La fiesta del montaje

Soy un firme defensor de que las películas documentales musicales no deben durar más de 60 minutos. Todo metraje que supere esa duración tendrá secciones desechables, momentos baldíos y espacios a los que la tijera les vendría de perlas. Una hora es tiempo más que suficiente para contar la vida de una banda, sea minoritaria en las afueras de Madrid o una formación mundialmente conocida. Por eso acertó este año el Dock OF The Bay añadiendo cortometrajes a su lista de proyecciones. Breve, directo, conciso, acertado. Siempre deja un gran sabor de boca, a veces por la calidad y otras por la brevedad.

Por eso me temblaban las canillas cuando eché un vistazo a la película de Suede «The Insatiable One». Dos horas. ¿Qué carajo se puede contar en dos horas?¿Están locos?¿Me van a meter recetas de cordero estilo aranda?¿Viajes de slow travel? ¿Lecturas en voz alta de libros de Shakespeare?¿Un concierto entero del grupo de Brett Anderson, quien ya empieza a parecer una señora mayor como todo buen intérprete pop británico entrado en años?

Sentado en mi butaca, tuve el inmenso placer de echar por tierra mi teoría inicialmente expuesta. La pelicula sobre Suede se pasa volando. Vo-lan-do. Tiene un montaje raudo, directo, conciso, sin grandes palabras seguidas y muchas palabras bien puestas. Imágenes en vivo, charlas en un sofá, visitas a estudios, portadas, deserciones, detalles de grabaciones, adicciones detalladas pero no mencionadas literalmente, pequeñas polémicas y su Top Of The Pops. Con un guión perfecto que ahonda en los primeros éxitos. Una sorpresa escuchar tantas canciones buenas. No recordaba que fuera tan fan de la banda.

Se echan de menos más respuestas de Bernard Butler, primer guitarrista del combo al que solo se le plasma en la gira de reunión del 2013. Ese espacio se llena con opiniones divertidas de Justine Frischmann, primera novia de Brett Anderson y presente también en la película de MIA, como esa que dice que “dejó al cantante de Suede por otro chico”, como si ese chico fuera un fontanero, un técnico de luces o un conductor.

Cuando la fatiga aparece en el espectador la película corre sobre caras menos conocidas y discos menos populares. Y para cuando te das cuenta estas recordando lo buena que era la maqueta de “The drowners” o la fuerza que tenía “So Young”. Qué demonios, al final Suede es una formación que ha sabido evolucionar con estilo.

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