Victor está dibujando un aeroplano de papel

Y si “One minute for conductors” era la peli más redonda, la posterior “Invisible” fue la más abierta – en varios sentidos-. Tiene tantas posibles explicaciones que sería un error limitarla a una sola.

Es una peli de Mursego y la grabación de “Bi”, lo que fue su segundo disco. Sale la autora en el estudio, registrando muestras, pruebas, errores y esperas con más aire que concreción. Como lo que suele o solía hacer en directo, pero de manera individual. Aullidos, gritos, voces y cuerdas tomados en planos cercanos

Es una peli encima de otra peli. Las imágenes de la eibarresa se montan sobre un guión charlado que se impresiona en la pantalla. Un diálogo entre dos amigos en el que uno le va contando a otro de qué va la película de vampiros que quiere hacer. Una peli que habla de ellos.

Es la grabación de la banda sonora de la propia película, “Invisible”.

Es una peli de amor. Y triste. Lo dice Iriarte en la sinopsis y en el film. Y lo remarcó en la presentación, echando mano de “Ende” y “Heroes” como vértices en los que se sustenta este Invisible.

Es una peli descarnada, en el sentido que puede ser, o no, un paseo por unas intimidades que se exponen de una manera a la que no estamos acostumbrados. Un cuento entre amigos muy especiales. Los sitios pueden ser comunes, la melancolía puede ser compartida. Pero al menos no se atisba dolor en ningún momento. Por más que uno imagine ciertos deseos de cambiar algunas partes de la historia. A mí, Victor, el plano de la nieve significa desear ir hacia el pasado.

Es una peli distinta, experimental, sin muchas ataduras de estilo. El director afirma que cuando la han seleccionado en algún festival la han metido en la sección de “raras”. Es reflexiva, espaciosa y a la vez introspectiva