Agur, Pete.

autor: El Humilde Fotero del Pánico

Siempre he odiado los obituarios, tan ególatras ellos con el firmante que se queda por aquí. Sí, es lo normal, abrir tu pequeño diario y repasar, o poner en común, algunos pequeños momentos. Pero duele la ostia hacerlo. A mí solo me sale llorar. Llorar sin parar. Como si no hubiera un mañana.

La última frase bien podría definir a Pedro San Martín. Un jodido terremoto social. Una persona que dejaba huella – a fuego- allá por donde pasaba. Ayer mismo, en el concierto del Live In The Living, una chica se me acercó para contarme una historia que nunca suena extraña: “Me acuerdo de haber coincidido con él en un montón de festivales. Era un tio muy divertido. ¡Estaba como una regadera! Le tengo mucho cariño”.

Unas palabras que bien podrían salir de cualquiera de las miles de personas, españolas, europeas, mundiales, que se cruzaron en el camino de este buen hombre. Que se lo pregunten a los Teenage Fanclub, por ejemplo, que sentían sudores fríos cuando le veían aparecer a lo lejos 😀 y con los que discutía, con el mechón canoso suelto, sobre whiskis y los mejores bares de Glasgow. ¡Él, convenciéndoles de los mejores pubs y las mejores bebidas de Glasgow, a unos de Glasgow! El cabronazo de Pedro podía con eso, y con mucho más.

Ayer recuperamos varias canciones en su honor. No sabía si iba a ser capaz de hacerlo, capaz de tocar (avisé a los organizadores, un encanto de personas, de que andaba bastante fastidiado. Solo recibí abrazos, parabienes y apoyo por su parte).

Lo que me convenció – y me volvió a poner ojos de besugo- fue una llamada de Borja Sanchez (AMA), que me dijo entre otras mil cosas: “Tío, tienes que hacerlo, por él”. No era la primera vez que lo escuchaba en el día, pero sí que debió ser el empujón final.

Y en ello volcamos parte de nuestra historia, personal y ayer algo compartida: “El mundo es un pañuelo”, de La Buena Vida. Y esta vez sí que puedo decir que la tocamos, muchos, porque entregué unas hojas con la letra para que quien quisiera pudiera cantarla. Parece un detallazo como guay y así, a lo Live Aid. Pero en el fondo lo hice porque no sabía si iba a ser capaz de acabarla.

Recuerdo – no se si es cierto o imaginado, pero hoy lo veo claro- haberla escuchado en fiestas de nuestro colegio donostiarra, Jesuitas, en una de las primeras actuaciones de La Buena Vida hace 20 años. Sí piensan que el debut de los donostiarras era naif es que no escucharon aquel concierto, que dejaba las primeras grabaciones de los donostiarras en discos de rock sinfónico. Yo llegúe en la última maqueta. Y hasta hoy.

Recuerdo bajar con Estibaliz Molinos  (“Sevilla esta cerca, acompañame..”, decía nuestro “En Bicicleta”) a verles al Siroco en aquellos años. Hace un mes aproximadamente volví a la sala, y me pegué un viaje en el tiempo, recordando con  todo detalle aquel concierto. Dónde estaba cada espectador, cada actuante. Para un fan musiquero de provincias, ellos fueron un espejo en el que mirarse. Para todos ellos, incluyendo Raul, un fuerte abrazo desde este blog. Y a Rosa, por supuesto. Rosa.

También recuerdo el viaje en furgo a Lerida, en el cartel triple que compartieron con Parkinson DC y Los Planetas. Y las risas que nos echamos con el hecho de que yo, no integrante, hubiera conseguido hablar con más chicas que él, músico ejecutante. Hey, que somos vascos. Sabéis que si digo “hablar” es que es “hablar”.

Ayer también toqué “Ha nacido una estrella” de AMA. Coincidimos en ese grupo un tiempo, entre el primer y el segundo disco. Y la mente volvió al concierto de Valencia, donde compartimos habitación y una charla musical que no olvidaré.

Pedro era un tio sincero, muy abierto, y preocupado por su música. Cuando había un disco en ciernes te lo contaba con pelos y señales. ¡Y te lo cantaba! Era habitual que te tarareara las canciones futuras en persona, o por movil. Recuerdo que solíamos jugar a adivinar quién había escrito cada canción del disco que acabaran de publicar. Hey, y solía acertar casi todas , eh?

