Ir fuera para llegar adentro.

En este nuevo capítulo de “Soy un gurú, pero ahora no puedo atenderte porque estoy pochando cebolla“, demostraremos como el camino más efectivo entre dos puntos no siempre es la línea recta. A veces, hay que pasar por Chicago para llegar a Egia (Donostia).

Cada uno tiene sus ejemplos en mente. Aunque el caso más claro sea el de Delorean. Los zarauztarras han tenido que salir encumbrados de Pitchfork para poder cobrar -por nuestras tierras – un caché digno y programarse en salas cada vez más amplias y paises cada vez más alejados del epicentro inicial. Nada nuevo bajo el sol promocional.

Pero mismo camino están empezando a llevar otras bandas, a quienes el reconocimiento extraterritorial permite que sus conciudadanos les presten al menos unos minutos a su música, con la almohada de confianza que nos puede producir el comentarista foráneo y la fe que en él tengamos.

Más allá de toda calidad, PLV Havoc puede dar buena cuenta de ello. Curtido en los garitos locales, espacios donde su chalequito country ha tenido que pelear contra el tsunami de murmullos, su paseo por la cornisa cantábrico-pirenáica (desde Galicia a Barcelona, urbe que ya pisó en varias ocasiones) le permitió ser telonero de Mikel Erentxun en su última cita donostiarra. Eso le permite cantarle a orejas extrañas y blablabla…

Pero además del conocido mundo de los conciertos y sus promos, me asombra ver que el formato púramente auditivo sigue idénticos caminos. Lo de las maquetas en los bares ya no se lleva, no vende. Ir a conciertos suele quedar reducido a FNACs (Familiares, Novias, Amigos, Compañeros de curro).

Pero, cuidado, si una publicación de renombre en tu círculo (Jenesaispop, por ejemplo) hace una buena crítica de tu disco (Dotore, por ejemplo), permitirá que los colegas tuyos le hagan caso. Por más que compartas cañas con el autor. Por más que sea amiguete de un colega. Por más que te pueda interesar sólo por ser de tu ciudad.

Ya no hay nada “pasito a pasito”. De tu garaje a Wembley, y de ahí a Donostia de vuelta. Por mil razones, todas únicas, todas unidas:

  • Falta de asistentes,
  • falta de espacios actuantes,
  • cambios en los usos ociosos (menos tele, más internet),
  • falta de cosas que despunten porque no hay muchos creadores entre los que rebuscar,
  • facilidad en la adquisición (y posterior borrado) de obras de arte
  • satisfacción con lo que ofrecen  los grandes  estamentos en sus sabrosas reuniones socio-musicales (si no hubiera Jazzaldia… ¿iríamos a más conciertos porque nos pica la medular? Tranquilos, me sé la respuesta.).

Una cosa alucinante. Solo atendemos a los nuestros cuando nos lo dicen otros. Internet ha balanceado tanto la escucha y adquisición de cosas que hemos perdido el foco en lo cercano y nos creemos lo que nos dé – gratis o no- la Biblia de turno y los servidores de descargas. Y hasta que Mr Rapidshare o Mss Itunes nos hable del vecino del quinto no le prestamos atención.

16 comentarios en “Ir fuera para llegar adentro.

  1. Pues yo creo que en el fondo la cosa tampoco a cambiado tanto…Si antes valia con tener CONTACTOS en los garitos/fanzines/radios oportunos para conseguir “repercusión”…ahora hay que tenerlos en “el internel”.

    Y precisamente, en muchos casos, lo que a mi me sorprende es como pueden estar teniendo “semejante” repercusión con lo que hacen…pero eso supongo es otra historia…

  2. Kaixo Pozik, tienes razón en lo que dices, pero cuidado, el primer medio que habló del nuevo disco de DOTORE fue el Berria (antes que Jenesaispop):

    http://paperekoa.berria.info/plaza/2010-06-24/041/005/zurriola_pop.htm

    Lo de “ir fuera para llegar a dentro” nos ha pasado a todos. Yo organizaba conciertos de Delorean, The Black Heart Procession, etc. en Oñati y era el raro del pueblo, nadie iba a esos conciertos (como mucho treinta parsonas). Una vez incluso vino Jorge Drexler acompañando a un grupo de bossanova, muy majo el tio. Eso sí, luego salen en Pitchfork o ganan un Grammy y todo el mundo se queja de que ese tipo grupos nunca se programan, jaja es que es muy bueno (es el mundo al revés). Pero, es lo que hay. Tenemos que darle la vuelta al mundo.
    Un abrazo!

  3. No niego que Berria fuera el primero. Pero, sin acritud, digamos que la influencia de uno y otro en los oidos Pop puede ser distinta 😀

  4. Tienes razón en que la influencia es distinta. Pero a mí sinceramente me parece más interesante que salga en un medio que no sea tan esclusivamente Pop. En mi opinión tiene más mérito y resulta más excitante.

  5. Lo que mola es que también salga en sitios que molan (como es el caso de Jeneseispop, y espero que más sitios).

  6. Bueno, si, y no, y viceversa. En lo de aumentar caché supongo que si.

    Pero en cuanto al éxito de convocatoria, el Delorean p.p. (pre-pitchforky) ya petaba salones como Jareño y todavía quedaba fuera gente prostituyéndose para entrar.

    Y es que los tíos han conseguido que todo suene a Delorean con efecto retroactivo. Qué lata.

    • Yo también tengo que recorrer 100 km para ensayar pero los hago encantados porque somos los GGK y hemos venido a morder la tarta!

  7. De todos modos ahora estamos en el ciclo indie, esto es, el indie se ha puesto de moda. Pero la gente se olvida fácil de todo lo que hubo antes. Delorean petaban Jareño pero parece que hasta que ha llegado Pitchfork no eran nadie.
    Sonic Youth tocaron en el Txitxarro hace unos veinte años, pero la gente solo recuerda que tocan en el Primavera y nunca llegan aquí.Y el indie y la música en general va más allá de las modas.
    Nos olvidamos de la escena de los 80-90, Cancer Moon, La Perrera, NCC, Los Clavos, El Inquilino Comunista, Beti Mugan, Ama Say, Big Crunch, La escuela de Buenawista: Teen Dogs, Discípulos, El pop de donosti: Le Mans, Family, La buena Vida, la gente de Hondarribi con grupos como Dut, Orgasmic Toothpics, Arrasate con El Desvan del Macho (uno de los pocos grupos vascos que apareció en revistas especializadas estatales hasta mediados de los 90), grupos como Animese Martinez en Ordizia! y un montón más que no me acuerdo. La sala Gwendolyn de Getxo, Goo records, la sala Zulo (esos fiestones!), el Palladium, y así mucho más.

    Que mucho blog y mucha ostia pero no nos damos cuenta de que aquí siempre ha habido grandes grupos y gente muy activa, aunque nadie se haya acordado de ellos/as.
    Habrá habido cosas mejor o peor hechas, pero las ha habido.
    Lo que pasa es que somos unos comodones y nos movemos la mitad de lo que lo hacían (hacíamos) en los 80-90. Con lo fácil que es montar un festival de calidad, buen ambiente y buena música.

    Por mí montamos uno ya y lo llamamos: Festival no hace falta ir fuera para llegar adentro.

  8. “Festival no hace falta ir fuera para llegar adentro” ???
    Pues entonces lo dejamos en “Festival de seso tántrico” y tan ricamente :)
    Arka, herria zurekin!

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