Manifiesto «Salvemos Gaztemaniak!»

(recibido por mail. Suscrito ya. Copia y difunde si estas de acuerdo)

Gaztemaniak!, la propuesta de la Diputación Foral guipuzcoana que ha permitido acercar a nuestra provincia a decenas de interesantes grupos nacionales e internacionales que de otra manera hubiera sido inviable escuchar, corre peligro de desaparecer.

Hemos preparado un pequeño documento a modo de Manifiesto, al cual te puedes adherir si lo deseas. Tan solo debes escribir tu nombre, dos apellidos y profesión a este mail (goragaztemaniak@gmail.com).

Si sois una asociación, una sala, un grupo musical o cualquier otro ente, indicad el nombre del ente y la población. Podéis apuntaros como ente y como personas individuales.

Agradeceríamos toda la difusión posible de esta idea. La decisión sobre su continuidad se toma esta semana, y debemos darnos prisa.

Copia y pega el Manifiesto en tu blog si lo deseas. Reenvía este correo a quien crees puede estar interesado en defender esta más que interesante iniciativa musical.

Un saludo y Gora Gaztemaniak!

GoraGaztemaniak.wordpress.com

MANIFIESTO: Salvemos Gaztemaniak!

El programa de conciertos Gaztemaniak agoniza. Esta iniciativa de la Diputación de Gipuzkoa nació en 1994 con los objetivos de “difundir nuevas tendencias musicales, promocionar los grupos de música locales y acercar la música de calidad a la juventud”. Dieciséis años después, con los objetivos plenamente satisfechos desde el inicio, la Diputación se plantea suprimir los conciertos que Gaztemaniak! ha organizado a lo largo de toda la geografía guipuzcoana y que ahora se circunscriben, gracias al apoyo de sus ayuntamientos, a las localidades guipuzcoanas de Donostia, Oñati, Zarautz, Arrasate y Hondarribia.

A través de estas líneas instamos a la Diputación y a los ayuntamientos implicados a no cancelar el programa, a cumplir con sus obligaciones públicas y a mantener lo que ellos mismos denominan “innovadoras propuestas de grupos profesionales, nacionales e internacionales”. Sin olvidar las formaciones vascas, quienes siempre han contado con una gran promoción y un espacio relevante en esta propuesta foral.

La supresión de Gaztemaniak dejaría un hueco insustituible en la escena musical guipuzcoana, y su desaparición sería un misil directo a la línea de flotación de nuestra cultura guipuzcoana. Gaztemaniak nos recuerda que existen otras músicas y otras maneras de enfrentarse a ella. El impacto que seguro han tenido sus conciertos en la creatividad de toda una generación de jóvenes (más de 50.000 espectadores en 15 años) es incalculable.

Su supresión apenas afectará a las arcas de la Diputación, ente que no ve reparos a la hora de gastar dinero con futuro incierto como Donostia 2016, y que no es consciente de que Gaztemaniak es semilla de la idea de Capitalidad Cultural. Todo el pan para hoy que supondrá la desaparición se traducirá en la hambruna futura de dinamismo cultural y, sobre todo, de matices y colores distintos, ahogados por el gris de los grandes eventos, de la música de siempre y de la cultura que ya se sostiene económicamente por sus propios medios.

El de Gaztemaniak podría haber sido otro doloroso y muy local ejemplo de que a nuestra generación le ha vencido el sistema, pero los abajo firmantes nos negamos a admitirlo. Queremos defender la propuesta foral, e instamos a los responsables políticos para que replanteen el proyecto si hace falta, a que busquen soluciones y no opten por el camino más sencillo: meter la tijera sin razonamientos de peso. En ese caso, la Diputación abandonaría parte de sus funciones obligatorias como entidad pública, la de proteger y difundir la cultura que no cuenta con el apoyo de la industria del ocio mainstream.

Dile que le echaremos de menos

Y no se te olvide comentarle que fue parte de una gran época, que nos hizo muy felices y que sería una verdadera lástima su partida. De verdad, una pérdida irreparable, un hoyo en nuestro corazón.

Ya nos habían dicho que andaba pocho, pero siempre confiamos en una recuperación no ya milagrosa sino justa. No tuvo suerte con la medicación, eso lo sabemos todos. El hospital público, en clara recesión cobarde, huyendo de sus funciones, decidió cortar por lo sano ante la falta de resultados de una «enfermedad» que suponíamos no debía medirse por esa vara. Y más aún cuando dicho hospital, u otro gran centro comunitario primo-hermano y más elevado, había decidido gastar 100 veces más para que un enfermo buscase su cura viajando por el mundo.

