Menuda bixa!

Negra. De favela. Travesti. Marica. No se me ocurren capas mucho más castigadas de una sociedad como la brasileña, más ahora con el nuevo dictador al mando. Bixa Travesti (“travesti marica” en castellano) es la lucha, el orgullo y la valentía de Linn Da Quebrada, el torbellino protagonista de este largometraje sencillamente impresionante: el montaje, la sencillez directa de las declaraciones, el costumbrismo peleón de sus personas, y los temazos, repito, TEMAZOS de Quebrada en las distintas actuaciones que recogen los 90 minutos brillantes de este film.

Una obra con momentos heladores (la primera imagen del hospital), orgullosos, divertidos, francos, peleones. De una dulzura que hiere. De una defensa orgullosa de su identidad, de ese mini espacio que se ha creado y con el que va a conquistar el mundo. Sin una voz más alta que la otra, sin una lágrima en pantalla. Con la cercanía y complicidad de una radiofónica voz nocturna, Quebrada consigue dejar en “pelea de patio” los puntos de vista similares que puede haber por nuestras tierras en estos colectivos o secciones de nuestra sociedad.

Os veo, os intuyo. Poniendo ojos de compasión, de película de ONG, de gente que necesita/pide abracitos, de la paz mundial y su santa estampa. Forget it. Lejos del “buenrollismo” o de la violencia directa que nace en el enfado, el metraje muestra una lucha que contagia, que anima y que defiende la creación de un mundo propio hasta ese momento inexistente. Y su defensa y expansión, en este caso gracias al verbo de unas letras francas que no tienen parentesco en nuestro idioma. Quebrada consigue un mensaje que aúpa a las travestis maricas, y a cualquiera que se sienta solo en esta sociedad tan poco hospitalaria con lo que escapa de la norma. Sin duda alguna, la mejor película que ha emitido el dock of the bay hasta la fecha.