El Miedo

El miedo a la hoja en blanco. El miedo a nos saber qué poner, cómo hacerlo, qué decir. El miedo a cómo empezar y cómo acabar, a cómo cerrar con pirueta lo que se ha ido diciendo. El miedo a usar una palabra muchas muchas muchas veces. el miedo a no usar una palabra como “tiquismiquis” en su justo término. El miedo a decir mucho y poco. El miedo a dejarse algo por no haberlo apuntado. El miedo a pasarse de frenada. El miedo a que se gaste el boli. El miedo a que se acabe la batería. El miedo a que llueva y empape los papeles. El miedo a repetirse. El miedo a saber ponderar bien tono y fondo. El miedo a que te lean. El miedo a ser muy transparente. El miedo a que se deba cortar por falta de espacio. El miedo a tener que estirarse un poco. El miedo al bloqueo. El miedo al error en el envío. El miedo al repaso de última hora. El miedo a la errata que no puede solventarse por teclas amigas. El miedo a las opiniones ajenas previas.

El miedo, esa gran estupidez.

Porque el único miedo que debe dar la hoja en blanco es el de cortarse el dedo con sus afilados bordes.