Donostia, ¿capital del indie o indie de capital?

Os juro que soy un mar de dudas, un oceano de cuestiones sin respuesta que, lejos de alegrarme, me ofuscan, me aturullan y me nublan la vista de aquí a finales del 2010.

Hoy DV recogía la info de Donostiluba ( y pelín de Gaztemaniak!) que adelantábamos aquí hace unos días. Y, de verdad, me ha dado un mareo.

  • A la interminable lista de bandas indies le falta un super nombre: Franz Ferdinand, que recalará en Donostia alla por octubre  de la mano de San Miguel Unique, un tema promocional de invitaciones y exclusividades.
  • Si no estoy mal informado, San Miguel es también el patrocinador de Donostikluba, a quién pisará fechas con ese concierto. O igual solo patrocina el circuito y no el festival que se celebra los primeros días de octubre. No lo tengo claro. Pero, de todas todas, es un mojón.
  • ¿Cuántos conciertos hay entre el 26 de septiembre y mediados de diciembre?¿CUÁNTOS DICES? ¿No son demasiados?¿No nos estaremos pasando de rosca?
  • Hasta este año, Donostikluba y Gaztemaniak! se repartían un poco esas fechas “distintas” en concepto y oferta. El resultado era asequible, 3 bolos/mes. Ahora, sin exagerar y a falta de presentar un par de citas potentes, poodemos llegar a tener entre 6 y 8 citas por mes hasta 2011. Sin olvidar Kursaal, Victoria Eugenia, …
  • Tengo un miedo: El exceso irá contra la idea inicial de la propuesta: Los grupos que tienen nombre mantendrán número de asistentes. Los que no son tan sonados acabarán idem en la venta de tickets. Antes, a nada que hubiera, ibas. Ahora serán semanas de agenda con cruces rojas y negras en las que dejaremos pasar cosas interesantes….
  • Si fuera en pleno 2016, con la capitalidad, ya me parecería algo elevado el número…pero estos meses de fin de decenio, se me antoja absolutamente desbordante.
  • ¿Hay gente para todo eso?¿Jugamos a buscar el efecto Zinemaldia, ese que hace llenar las salas de pelis raras de gente que no suele ni alquilar DVDs?¿Puede ese efecto durar 3 meses?¿Y 6, si la fórmula se extiende?
  • Fórmulas teóricas o no, la experiencia me dice que no somos Madrid ni Barcelona – ni en asistencia ni en inquietud-, mucho menos Berlín, que varias de esas citas serán desiertos de asistentes por más que el concierto sea requetechulo. ¿No sería mejor sentarse a una mesa (quien deba) y coordinar la oferta de conciertos etiquetados bajo un membrete común?. Todo suma, pero el exceso engorda.

Loveof74, no necesariamente en ese orden.

Un poquito de autobombo, que no tiene que ver con Maria la engendrada por un angel ni con Jennifer Johnson.

  • Blog de blogs me hizo ayer la entrevista de entrevistas. Un verdadero placer. Las preguntas, y navegar por el resto de la web en cuestión.
  • Mondoxibaro díce de nosotros hoy, blogday, que “Dende Donostia, unha abella entre flor e flor semella marcar o ritmo dunha canción de amor. Tamén os Teenage Fan Club se unen a dito ritmo ao son de Baby Lee, e no maxín dun grupo non violento, senón todo o contrario, cheo de amor e quizais da quinta do 74, traenós as inquedanzas musicais e culturais desta parte de Euskadi“. No son erratas, es en gallego. ¡Muchas gracias! Y curioso el final de ese post, oye…

Fin. Ya les dije que era un poco de autopromoción solo…

¿Solo no puedes, con amigos sí?

Intentando ponerle puertas al campo y músicos a un concierto, recuperamos un viejo mito musiquero tras saber que Damien Jurado viene en solitario al festival Donostikluba.

Lícito es que un autor venga como bien le venga en gana a ofrecer un concierto. Innegable es que pueda ofrecer una actuación con una botella de anís (como instrumento, no como linimento bucal) si así lo desea.

También es legítimo que desee mostrar otra cara a la que le conocemos en CD. Ahí estuvo Neil Hannon / Divine Comedy en el pasado Jazzaldia para ponernos las cejas como escarpias con sus melodías al piano y voz.

Como decía Javi AMA, “Una canción, sea como sea en origen, es buena si hasta tocada solo con una guitarra acústica te flipa”. Pero habrá casos en los cuales esa defensa quede a cargo de judokas con cinturón negro: Bandas que han decidido – y esto es casi teoría propia- depender tanto de los acompañamientos en sus canciones que ahora en solitario delegan el resto en la buena intención, evocación y “auto-completado sonoro” de los espectadores. Para mí serán unas, para otros otras, pero es una sensación que todo el mundo (al que le gusta la música) ha tenido en alguna ocasión…

Tinderticks podría ser un buen ejemplo de ello. Y Damian Jurado también puede serlo. Las soberbias orquestaciones de su último disco tienen buena culpa de la lagrimilla que casi florece en nuestra mejilla a cada segundo de escucha. No dudo que su visita donostiarra será un must, una pequeña pica en Flandes (y Gasteszena) de la que es probable que se hable hasta el 2019, que sus canciones resplandecen hasta en el horno de un Centro de Gestión de Residuos.