Siempre te exponía abiertamente lo que pensaba de LBV. Y sobre tus temas, claro. Y los  de los demás. Y los grupazos, discazos y conciertazos que había visto o escuchado. Que si los BMX en Madrid, que si ese momento histórico que compartimos viendo a MBV en la capital (¿Te acuerdas, Javi?)… Ricardo Aldarondo lo retrata bastante más fielmente que yo en su texto de hoy.

La trilogía de ayer se cerró con “Mikel Aguirre“. Según la iba cantando, me iba desinflando. “Con sus viejos amigos componía sin parar, melodías persistentes de bella simplicidad”, “Huyendo de los tópicos, de bicis y cafés…”.

En la zona final la canción se cierra con una sola vuelta de “gracias mikel por mostrarnos la alegría del amor”. Ayer empecé a hacerla dos veces. Y en la tercera salió de dentro, sin avisar, que era como te encontrabas a Pedro en los bares – el momentazo que pasamos en Intxaurrondo con nuestro Gran Dogo y la historia de las Dos Coreas sería digno de una peli ácida de los 70- , cambiar el Mikel por Pedro.

Recuerdos, recuerdos. Hay mil más. Pero lo que más me jode es que no habrá nuevos. Que no mancharemos nuevas hojas mentales con la peripecias compartidas con este donostiarra apasionado y muy amigo de sus amigos.

Y ahora, si me disculpan, voy a seguir llorando.

22 Comments

  1. Hoy es día de llorar Pzk…recuerdo el paralelo 38, recuerdo el momento con los tinajas en Bilbo..él si que era un Gran Dogo!

  2. graaaandogooooooooo!!! pobre ikatz, estaría acojonao con la pareja letal que se le acercaba y le agarraba del collar..jajajajaja

    Un abrazo, Hi_1

  3. Claro. Si la hubieran escuchado los Teenage se la hubieran robado y se hubieran retirado a una isla a vivir de royalties. Oh, wait, que ya viven en una isla :)

    jo, que horror :________(

  4. Eyyy..y no sigas llorando!!!…que contagia!
    Recuerdo a Pedro terremoto en el Azkena..aquella grabación ene el móvil ( te acuérdas!?) eso sí que fue un gran directo! hace 2 semanas en el Bee bop..con ese pelo loco!! jajajaja

  5. siii, aquel azkena en el que de repente, hablando con nosotros, se VOLATILIZÓ ante nuestros ojos! jajajajajaja

  6. Yo no le conocía personalmente, pero como si lo hiciera….Allá donde fuera a ver-escuchar música (Primaveras, conciertos a miles,etc)…allí estaba él…siempre presente…con ese puntillo alocado…que me hacía mucha gracia…Nuestro comentario solía ser…Ahora ya solo falta que aparezca Pedro LBV…Y de repente…ahí aparecía él…. :)

    Sí a esto unimos que me lo encontraba en las tiendas del barrio porque eramos vecinos….

    DEP

  7. Animo poziko!!! ya sabes, graba esos recuerdos y disfruta de ellos. Cualquier cosa, para eso estamos!!
    Un abrazo enorme!

    ion

  8. Yo estoy desolado, amigo.
    Tengo recuerdo antíguos, de cuando le conocí en un Contempopránea, de mil amigos comunes, mil noches y conciertos compartidos…
    y nuevos; risas, copas y charlas, y la imagen de verle aparecer casi en cada festival-siempre sonriendo-, con Rosa a su lado.

    Me perdí el LITL.. pero nos veremos en breve.
    Un abrazo.

  9. que putada… mis ojos pelean para no llorar aquí, en el curro… ayer me lo dijeron en el ensayo y desde entonces no me lo quito de la cabeza… tan majo, amable, feliz, tan músico y tan joven…

    demasiadas cosas y sobre todo, se nos va la Buena vida prácticamente con el, que triste…

    Eso sí, peter ha vivido bien y haciendo lo que le gustaba, que no es poco aunque donosti pierde mucho, la música también, y eso afortunadamente queda…

    saludos a todos y ánimo

  10. Definitivamente llorar es una nostalgia liquida que pide a gritos salir de nuestro cuerpo y rodear nuestro rostro, humedecer nuestros sentimientos para que estos no se queden perplejos en la seca soledad.

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