Kafea Eta Galletak 29: Rafael Berrio / Velvet Underground


KAFEA ETA GALLETAK 19 de noviembre
g e r n i k a k o   g a z t e t x e a n

nota de KeG — (¡Genial el cierre! :D)

Aunque nosotras lo descubrimos en 2010, Rafael Berrio grabó su primer disco en 1981, con el grupo UHF. Pero el disco del año pasado, 1971 ( http://1971.bandcamp.com ) , fue el primero que llegó a nuestras manos y nos cautivó, y ahora estamos encantadas y nerviosas desde que nos confirmó que vendría a tomar Café con nosotras.

Por si fuera poco, para la escucha ha elegido el segundo disco de la Velvet Underground. Tenemos que confesar que es uno de nuestros discos preferidos y que nos hemos sorprendido de que nadie haya elegido antes…ESTE ALBUM.


Kutxa Kultur Festibala: Nada estandar

Que el concierto sorprendente sea de esos de aquí o de aquellos otros de aquí también. Que un banco se casque un fiestorro de este tipo (que lo pague, vamos). Que sea el final de un circuito que ha apoyado, y muy bien, a los artistas locales, ya sean músicos, foteros y tejedores. Que lo monte en un Velódromo, ideal para estos usos y en desuso últimamente. No puedo verle peros a lo que Kutxa ha hecho en este 2011. Y se lo dice una persona que ha quitado su tarjeta de ese banco por los gastos.

De Wilco ya se habló mucho y bien y mal ya. Y es, a juego con el día, agua pasada. A Plv Havoc y la Rosenvinge no pudimos verles, porque algún día había que descansar. Y lo de Primal fue el copón.

Entiendo, eso sí, a quienes digan que parte del concierto era demasiado parado. Pero es que eso es el «Screamadelica». Bueno, eso, y mucho más.

Para mí Screamadelica es primero de carrera. Todo el año. Leioa, la ciudad del decorado de las películas de catástrofes nucleares. La ventana de la terraza. Fumando. Evadiéndome completamente con «Higher Than The Sun». Es Dani. Y más gente, claro.  Es el artículo del DVorame (Diciembre 91) en el que se recogían 3 de mis discos preferidos, publicados a finales de 1991: Loveless, Bandwagonesque, Screamadelica. Todos en Creation Records. Es una anécdota sobre ver a Gillespie en el metro de Londres. Es ir a Bloody Mary a por el Dixie-Narco E.P. También fue, mucho antes, Velocity Girl y Gentle Tuesday.

Y a pesar de todo eso, disfruté como un niño pequeño en su concierto. Con las maracas que Ane se había comprado en un chino y robé largo rato. Como un niño. Como lo que fui.

De recuerdo me llevo una foto muy divertida – que no hace justicia a mi devoción por los Primal) y un poster firmado por todos ellos. Al muro de casa que vas, guapo.

Antes, y siguiendo con los aplausos, los donostiarras Brandy Hips demostraron que no hay escenario grande, y ofrecieron un señor concierto fuera de todo chovinismo. Las canciones nuevas son grandes como soles, y los cambios que les hicieron a algunas como la última solo añadieron más valor a lo que ya lo tenía. No sé si las guitarras se escuchaban como se debían escuchar, pero todo se escuchaba bien.

y los de We Are Standard….FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU
vaya grupazo señora. Qué nivel. Los temas nuevos tiran para el Manchester más contagioso. No pienso perderme ninguna de sus futuras (y cercanas) citas. Con un juego de luces muy juguetón, estos te levantan una crisis griega con dos melodías.

Ultrashow (Miguel Noguera), Domingo 6 Noviembre 19:30, Gazteszena (C.C. Egia)


Ultrashow (Miguel Noguera)
http://miguelnoguera.blogspot.com/

El ULTRASHOW es un espectáculo cómico que realiza Miguel Noguera en solitario desde hace seis años. La puesta en escena es la misma que la del «stand up comedy» ordinario (el humorista sólo ante el público, preferentemente con la ayuda de un micrófono).

