Agur, Nadadora (carta abierta al cierre de La Página de La Nadadora)

“Suele aparecer cuando ella está despertando”

Así eran los posts de La Nadadora, aparecían por internet cuando el café aún humeaba en el curro. Luego había más durante el día, pero ese primer “shot” era como el primer cigarro. Conseguir que cada mañana la gente pensara “A ver qué dice la nadadora hoy” fue un gran logro.

Todo en pasado. Porque esta semana el trivote echaba el cierre.

Un runrun del que tuvimos noticias hace unas semanas, pero que esperábamos más tardío. O jamás, aplazado el agobio puntual que a veces nos entra por mil y un razones y del que queremos salir pegándole fuego al mundo. Pero, si habían sido honestos, sinceros y justos en todos y cada uno de sus posts ¿por qué iban a dejar de serlo a la hora de bajar la persiana?

Una sencilla búsqueda permite ver lo bien que me cuidaron, una frase que pueden decir emocionados otros tantos grupos pequeñitos poperos. Pero este post no es pleitesía. La Nadadora era la página de esos musiqueros que no conoces que se dejan la piel en cada coma, a riesgo de que la obtusa vida frívola les castigue en los comentarios. Hasta que los conoces, y ves que es para siempre.

Poco que decir de Nacho que no sepaís quienes le habéis tratado. Para el resto, una persona jovial y encantadora, optimista hasta la sobredosis, siempre afilado y respetusoso,  que tuvo a bien invitarme a ese after-hours :) oculto bajo la apariencia de un BodegaFest. A Manolo le conocí en una visita que hizo a Donosti, en uno de los 17 días al año que pueden definirse como “fín del mundo”, lloviendo como si Noe fuera a aparecer en el siguiente cruce. El sureño más donostiarra, como definición del pop más dulce y ensoñador.

Y Javier, qué tío! Un verano de vacaciones en Mallorca toqué en una tienda de ropa, por donde pasaron el simpático chico Topo y otros lugareños. Javier había comentado que si podía se pasaba. Acabamos el concierto, nos tomamos algo rápido fuera de la tienda y nos fuimos para la casa porque íbamos con una niña y eran horas en las que debía bajar el pistón. Sin noticias de Javi. Hasta que veo en la Nadadora fotos que sacó en el evento. En una de ellas estamos hombro con hombro. Y el tío no me dijo ni mú. Pura verguenza. Aún no se lo perdono 😉

Pensar que por cerrar la Nadadora esta gente frenará su amor por la música es una falacia. Seguirán ahí, comprando discos, opinando sobre ellos. Hablando sobre loves and hates. Divertidos. Y, repito, respetuosos. En abierto o por mail.

Y eso es lo maravilloso.

3 Comments

  1. Capullo!

    Yo pensaba que ya había llorado bastante entre la tarde/noche del viernes y la mañana de ayer (ayer por la tarde ya dejé de mirar los comentarios del post porque no me podía permitir tal baño de lágrimas, pensaba que estaba empezando a ser malo para mi cuerpo) pero no, hoy, día de Navidad, he vuelto a caer.

    Gracias a ti también por tratarnos siempre bien, y siempre con respeto, incluso cuando hemos bajado la verja. Como me dijo Luis (you know who) lanadadora ha dejado de nadar en la piscina para nadar en el mar. Yo prefiero pensar eso, que siempre será un alivio.

    Y por último, gracias por hacer del tercer Bodega Fest algo absolutamente mágico, que esto creo que nunca me cansaré de agradecerte y por esa pedazo de versión de “Carlos baila” que por los siglos de los siglos recordaremos como uno de los regalos más especiales que jamás llegaron a las ‘oficinas’ de lanadadora.

    Un A-B-R-A-Z-O.
    Nacho

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