Claro, claro que duele ver cómo las partidas vuelan hacia áreas que se comen con creces el dinero necesario para su cura. Espacios que, bajo etiquetas de deportividad, seguro incluirán bastante movimiento de cemento y alguna que otra edificación «necesaria».

Nosotros tampoco pedimos para él un ala especial, una Fundación, «inyecciones» nuevas o un nuevo centro de investigación.Tan sólo solicitamos que lucharan por él (buscando soluciones como espaciar en el tiempo la ingestión de nuevas píldoras o el apoyo de algún ente privado interesado en sus creencias) como él luchó por nosotros para ofrecernos cosas distintas, preciosas, atractivas y refrescantes para un espacio que, en tiempos de crisis, ofrecerá y nos acercará lo peor de nosotros mismos bajo la atractiva idea de «barato para el gestor poco competente».

Y dicen que, si al final se va, lo hará solo. Sin meter apenas ruido. Después de tantos buenos momentos, de tantas farras juntos, de tantas ocasiones en los que nos dejaste boquiabiertos. Sí, puede que sea otro ejemplo más de esta sociedad que en cuanto ve que algo se pone mústio decide mirar para otro lado, escribiendo después bellos obituarios y ensalzándolo hasta quedarse con la cara roja en las charlas de bar. Defendiendo, bajo estigma de nostalgia mal encajada en la línea del tiempo, aquellos grandes pasajes, aquellos viajes a la provincia, aquellas visitas, los amigos que hicimos gracias a él, la gente creativa que conocimos y de la que gozamos.

Me gustaría decirte que personalmente te echaré mucho de menos si la noticia, aún confusa según distintas fuentes, se confirma, Gaztemaniak!. Y que me gustaría unirme a las olas de rebeldía que lucharán contra tu partida. Pero no veo olas, por más que desde aquí sigamos lanzando piedras para que reboten sobre la orilla. Las pequeñas ondas, perfecta imagen de tu vida, eran suficientes para mí.

La marea sube, y la gente comienza a recoger sus cosas para marchar a casa. Encenderán el televisor, y asistirán a conciertos de mediocridad, mientras resoplan y piensan:» vaya mierda, colega». Sí, así somos. Puros visitantes, espectadores, asistentes de barra de coso, grandes revolucionarios de cubatas vacíos, abogados gratuitos de los grupos de facebook, luchadores contra la injusticia de una noticia escribiendo un comentario sobre ella. Sí, aquí también lo harán. Y estarán internamente, etérnamente, satisfechos.

Mientras, el Hospital rie su incompetencia, su apoyo propagandístico a unas 2016 causas con futuro ciertamente oscuro, vago, vacuo, sin criterio formado, que le darán mejor prensa o «rendimiento». Sin saber, sin querer saber, que tu formabas parte de esas causas más que nadie, que tu eras un acicate para todos menos para el jefe de planta, puesto burrocrático que en vez de buscar nuevas vías de salvación hizo lo más facil. No pensar. Pero ya no estamos en la trinchera de La Gran Guerra, aunque su gestión nos lleve a algo parecido al racionamiento.

Sé que me he enrollado. Pero es lo que tiene el amor, rememorar tantos días de mi pasado dan para mucho. Días que sueño que no acabarán, pero que intuyo que lo harán aunque haya voces que hablen de milagros. Iba a decir que «acabarán, salvo que alguien lo remedie».

Y yo quise ser uno. 1 persona, dos, tres, me pidieron que llevara el estandarte. Y quise. Ayer, y probablemente mañana también. Pero hoy estoy cansado. De mirar alrededor y no sentir alientos. De soñar con que las cosas pueden cambiar y descubrir que solo lo hacen virtualmente. Que la gente es egoista, inculta, sin interés, antes de que la vida les obligue a ello.

Pero hace falta más movimientos. Los hay.Y ojala salgan más. Ojala también que estas letras hagan que su número aumente. Que luchen, que sean honestas con su pasado, que se sientan bien consigo mismos porque hicieron un poco más de lo que está en su mano para intentar la salvación. Que recen, vale, si así lo quieren. Pero Dios no bajará a la tierra esta semana, así que toca coger las armas que más a mano tengamos.

Baby Woodrose – Esencia psych

Psilocybenea estrena el año musical con un regalo de reyes bañado en ácido. Los daneses Baby Woodrose presentan su último disco, modesta joya de garaje y psicodelia que, por fin, remite sin trabas a los logros de su primera obra, aquel «Blows your mind» que, para muchos, sigue siendo la piedra de toque por la que medir la psicodelia del nuevo siglo.

