The Pastels en el Primavera Club: Nothing to be done

Pastels_primavera SoundEl Primavera Club celebrado en Madrid nos permitió asistir al cuarto y quinto concierto de The Pastels de nuestra vida.

Atrás quedaban un primer Benicassim (recuperado gracias a la charla con La Caja Negra), Avalanche Records en Edimburgo o el festival Mofo de Paris de hace unos años. Cualquier tren que nos pueda llevar a una actuación de esta banda esquiva siempre ha tenido un asiento reservado para nosotros.

De los dos conciertos capitalinos, el de la sala Caracol fue el mejor: en sonido (aunque era impresionante lo que hablaba la gente), en ganas, en empaque y en emoción.

La nuestra, digo, porque nos firmaron los singles que llevamos, nos emocionó ver a Stephen con la parca azul y los mismos gestos juveniles que más tarde reproducirían las imágenes de los vídeos emitidos en el concierto, a Katrina vendiendo el poco merchandising que había (precioso su gesto. Rehusó el boli diciendo:”lo siento, yo no toco en este single”), a Gerard Love firmando mientras decía “tu eres el de Donostia,no?”.

Lo del Circulo de Bellas Artes del segundo día es un poco de juzgado de guardia. Una sala preciosa, sí, pero un sonido poco concreto y un suelo que vibraba de manera acojonante con la tersa actuación de los escoceses.

Y mira que era tranquilo el setlist en el arranque. Una lista que no tuvo cambios (no le va a pedir peras a los vagos que se han pasado 9 años desde su último disco, y el nuevo CD es a medias de esos de “tu 70 yo 30”) y que arrancaba con las canciones que Katrina canta en “Two Sunsets”. El hard line up (Gerard, Katrina, Stephen) se completaba con un guitarra que en el Circulo de Bellas Artes bien podía haberse ido a tomar unas patatas con torreznos, una suave trompetista y un flautista.

Era en esa parte pausada, que incluía una versión casi slow-soul de “Thru Your Heart” sin atisbo de la emoción pop con la que se grabó, cuando los complementos más brillaban, cuando las largas notas sopladas bien añadían un ambiente enamoradizo al concierto. Sin olvidar esa delicia vocal de la batería más cándida del mundo actual, Katrina Mitchell

Tras una ensoñadora “leaving this island” y la arrebatadora instrumental “Slowly” (el único tema que no conocía, junto con el cierre “Wrong Light”), la progresión fue ganando “rabia” pop -abandonando ligeramente el giro soul que los escoceses han tomado los últimos años- con temas de Mobile Safari e Illimination, sus mejores obras de la última época. Aunque puestos a destacar hay que reseñar el bajo funky que convirtió “Nothing to be done” en un señor hit. O los diez minutos largos de “Baby Honey”.

Siguen sin saber elaborar las listas de sus conciertos. Stephen Pastel cambia las melodías de sus discos cada 18 meses lo cual ahce imposible cantar nada. Gerard no es Aggi ni Katrina Berenice (aunque las ausentes salieran, con un Eugene Kelly en plan sado, en las proyecciones), y mirar atrás sería una perdida de tiempo. Sobre todo cuando vemos una banda que ha tenido una evolución consecuente y atractiva. Y la formación que ha sido icono de nuestro templo desde los primeros 90 seguirá aún muchos años llenando de emoción nuestros oídos tras lo vivido en Madrid.

Ya no hay nada que hacer con nuestra adicción, amigos. Dificilmente engancharán algún nuevo fan, pero tienen a los viejos a buen recaudo. Seguiremos respondiendo “no creo que te gusten” a las preguntas que nos hagan quienes quieran adentrarse en este mundo. Defenderemos la belleza de las manchas y los desvíos tonales frente a las telas impolutas. Continuaremos abandonando la razón y abrazando esa belleza no siempre racional. Y, lo más importante, nos seguiremos vemos en la parada final del próximo tren.

PD: Quiero dar las gracias a Joserra(Joseba?), la persona que recogió el tracklist apuntado en un plato de plástico desechable en la sala Caracol y tuvo a bien dármelo. Curiosa anécdota: resulta que era del barrio en el que viví mi infancia y había estudiado BUP en mi colegio. Que mundo más pequeño, por Dios. Y gracias también a Pedro San Martín, por volverme a recordar que la envidia no es jamás sana 😀

PD2: La foto es de la organización del Primavera Sound

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