Anhelo de Agnello

El cielo debe ser una réplica del estudio de John Agnello. Con amplis Vox en vez de nubes, querubines que te montan baterías antológicas, Fenders violetas de Dinosaur Jr en vez de arpas y un Dios todopoderoso de pelo blanco, simpático y serio, que responde al nombre de Jesucristo Agnello.

Y al paraiso (de Hoboken) fueron Cápsula a registrar su revisión del Rise and Fall de un Ziggy Stardust que hoy cumple años. Un paseo recogido en la cinta que ayer vimos en el Dock of The Bay y que hizo las delicias de los musiqueros. Un ejemplo: En ninguna otra película individual se escuchan tantas referencias a la hora de charlar sobre las canciones que estás registrando. Los autores suelen tirar de ensoñaciones. Pero en Cápsula todo es directo: Desde sus canciones hasta el “quisimos darle un toque Velvet Underground” o “Es algo como Richard Hell”

Con una cámara nada invasiva y un guión que sigue los pasos del disco original, el film analiza con detalle el proceso de grabación de cada tema de un “des-homenaje” que cambia arreglos originales por estiramientos de guitarra enfatizando la estancia en el estudio. El Audience invitado destaca que grabar debe ser diversión y gozar del momento, mientras el productor tira de Biblia común (“ésta toma ha estado bien, pero vamos a grabar otra que seguro a quedar mejor”, “¡Todas las canciones acaban igual!”). Puede hacerse algo larga para quien no alucine con estos temas, y su estructura es bastante cíclica. Pero no olviden que es una obra grabada por músicos a los que “les encanta ver pelis de pedales y cacharritos” -Martín Cápsula dixit-

La tarde había comenzado con “Habana Flou, Calle Real 70, 2ª P”, interesante obra – y algo extraña para ojos capitalistas- que recoge los pasos del “hipop” cubano. Un movimiento bien asentado en el régimen que pide mejoras y pasos adelante en ese proceso revolucionario que sugieren frenado o “castrado”

El film presenta dos viajes, uno del 2008 y otro del 2011. En el primero parece haber interés en defender el folklore nacional y no usar beats extranjeros. Para cuando llega 2011 esa idea se ha disuelto en el flow sonoro norteamericano. Pero siempre deseando ser parte del sistema isleño. Buscando mayor calado entre la población.

Antes y ahora sigue habiendo dificultades para el libre tránsito de personas (hacia el exterior de la isla. Con vuelta. Apenas faltan protagonistas entre un momento y el posterior) y censura de unos dirigentes que por muy rojos que sean tampoco son fans de que les hagan cosquillas y muchos mensajes sobre las situaciones de sus calles y gentes. Que no son las nuestras. Ni las de Baltimore. Para cantarle a los bugas y las cadenas están en Santiago, sí…