RIP Jon Brookes

Estudiaba en la biblioteca de la donostiarra Plaza de la Constitución. Estudiar, ese verbo libertino de uso interruptus, normalmente sentado y bien trufado de tabaco y café y paseos. Al acabar la jornada, recogí los libros y me fui hacia el Boulevard.

Hablaba con mi socia de estudios sobre los Charlatans, quienes por aquel entonces habían sacado un debut que me tenía hipnotizado. No recuerdo la mención exacta, o el tema que tratábamos, pero seguimos caminando. Abandonamos las escaleras, giramos a la izda y cogimos la calle Mayor.

Justo en ese momento me dijo ella “oye, pero…ese no es?” Tim Burgess paseaba con otros jóvenes por dicha calle. Mi carpeta, repleta de fotos de ellos, tembló un poco. Y no pude articular palabra. Esa duda de “digo algo, no digo nada”. Pasaron los seis segundos entre que ellos van y yo vuelvo, sin respuesta por mi parte ni confirmación de que anduviera en lo cierto. Hasta que vi a Jon Brookes, el batería de la banda que ha muerto hoy tras perder su batalla contra un tumor cerebral, y confirmé que eran mis entonces adorados.

Por supuesto, por mucho que dijera que al día siguiente tocaban en el Barbey de Burdeos (como intentando explicar su presencia en Donostia), nadie me creyó. Y nadie lo hace hoy en día.

Bob Evans, ahí tienes mi sofa para siempre

Recuerdo una entrevista a Sunday Drivers con motivo de su disco “americano”, el producido por Brad Jones. Había una pregunta que les preguntaba sobre si al llegar habían pedido los niveles, efectos y volúmenes usados en el 1972 de Josh Rouse. La respuesta era divertida y sincera sobre las virtudes de aquel disco, y las razones por las que habían ido a grabar justo allí.

La sombra de aquel disco es alargada. Y bastante aprovechable, la verdad. No hay más que escuchar “Goodnight, Bull Creek!” del australiano Bob Evans. Es un trabajo del 2009, pero se gestó para sonar de rechupete en cualquier temporada y añada. Con ese toque soft (curioso, el corrector me cambia el término anglófilo por “sofá”, y también me parece adecuado), melódico, más popero que los anteriores discos de este autor, de coros a lo Matthew Sweet, elegancia americana, un aire Beatle a veces y unos efectos que ya hemos disfrutado con anterioridad. Nada grave si se hace tan bien. Porque tan dulce es el paseo/descanso que lo hace muy apetecible.

Ea, a rayar el deezer

Jo, qué flores más bonitas

Uno nunca sabe si vive buscando canciones, o estas vienen en su busca. Pero poco importa el camino cuando ambas partes se encuentran y casan.

Así, tan sencilla que empapa, tan simple que da rabia no haberla hecho uno mismo, tan preciosa que da cierto respeto escucharla varias veces al día (como si nos coláramos en una intimidad cantada), el «Hidden Flowers» de Jan Fol es nuestra canción preferida del año, sea este 1967 o 2013. En el bandcamp original tienen la letra.