Sandra Munilla: “Se lo recomiendo a todo el mundo, es una experiencia inolvidable”

Un buen día nuestro cerebro dio un sano respingo al leer “sexo sin límites”, el reportaje que Noticias de Gipuzkoa le dedicó al novedoso club de intercambio de parejas de nuestra aun recatada provincia.

La narración de una noche de autos (de choque), a cargo de Sandra Munilla, mantenía las formas, detallaba sin exceder la educación de un diario generalista y servía para quitar “peros” a este tipo de aventuras. Los primeros, los de la propia autora.

Así que decidimos retratar a la retratista y nos pusimos en contacto con ella para que nos diera más detalles sobre aquella visita y este tipo de reuniones.

¿De dónde nace la idea de ir a la fiesta?

Vimos unas tarjetas donde se publicitaban y decidimos ir. Lo comenté en el periódico y decidimos que podíamos hacer un bonito reportaje. Ni siquiera soy periodista, soy una simple auxiliar de redacción a la que le dejaron escribir su primer artículo.

¿Hay guipuzcoanos en la sala o seguimos siendo poco animados?

Me atrevería a decir que el 75% de la gente era guipuzcoana, pero eran los menos animadillos. Es un tópico los de que somos un poco sosos, pero visto lo visto, yo diría que a muchos les cuesta lanzarse. También había gente de Cataluña y Francia, que acudieron porque conocían al organizador.

Atrevete a poner una media de edad.

Diría que entre 30 y 40. Pero también había algunos jovencillos de 25-30, y gente que rozaba los 50. Yo tengo 30 años muy bien conservados, podría pasar por una veinteañera…. Jajajaja!

¿Eran todo parejas?

En teoría, la cosa debería estar  equilibrada, pero yo por ejemplo fui con una amiga y un amigo, había gente que había acudido sola: un chico que entró solo y un par de tíos. El resto eran parejas, no sé si reales, pero sí formadas por chico – chica.

¿Te costó convencer a tus acompañantes?

No me costó nada.

¿Qué era lo que más corte te daba?

Lo de sentirme reconocida  me daba un montón de vergüenza. Pero me dí cuenta de que si me reconocían nadie iba a decir nada porque ellos estaban allí para lo mismo que yo. Lo que más corte me dio, sin ningún tipo de dudas, fue el ver a la gente manteniendo relaciones. Siempre había pensado que era muy liberal. Pero a la hora de la verdad, ver a la gente delante…. Uffff, impone!!!

Estos lugares tienen la etiqueta de ser sitios depravados y decadentes

Pues el local era bastante acogedor. Es más, incitaba a eso. Estaba muy bien preparado, tenías tus pelis porno delante calentando el ambientillo. Las luces de colores, había velitas…. El sitio estaba muy limpio, y había preservativos y duchas. Todo lo necesario para una buena higiene.

¿Te sentiste cohibida?

Al principio me sentí un poco incómoda, porque había una especie de Celestina rondando. Y cada vez que venía alguien nuevo a la sala se te acercaba para ver si querías conocerlo. Parecía que estaba obligada a hacer algo, pero luego allí son todos muy educados y amables y en ningún momento me sentí ofendida, ni presionada. Al contrario, me sentía halagada de que se me acercará tanto tío… jajajaja!!!

¿Hasta que punto es relevante el atractivo en esas fiestas tan…¿instantáneas?

A mí me movía el morbo. Nunca había estado en un lugar así y la curiosidad podía más que yo. El momento puede sobre todo lo demás. Una vez que das el paso de entrar, el resto va rodado.

Ya en tu artículo dejabas claro que allí se campa con total naturalidad….

Claro, la gente es muy discreta y actúa de la manera más natural del mundo. Ya sabes que cuando entras a ese tipo de locales, fiestas o como lo quieras llamar, vas a lo que vas. No vale ser pudorosa, ni avergonzarse o ser una borde. Todo es natural. En realidad, mantener relaciones es algo natural y vital.

¿Viste cosas que nuestros ojos no creerían?

Vi cosas que eran normales, pero que no me hubiera imaginado ver en directo. Si me quedé con las ganas de ver una práctica que cierta chica que había allí me comentó – n.d.a.: en el artículo habla de una señora que hacía de señor con su marido-.

¿Cómo se te queda el cuerpo al asistir por primera vez a una reunión sexual de este tipo?

Me sentí realizada. Había sido capaz de ir allí y superar mi vergüenza. Por otro lado, fue muy agradable. Es más, me encantaría repetir. Pero en otro sitio fuera de Guipuzcoa, donde los locales son más grandes y hay más variedad.

¿Qué es lo que más te gustó?

Lo bien que me lo pasé, el gusanillo de no saber cómo vas a reaccionar y ser capaz de estar allí sin ningún tipo de pudor.

¿Lo que más te sorprendió?

Las prácticas sexuales que contaba la gente, y la cantidad de gente que acude a esas fiestas.

¿Cuáles ha sido las reacciones a tu texto?

Entre los lectores hubo de todo: gente que me felicitó por el artículo, gente que me llamaba cucufata periodista, los que se creían la historia, los que no….
Entre mis amigos, asombro, porque en realidad soy una tía bastante vergonzosa cuando no conozco a la gente. En la redacción soy la reina, más que nada porque ni siquiera soy periodista y a mis compañeros les gustó. He tenido mucho vacile. Que si “no has contado la verdad”, que si “seguro que has pillado y no lo cuentas”. Querían saber más….

¿Esperabas todo el maremoto posterior?

En realidad no. Sabía que habría gente a la qu le iba a gustar y gente a la que no. Pero en el fondo me gusta crear polémica. Es lo que da vidilla.

Venga, confiesa…¿Has ligado más desde que saben que fuiste?

Jajajaja!!! Emmmm….. pues yo creo que no. Aunque sí que hubo más interés. Creo que piensan que no he contado la verdad y por eso les pica la curiosidad de conocerme y hacerme preguntas bastante más concisas.

¿Y los organizadores?¿Les dijiste que ibas a cubrirlo?

Ellos no sabían que yo trabajaba en Noticias de Gipuzkoa. En principio yo iba a pasármelo bien con mi amiga. Se lo han tomado como un trabajo de espía, aunque lo que en realidad quería era darles publicidad y animar a la gente a acudir a este tipo de fiestas, que son muy divertidas.

Dime la verdad, la historia no acaba con lo de los pies… 😀

Si, la historia acaba con lo de lo de los pies. Créeme, no mantuve relaciones. Me asustó la idea de no saber con quién estaba.  No es que yo sea una tia en plan top model, al contrario. Pero ningún chico me motivaba lo suficiente como para perder la cabeza y dejarme llevar por la situación.

¿Vas a volver?

Es la idea. Se lo recomiendo a todo el mundo. Es una experiencia inolvidable que hay que probar para saber realmente hasta qué punto eres liberal o no. Y para descubrir cosas nuevas, experiencias, conocer gente….

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