
Pop
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Arranca tedioso el nuevo disco de Jeremy Jay, con esa suerte de funk dejado que borda Sean Nicholas Savage, muy presente en la escucha de este CD lleno de sonidos de plástico. El problema es que el disco cae sin freno. Ni tirando para el rollo New Wave eleva el vuelo. Al susurrante Jay le pilla lacio el envoltorio ochenteno modernote. Mucho me temo que el apartamento que vas a abandonar, Jay, es el de K Records. Vaya truño.


Nuestro “niño grande” favorito va atinando sus referencias para el sello madrileño Elefant Records. Duglas T. Stewart tiene un universo particular de entonación pura e ingenua, todo bien retratado en la película “Serious Drugs”. Y unos referentes a los que adora. The Beach Boys flotan en la mayoría de sus aciertos (“Listen To Some Music”, “And It´s You”, “Fireworks”), para marearse luego en otras atracciones para mayores.
La pizpireta banda de Elisabeth Morris se pone seria para este segundo trabajo, sin que ello signifique perder la capacidad de entregar grandes canciones.
Regio y elegante, como en las viejas producciones de los soingwriters de los años 70, el nuevo disco de este sueco sabe impregnarse del pop de Belle And Sebastian y las orquestaciones de Dusty Springfield o Elvis Presley para entregar una obra magna y exquisita, de esas de ir cantando por la calle como si protagonizaras un vídeo. El único pero puede ser el baño de nostalgia sonora y las dificultades de comprarlo en vinilo.
Gerard Love, el compositor más terso de Teenage Fanclub, sigue la brecha abierta por su socio Norman Blake y publica disco en solitario. Un trabajo en el que da rienda suelta a su vertiente más relajada y ensoñadora, vaporosa y sicodélica.