Donostia, con la música a otra parte.

El día que SS 2016 se presenta en Taifas nos levantamos con la noticia  del precintado  (intuímos que con pegatas de Chillida) por parte de la policía local del equipo de sonido del DOKA donostiarra.  Encendemos otro cigarro. Y vemos pasar el tren.

Las primeras informaciones – sin confirmar, el DOKA aún no nos mandó su versión.- hablan de que la medición se realizó la festiva noche del 23 de junio, día en que los horarios se extienden, por pasarse unos minutos (y unos decibelios)  de las 23 horas, presunta hora tope habitual.

Aunque no hay sanción económica, cosa extraña en tiempos de crisis, se precinta el equipo hasta limitarlo y medirlo de nuevo por la empresa que le lleva estos asuntos al Ayuntamiento.

No promoveremos las alegalidades en este blog. Y defenderemos las leyes existentes, de convivencia, seguridad y respeto al silencio de los Monjes en pleno centro urbano. Aunque más de una norma necesite un repaso que bien rápido se le da cuando se trata de tios en bolas por La Concha.

No deja de ser una muesca más en una ciudad que, digan lo que digan, apenas apuesta por la cultura de base. Esa que se muestra en garitos y que rezuma amateurismo y reunión social. La misma que ha tenido que ser sustituída por los fondos públicos (Casas de Cultura, sala Gazteszena, un Guardetxea público gestionado por una asociación) porque nadie ha querido dar un golpe en la mesa. Y gracias a Dios que nos queda Perejil.

Ningún barero ha mostrado interés de forma continuada (DOKA, Bukowski, Mogambo, M.A.D y Leize Gorria aparte) por abrir sus locales para la música en vivo. Quizás nuestro ocio haya mutado y los conciertos hayan dejado de ser rentables (¿lo fueron alguna vez?) a nivel económico, y el Plan E no contempla ayudas para estos defensores del local de ensayo. Por Dios, si hasta los Txokos o locales juveniles tienen una regulación más abierta…

Los paracaidistas (Bataplán, Komplot,…) se apuntan a las citas para rellenar horas vacias  que laboralmente deben emplear a sus trabajadores, ofreciéndo en ocasiones un caché que no le darían ni como paga de fin de semana a su hijo de 12 años.

Muchos de estos nuevos escenarios se nos abren por insistencia de unos promotores que siguen buscando hoyos en el mapa de Kelerville para poder seguir haciendo lo que les gusta, aunque sea en terrenos preparados para la épica más que para la lírica.

Al final todo se reduce, legalmente, a temas de licencias. Esas normas supraterritoriales que se pueden saltar un día cualquiera para celebrar una convocatoria social populosa y libre de mediciones nacida en los mundos de Zeus. Lástima que el resto vivamos en la tierra, y tengamos que sufrir los huracanes y tormentas que allí arriba manejan.

Desconozco si se puede ser más laxo en las concesiones, sobre todo cuando ves una discoteca que se va a abrir en plena calle Zabaleta. Pero al paso que vamos, nadie va a querer organizar un concierto pequeño en una ciudad con deseos de ser una gran capital europea.

Piensan los Dioses, y creo que erroneamente, que es mejor realizar un acto grande que 365 pequeños, que esa es su manera de poner a la ciudad en el mapa. Teoría echada por tierra en el segundo que Los Rolling Stones pisaron El Ejido o Spencer Tunnick realizó su nuevo simulacro de Playboy en alguna ciudad de la selva guatemalteca.

Vemos que el mapa donostiarra es, cuando menos, sombrío. Se cerraron, presuntamente por afan inmobiliario, los Gaztetxes que organizaban conciertos libres de toda ayuda. En las mejores familias estos actos se asimilaron por un Ayto hueco en estas lides.

Y nunca hubo ninguna ayuda directa a la hostelería para insonorizar, promocionar u organizar actos musicales.  No se apostó con cash por cosas cuyo rendimiento queda fuera de lo económico. Así de antediluviana  es la cultura.

¿Y los que quedan? Toreando las férreas directrices como un prometido a punto de echar una canita al aire. Todo por defender el amor. A la música, quiero decir.

22 comentarios sobre “Donostia, con la música a otra parte.

  1. Ayer me sorprendió ver un concierto en el Alboka… muy curioso, sobre todo porque iba por la calle, y pude ver el culete a los del grupo desde las ventanas abiertas. Ni me fijé quiénes eran, pero sonaba bien en la calle (a lo cantautora folk irlandésa)

  2. Es quela cultura de base no da votos.
    Da más votos decir que el dia siguientye a San Sebastián (por cierto alguien a medido esos decibelios??) debería de ser festivo…

    a Kid: al pulpo creo que lo quieren amaestrar para que elija la caja con la pegatina de chillida, entre todas las sedes!!

  3. ¿Qué locales (que no dan conciertos)tienen licencia y cuales (que sí dan) no?

    ¿Por qué por un lado se les pide colaboración desde las instituciones públicas, y por el otro, los amenazan con multas y cierres?

    Mi no entender.

  4. La cultura donostiarra que nos quieren vender es solo la del pintxo a 3€ y la caña a 2,5€…
    Yo hago Boikot a esto de DONOSTIA 2016.
    es una estafa!

  5. Y conciertos a 50€ mínimo… Un concierto enorme al año, eso es cultura… CULTURA DE SUBNORMALES! Putos sozialistos paleros.

  6. Menos megafestivalesde Micolor y más favorecer conciertos un triste martes en un bar de mala muerte. Y si no favorecen que no den por saco.
    Donostia 2016? Salvo que aparezca un monolito en la luna o Hal 9000 decida desconectar a unos cuantos concejales, ese número más que a una apuesta de futuro, es un recuento de locales cerrados o inhabilitados. La bromísima es que, si un local (no me refiero comercial) pese a NO sobrepasar los decibelios establecidos, no tiene una licencia, se cierra con sus cuarenta ladrones para preservar el silencio. Ni guitarras, ni una radio, ni flik y flak haciendo break en un reloj. El golpe de humor viene cuando se descubre que la licencia requerida.. NO EXISTE. De reírse se le disloca la mandíbula hasta a Eugenio Así que la próxima vez que un municipal me pida la documentación, le daré el carnet de abducidos de Compostela o una foto de mi Unicornio.
    Todo pose. Gastémos nuestro dinero en el Festival RompeBolas que dura un día o en un bello Tio Vivo francés. Por de pronto pondría a Mickey Mouse dirigiendo la tamborrada o tiraría el palacio Miramar y lo sustituíría por el castillo de Disneyworld. Para qué andarnos con remilgos.

  7. hace unos 2 meses, a plena luz del día (14:00), llegaron 2 municipales para txapar la música en la terraza del beti-boga de egia, que cumplía su aniversario. Razón: queja de vecino. Consecuencia: sin música en la calle y denuncia. Gora donostiako kultura, así, si!!!

  8. Creo que ha quedado claro cual es la raíz del problema:
    tenemos que matar a los vecinos.

    luego ocupamos sus pisos
    denunciamos al bar de abajo
    y ya tenemos piso en donostia!

    se me ha ido…

  9. NO es esta la mejor casa para que explique la fórmula de la Coca Cola o los planes de dominación Moundial, Kid…

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