El autor sale a escena con un papel donde lleva apuntada una lista de ideas -aproximadamente unas 30- y las explica una tras otra. Las ideas no presentan ningún vínculo narrativo entre sí. La explicación de las ideas es improvisada, no hay ensayo ni existe texto de apoyo, unicamente utiliza la lista donde previamente ha anotado los títulos de las ideas seleccionadas para el show.

A parte del ULTRASHOW, Miguel Noguera también desarrolla las ideas en formato escrito y las acompaña con dibujos, como en el libro «Ultraviolencia», que se ha situado en pocas semanas entre los más vendidos.

Wilco: The Lonely One

El burro por delante, para que no se espante: Wilco son la mejor banda de rock del mundo mundial. No sé si en la actualidad, o en los últimos 10 años, o en un espacio entre 2005 y el 2030. Y entendiendo rock en el sentido más académico de término (¿oximorón?), ese que bebe Beatles, bebe Young, bebe Dylan, bebe Americana y no bebe Bebe.

Todo en Wilco es perfecto. O casi, salvo el estajanovista y poco creible trabajo parlanchín de Tweedy entre temas. Macho, que resultas tan creible como Rajoy anunciando que no habrá privatizaciones. Pero bueno, una minducia. Como los errores. En el Kursaal donostiarra solo vi uno, y fue de luces. Con eso les digo todo.

Me gustan Wilco, porque son la perfección. Y me gusta la búsqueda de la perfección. Pero no encontrarla y verla. Lo recogen algunos diarios nacionales en sus críticas (Manrique o Cuellar en El Pais). Ellos, los plumillas, son los soplanucas. Los usuarios de twitter a lo Justin Bieber, los muerdealmohadas. Yo me quedo en la mitad, typical me. Porque yo si vi – mini- lastres.

El primero personal: No se puede ir tras dormir 4 horas y cascarte un viaje de casi 600 kilómetros. Tal y como suponía, el concierto me gusta más hoy que ayer, con el cuerpo ya recuperado y con el six pack (muscular, no cervecero) presente de nuevo en mis abdominales. Afortunadamente, no iba con la idea de “ver el concierto del siglo”, concepto que suele acarrear un chasco posterior.

El segundo, también del firmante: A todo el mundo Wilco aturulla, sorprende, alucina, impresiona, anodada….la primera vez. La segunda, como siempre, pierde ese factor. Si a eso le añadimos que en esta mi segunda cita el brinco entre temas fuera casi disparatado…

La sucesión tuvo mucho baile no deseado, sobre todo en la primera mitad. Hasta 6 cambios, ninguno acelerado, respecto a la cita madrileña. No me gustó NADA que empezaran con la canción que abrieron, mucho más irresistible en disco que en vivo y, probablemente, más adecuada en la situación en la que se encuentra en el último vinilo cuadruple de los de Chicago.

Las canciones nuevas y animosas me gustaron mucho. Por poner un pero, me hubiera gustado más presencia de teclados donde tocaba estirar el chicle. Las lentas, pues tan psa como en el disco, aunque mejoraron la idea inicial. Bueno, miento, la inicial era que no estuvieran en el papelito pegado al lado del micro. Aunque, siendo lo más novedoso en los estantes, se entiende que capitaneara la noche.

La segunda mitad resultó mejor, por fondo y forma. Canciones que nos encantan y que ya tienen meses y años como para acompañarnos en cualquier viaje. «Art of Almost» fue lo mejor de la noche.  Impossible Germany merece por si sola la entrada, cueste lo que cueste. Y el DELICIOSO final con The Lonely One fue inmejorable. ¡Qué canción más bonita!

No eché de menos ninguna, aluciné con muchas de las reentres imposibles tras las zonas de ruido alocado, con las armonías que permitían construir descensos y progresiones imposibles, con la belleza de las melodías y el trabajo perfecto del sector menos epatante del grupo (el batería, el guitarra y Tweedy son sencillamente, inalcanzables). Y aún así, tengo la casi completa seguridad de que no volveré a verles, ni en el Auditorio, ni pagando esos precios.

Los discos, sí, siempre. girando sin parar. Como ahora.

[La foto es del FANtero del Público]