Oir la orquesta mientras el barco se hunde…

Sobre el discurso de Obama a la Nation:

Así que me fui a la CNN y me encontré con este invento de “socializar” la televisión que estrenaron ayer. Además de tener una pantalla enorme de gran calidad, a la derecha se podía ver en tiempo real los comentarios de los usuarios de Facebook, al que uno podía contribuir alegremente, tanto si quería extenderlo al mundo mundial o limitarlo a los «amigos».

En su primera experiencia de este calibre han tenido 150.000 comentarios, que ya es más de lo que tira este periódico. No quiero ni pensar cuánta gente lo estaba viendo, pero CNN ha dado una pista aterradora: 75 millones de usuarios de Facebook participaron en el experimento.

Y es que la cosa no se quedó en la retransmisión en vivo, sino que prácticamente han creado todo un canal de noticias aparte, con apenas cuatro chavales y una presentadora, que se nutre de los comentaristas de CNN pero cuenta los temas en otro lenguaje. El de internet

Hasta hoy pensaba que a lo mejor las televisiones se salvaban de esta crisis mediática que sufrimos los periódicos por culpa de internet, pero ya veo que no. El que no se suba al barco y se vuelva creativo, perecerá también como en el Titanic. Los tiempos cambian y no podemos quedarnos oyendo la orquesta como si eso fuera a evitar el hundimiento.

Vía |  Mercedes Gallego

 Qué sencillo es todo cuando lo explica Casciari

Mientras, en la otra parte del mundo, la arcaica, la atrasada, varios de los más importantes editores se reunían al grito interno de «Zapatero, que hay de lo mío? ¿Y mi crisis no la paga usted también?«

 

 

 

¿Por qué tengo que ver un concierto entero de esa banda de la que sólo escuché su politono?

Flat view of a CD-R, with interference colours...Hay miles de señales que (casi) todos ven. El mundo musical está cambiando.Con un descenso de ventas de CDs físicos en constante regresión, Promusicae unificó hace nada la lista de ventas de singles (ese último refugio de las promos de Elefant Records :D) con la de descargas y politonos y bajó el Disco de Oro a 20.000 ¡unidades de una canción!.

Las multinacionales, esas placas tectónicas del espectro empresarial, comienzan a darse cuenta de los cambios, pero no son los peores. Despacito, pero empiezan a frotar con el resto de los mortales.

Nació Spotify, y ahora cientos de anuncios de diversos tonos de móvil abrasan la parrilla (no hay Dios que vea la Sexta a la tarde sin ponerse de los nervios). Concentración del foco en una única melodía, repetición extenuante, bombardeo masivo. La vieja radiofórmula está ahora en la tele.

Está claro que el sistema Itunes barriendo el universo musical (a medio año 2008 se consolidó como el líder de ventas de música al menudeo con más de 5 mil millones de canciones vendidas ), por la novedad principal de poder conseguir una sola canción a un precio muy asequible o discos completos más económicos.

El consumidor se posiciona a favor del polvo rápido frente al amor. 40 discos disponibles al día en algunos blogs, consumo inmediato, asimilación 0. La hamburguesa rápida. Se prefiere conseguir a disfrutar. Se quiere todo aquí y ahora. Es lo que pide el siempre respetable y permeable mercado.

¿Entonces, por qué tengo que ver un concierto entero de esa banda de la que sólo escuché su politono?

Durante los últimos años hemos tragado con esa idea de que los músicos realmente ganan dinero con sus conciertos. Que la venta de discos ha caído de tal manera que reciben muy pocos euros por ese concepto. Que es en vivo donde se disfruta de una artista.

Pero en el fondo son los únicos que no quieren adaptarse a los nuevos tiempos, vivir, explotar y rentabilizar un modelo de negocio que por el resto de lados ya ha hecho aguas.

No hay más que pasarse por un concierto de unas fiestas populares de una banda de actualidad sin mucho bagaje. La lista de canciones y la respuesta del público es siempre la misma. Empezar con alguna canción medio conocida y la gente se anima.

Luego van 80 minutos de tedio absoluto, porque la banda en cuestión no ha nacido para ser escuchada en su totalidad, dificilmente convencerá a los asistentes y jamás evolucionará del single al disco porque en su nicho de mercado eso no funciona.

Y al final la explosión con el par de singles promocionados. El público vuelve a casa encantado de la vida.

Quizás los contratistas públicos deberían cambiar de contrato. Ellos, que deben regirse por la ley del mejor precio, ¿porqué se lanzan a apostar a lo loco? ¿Acaso nos casamos con una mujer por lo que nos cuenta en un chat? En el fondo los compradores públicos no son distintos a nosotros, tan sólo saben que una canción de esa banda ha sonado mucho en la tele. Y en este caso, además, no deben serlo.

Se intuye que hay volver al formato de las giras conjuntas de los 50, o a las caravanas de los 40 Principales. Muchas bandas, una sola canción. ¿Acaso no es lo que el mercado ha aprendido a desear en el resto de campos de la industria musical? Dejemos los conciertos enteros para ese otro mundo que escucha los discos completos.

¿Exagerado? Díganme una gran banda popular que haya despuntado, en el mercado nacional, los últimos 5 años, que no haya seguido la fórmula de los singles y no haya desaparecido en ese tiempo.

Pegatinas «Available online for free»

 

Gran proyecto/intervención de Evan Roth colaborador del GRL que consistió en imprimir cientos de stickers con esta leyenda para posteriormente infiltrarse en diferentes tiendas y pegarlas sobre los productos que actualmente se pueden encontrar en internet de manera gratuita (mas no legal)…

Si quieren hacer lo mismo en su ciudad pueden descargar el archivo vectorial desde su blog, imprimir e intervenir algunas tiendas!

Available online for free

Vía | Nice Fucking Graphics