Por estas cosas de la «opinión pública», la sensación del bajón creativo ha acompañado a los daneses tras el también inconmesurable «Money for soul», pero aplicando sentido crítico y revisando ahora la obra completa, incluso «Love comes down», obra semi-fallida para muchos, se revela como guardián de unas esencias que, a día de hoy, ya no muchos predican.

Ajeno a modas, Lorenzo Woodrose ha vuelto a hacer de su capa un sayo en modo Juan Palomo, la mejor noticia posible. Para redondear la noche, los locales Dirty Pink Ladies presentarán también su nuevo disco, en unas coordenadas no muy diferentes a las del gran danés que nos ocupa.


El título del nuevo disco, homónimo, sugiere una reivindicación de los principios musicales de Baby Woodrose. ¿Sientes al grupo como una institución en la escena garaje-psych, como lo vemos nosotros?

Lorenzo: Pensé que el título era apropiado en este momento, para remarcar claramente que Baby Woodrose soy yo, y yo soy Baby Woodrose. Me gusta trabajar junto a otra gente, y me gusta cómo esa gente influye en mi música, pero esto ha sido mi bebé desde el principio, así que, como en el primer álbum, esta vez lo he vuelto a tocar yo casi todo.

Entiendo lo que dices, y espero que tengas razón. He estado haciendo esto durante mucho tiempo, y la meta que me gustaría alcanzar es exactamente esa, asegurarme que mi música es una fuerza con la que contar. Me gustaría dejar mi marca en el mundo antes de que todo arda en llamas.

¿Por qué hacerlo todo tú de nuevo?
L: Porque es algo que me encanta hacer. Me gusta trabajar en el estudio, y a veces es mucho más fácil y disfrutable hacerlo si sólo hay unas pocas personas trabajando juntas, en vez de una banda completa. No hay muchas más razones.

No todos los grupos del género entienden y cuidan el lado más pop de la psicodelia, y tienden a llenarlo todo de guitarrazos. No está mal, pero nosotros apreciamos especialmente tu pequeño corazón pop.
L:
Me gustan las guitarras altas y distorsionadas, tanto como a cualquier otro, pero es cierto que, en  esencia, el material que escribo es muy melódico. Siempre he tenido cierta mano para las melodías, me gusta esa sensación de cuando escribes una canción y, desde el primer momento, sientes un impacto emocional que te embarga. Para mí, esa es claramente la definición de psicodelia.

Cuéntanos algo sobre el directo. Tus conciertos han sido siempre muy apreciados en España.

L: En esta ocasión llevo una banda diferente a la de la última vez, de cuatro componentes: The Adam, de The Setting Son, aportando una guitarra extra y coros. En la batería estará Johan Lei Gellet, quien también toca en mi grupo instrumental favorito danés, TGTB, y Kaare Joensen, de Robot, tocará el bajo. Siempre hemos disfrutado de España, buenas sensaciones, buena audiencia, buena hierba, buena comida. Todo eso nos hace felices, y nos hace tocar bien.

Creemos que no hay demasiadas bandas tocando psicodelia y garaje hoy en día. ¿Te sientes solo, de alguna manera?
L: Es cierto que no hay muchas bandas ahí fuera que aspiren a usar el término “psicodelia” de una forma literal, esto es, admitiendo que la inspiración para la música puede venir de la experiencia con las drogas. Me gustan algunos grupos australianos nuevos, como The Dolly Rocker Movement, psicodelia de verdad. Soy también muy fan del grupo danés The Setting Son, quienes hacen una especie extraña de pop-bubblegum, pero que tiene esa capacidad que hablábamos antes de llevarte a algún otro sitio, lo que yo llamaría psicodelia.

Baby Woodrose + Dirty Pink Ladies
Psilocybenea (Hondarribia) 5-01-2010
22:00, 10 €

Yosigo, en la portada del Wired

El aviso llegó de iturri, que nos mandó de un brinco a Teketen.

En el más que interesante blog tecnológico escrito en euskera su autor daba cuenta de un viaje a Londres, la compra de la edición americana de la revista mundialmente famosa Wired y de cómo en su portada aparecía Donostia.

Pero no una Donostia cualquiera, sino la Donostia fotografiada por Yosigo.

Zorionak artista!

(Por cierto, que su expo en el Aquarium donostiarra entra en su último mes de visita.¡No dejen de verla!)