quieto: están perforando casas de más de cien años cuyas grietas van a ir de seguro en seguro hasta que la Real juegue la Champions. Y ya saben que una vez hecha la obra, la UTE constructora se disuelve y al final el responsable subsidiario es…efectivamente, el ayuntamiento. Todos nosotros
  • No matar el comercio local en la zona de las nuevas paradas – adiós amara viejo, adiós calle urbieta, adios tiendas de calle prim, nadie os verá ya las telas, las cañas bien tiradas, los panes caseros o los descuentos de rebajas-
  • Hacer un aeropuerto en condiciones. O cerrarlo para siempre. La frecuencia de las lanzaderas a Bilbo es más que correcta. Y si se mejora la de Biarritz poco se podría criticar de nuestra incomunicación.

El próximo 18 de junio hay una manifestación de protesta contra el nuevo Topo en la plaza Easo. No creo que haya que ser vecino para con tu presencia demostrar que estas en contra de un proyecto vacuo, baldío y de cierto despilfarro en pro de la obra pública.

Amor a primera vis(i)ta

Lo suyo había sido amor a primera vista. Un flechazo. Como cuando descubres a Mondrian o sueñas con hacerlo en la cocina de una casa de Le Corbusier. Entrar al aula de “conceptualización del espacio ambiguo en la sociedad del capitalismo vegano” y enamorarse fue todo uno.

Compartían ideas y deseos. Hasta se compraron un solo diccionario de español para poder traducir en común los textos de los enunciados de los exámenes: “establezcan lazos con otras esferas del pensamiento y conecte con contextos no habituales de las prácticas artísticas. La respuesta debe ocupar una hoja y abarcar toda la nube post industrial”.

Se sabían diferentes, pero eso no les suponía ningún problema. Tampoco es que fueran los reyes del mambo (música latina aplastada por los blancos y sus modas burguesas), que su hablar era un idioma poco conocido por el vulgo menos subvencionado. Pero ellos lo pasaban estupendo. Se excitaban leyendo folletos vanguardistas, y sus vacaciones siempre estaban marcadas por happenings, videoinstalaciones y actuaciones de carácter no violento en el mobiliario urbano. Se inventaban palabras, que como con las máquinas tragaperras daban premio económico en formato de residencia o colaboración transfronteriza: “idealizacionizarse”, “paisajismo cultural directivo”, “subarrendamiento artístico ocupacional”. Hasta intentaron llamar “VHS” a su perro. Ese humor fino, cuántas alegrías les daba.

Y llegó el gran día. La boda. Ese momento inolvidable. Así, en la entrada del centro de arte contemporáneo, se dieron el sí rodeados de gafas y perros enanos en brazos de sus dueños.

“Anatilda, ¿quieres ser mi atmósfera apropiada, mi entorno estimulante, uno de los muelles que estructura y atraviesa el proyecto de mi vida?”

“Si, querido Cletovio, fomentemos el tejido territorial en común, fortalezcamos el contexto, hagamos sesiones abiertas generadas a partir del proceso de investigación”

La lluvia de confettis de colores (elaborados desde una perspectiva globalizadora a la vez que regional) dio comienzo a la fiesta que se extendió hasta altas horas de la madrugada.

Negarrea

Sei ziren sei
lan egiteko egunak
Sei ziren, bai
goibel eta latzak

Sei zen infernuan
zenbaki gogokoena
1936
abuztu latzena

Sei ziren mendian
galdu zirenak
zazpia bidean
dolu amildegian

ama ere han galdu zuten
besteekin batera
galdu, hitz jokoa
borondatez ez denean

Hango gaizkileak
izango dute semeak
leize itsua parean
ibili direnak

seme errugabe
seme oso zintzoak
Sei egunetan lan
ta zazpigarrenean festa.

Beste zazpik izan ez zuten
ohiko ordutegia

Pd: Legarreakoei dedikatua

Click. Click. Click.

  • “ponte, ponte ahí”
  • “aquí?”
  • “si, justo en la mitad”

La sesión de fotos iba sobre croma verde. Ella, de azul completo. Vestido veraniego sobre fondo tostado.

  • “Sonrie, hostia, sonrie”

La mano en la cadera. La mano en la pamela. La mano señalando el horizonte. La mano señalando la nariz. Sonrisa. Otro vestido. Carcajada. Un vestido más corto. Click, Click. Click.

En una mesa situada al fondo, lejos de los focos, una ayudante va retocando las fotos según la luminosidad del fondo elegido. Luz intensa en la bahía. Algo más oscura en los bares nocturnos. Manchas pintadas en los pintxos. Pintura facial en las fotos de “recién levantada”.

La modelo ya no sabía ni que cara poner, con lo que recurría a la sonrisa trampeada. La falta de dinero para costearse unos días en el extranjero no le iba arruinar un regreso al curro por todo lo alto. Acabábamos de entrar en julio, pero debía gotear las fotos en las redes sociales poco a poco. Y guardar algunas potentes, sugerentes o generadoras de envidia para el primer pase en la oficina a primera hora del primer día de septiembre.

La ruleta rusa

El juego era sencillo, pero muy arriesgado. Se metía la mano en una urna llena de papeles escritos. Cada uno de ellos tenía un mensaje. El moderador elegía uno al azar y lo leía en alto. Los presentes tenían 15 segundos para pronunciarse a favor o en contra de la misma. Y al final de las rondas los jueces opinaban y eliminaban. Como una ruleta rusa, pero sin muerte.

Quedaban pocos concursantes ya. Del centenar inicial apenas una mesa y dos sillas apartadas de ella. En ese momento llegó la siguiente cuestión, “la que separará hombres de niños” según anunció la voz del micro. Los participantes se habrían echado a temblar si no lo llevaran haciendo ya desde el inicio de la prueba. Menuda papeleta, nunca mejor dicho.

El presentador abrió el papel despacio, o eso les pareció a los allí presentes. Arqueó un momento las cejas, el tema era peliagudo. Miro al frente, oteó a los concursantes, y con voz seria y profunda les dirigió la siguiente pregunta:

“¿Qué sistema de recogida de basuras prefieres para tu comunidad?”

15, 14, 13, 12….

Jaime, aferrado a su silla cual viajero del Dragon Khan, intentaba recordar. Pero no conseguía aclararse. ¿Qué decía su partido político favorito?

Y más importante aún…¿Cuál era su opinión actual sobre el tema?

11, 10, 9, 8….

Echaba la vista atrás a las portadas de su diario de cabecera, a las noticias de su canal televisivo preferido, a las conversaciones de bar, a los cafés del trabajo.

Nada de esto acababa de resolver sus dudas.

7, 6, 5….

Aquella cena con su novio, miembro del oculto lobby tuitero, había sacado el tema cerca de los postres. Pero solo recordaba el tiramisú. ¿Qué había dicho en aquella velada?¿Y su partenaire? Bueno, eso importaba menos. No hay que fiarse mucho de quien deja la tapa del baño levantada.

4, 3…

Recuerda la incineración, y la recogida selectiva, pero ambas confluían en la mente como los bizcochos y el mascarpone. ¿Cómo es posible que recordara perfectamente los bailes posteriores y no ese punto clave en la cita?

2, 1….

Toca elegir, hay que dejarse llevar por la opinión propia, personal, única. Pensando en sus hijos (adoptados y bien chinitos, pero igual de queridos), en el futuro que les espera, en la salud y en la enfermedad,…

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