No son días normales

Eso decía el bueno de Juli Bustamante en la peli, sentado en una terraza, con la carcajada a medias, como repitiendo la frase que algún lugareño había soltado. No lo son, porque el hombre que cantó “me gustaría visitar Euskal Herria, pero nadie me ha llevado hasta allí arriba, tengo un disco de canciones en Euskera que despierta en mi esa fantasía” finalmente pisó Donostia, y por partida doble, en formato película (“Bustamante Perkins”) y concierto.

Es Julio Antonio Balanzá Cano un hombre calmo, optimista, vital pero sin efusividades, con sabiduría en los verbos y retranca en los finales (ese “jarl” que suelta en un momento del film es desternillante…). Pasea, dibuja y canta. Canciones preciosas, por cierto. Poperas o de corte brasileño. Aunque las modas en ocasiones las vistan de pop sintético o new wave irreverente. De contenido “apolítico” o “que no hablan de “ecología”, como afrimaba Remigi Palmero, otro pilar del folk mediterraneo, a la hora de defender las virtudes de su propuesta respecto a otros autores de guitarras españolas.

Bustamante practica ahora la sencillez que reina en su vida, ensayando acústicos en casa con sus amigos y montando conciertos con Fred I Son, “su banda barcelonesa” como dijo en más de una ocasión. Se entiende, por cercanía, el premio del público que le dieron en el In Edit barcelonés. Su vitalidad es envidiable. Ya le gustaría a Bassmatti parecerse a él dentro de 30 años…

PD: Discos de Kirlian son buenos defensores de su obra y un poco culpables de su expansión. Ellos montaron, por ejemplo, este homenaje al cantor de la Valencia soleada, como de Sorolla.

PD 2: podría haber puesto un link al blog de Ricardo Aldarondo, porque lo explica de maravilla, y olvidarme de teclear nada. Pero hay cosas que sientes merecen ser contadas por el máximo número de posibles.

PD3: le pregunté qué iba a hacer ahora que ya ha pisado Euskal Herria. Dio un sorbo al vino y con total tranquilidad me dijo, “pues volver”. Pues eso.