Pero, aún sabiendo que la gira completa se realiza de esa manera y que hacerla con más colegas hubiera supuesto un incremento excesivo-imposible del caché (mejor tenerlo en acústico que no tenerlo), da un poco de rabia personal que se deje las cuerdas en casa. Con lo que nos gusta a nosotros balancearnos con ellas…

Restos de un incendio.

Sin descubrir la rueda, que hace mucho que ya anda, podemos afirmar que…

Iron Maiden ha llegado al número 1 de ventas en Inglaterra (bueno), y España (¡bueno bueno!) esta semana porque se venden más bollos suizos que discos, aquí los únicos que compran albumes son los seguidores de estilos no mayoristas, y porque para ser número 1 habrá que vender en verano unas ¿4000? ¿6000? copias….

Lo mismo se puede aplicar al llenazo de Arcade Fire en el Madison Square Garden. Además del efecto bola de nieve, que no se refiere a la aparición de Nacho Cano en Cuatro, sino al estilo de marketing habitual y aún muy vigente, ese de “bua, si lo han comprado 100 es que tiene que ser bueno”, categoría en la que curiosamente no entran las autolavativas.

Cualquier grupo guiri que haya sacado disco hace menos de 2 meses y actúe en un festival populoso o las fiestas de una gran capital llegará al Top 3 de ventas esa semana en España.

Cualquier festival español tendrá uno de estos elementos, sino los 3, en su plancha: Standstill, Love of Lesbian o Sidonie. La no aparición de los mismos acarreará comunicados de alguna asociación de víctimas, declaraciones de jueces en pareo y manifestaciones con gritos de “antiespañol”.

No contemples sacar un vinilo si no vas a girar como una puta peonza por todo el teritorio. Los conciertos son el mejor punto de venta. Bueno, el único gran punto de venta. Mira a Mark Knoffler, que al acabar el concierto de turno te da un USB con lo allí interpretado. Algo que también podría hacer La Unión.

Los mainstreams puede que no compren discos porque se los bajan. O puede que no los adquieran porque oyen el único tema que quieren en el despertador, televisión, autobús/coche, hilo musical del trabajo, restaurante a la hora de comer, todos los bares a los que van, las tiendas en las que se compran las cosas o ropas…

El jodido aleteo de la mariposa va a convertir las críticas de conciertos en fabulosos espacios publicitarios que encumbrarán todo lo alabable en la cita (La ciudad, el sponsor, el lugar, la gente, las chicas, los chicos), convirtiendo los textos en otro ejemplo más de Noticia de Agencia – o mundo desnatado-.

ERTZ 2010

En euskara se suele decir que Hemos nacido para ver once. Nosotros, no podía ser de otra manera, nos preguntamos si habremos nacido para escuchar once.

Y es que, tal y como nos recordaron al final del aniversario del 2009, el número once, por lo menos en euskara, no es sólo el número que viene detras del diez, si no que representa todos los números que vienen después del diez.

Es probable que para el festival ERTZ, esa colección de músicas, sonidos, o de toques, o si se prefiere de escuchas, esta definición de once quede un tanto grande, demasiado ambiciosa, demasiado alta. Primero, porque si aceptar esa definición supone intentar resumir todas las ideas y proyectos que nos gustaría hacer de aquí en adelante, nos meteríamos en una camisa (casualmente también de once baras) que nos queda demasiado holgada; y además olvidaríamos la función propia de eso que llaman futuro. Como si todo estuviera ya escrito.

Por otra parte, aún manteniendonos a flote sin hundirnos durante los últimos diez años, para realidades tan frágiles como las nuestras es dificil imaginar cualquier doce posterior.

Quizás por ello, para las personas que organizamos este evento, cada año, cada número es un número nuevo, o si se prefiere un once nuevo. Un once que se refleja en mucho trabajo (que hacemos pero también damos) este año en Bera, Donostia y Hazparne, pero en otros también en lugares como Tolosa o Hazparne.

Por suerte podemos orgullosamente afirmar que este año también hemos podido invitar once-muchos sonidos, voces, ideas, imágenes y resonancias. Gracias a todas las personas que aguantan esos dos palos del número, pero también han posibilitado recoger todos los números anteriores hasta este once que nos ocupa.

Bienvenidos/as a la 11 edición del festival de otras músicas ERTZ.

[www.ertza.net/ertz11]