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Categoría: Críticas de conciertos

Jazzaldia 2020: un sol de voces

El grupo más sencillo, el que menos instrumentos llevaba, fue casualmente el que mejor se adaptó ayer a la nueva normalidad del festival. Los guipuzcoanos Les Fous, un grupo prácticamente vocal, ofreció un fantástico concierto en un día soleado a rabiar. Con unas sombrillas que eran un auténtico objeto de lujo y una brisa que refrescaba las camisetas, las terrazas no pararon de aplaudir a esta agrupación tan poco habitual. Su set lleno de dinamismo lo mismo te anima un Jazzaldia adulto que te entretiene un Txikijazz.

Santi Romano, Noa Eguiguren y Otxi llegaron acompañados de un piano eléctrico y las apariciones ocasionales de la pandereta y un diapasón con el que pillaban el tono. Con unas canciones con gusto por las baladas melódicas y el pop de toques épicos, estrenaron temas realizados en la cuarentena (el acertado “Orain bai”. Una pena que no hagan más piezas en euskera) y homenajearon a sus grupos preferidos: de las Andrew Sisters hicieron un “medley” que incluyó los cortes “Rhum and Coca Cola” y “Sing, Sing, Sing”. Jugaron con los efectos para interpretar el “Shape of You” de Ed Sheeran y se lucieron con la revisión de “Shallow”, la obra que Bradley Cooper y Lady Gaga interpretaban en la película “Ha nacido una estrella”

Hubo dedicatorias a cascoporro, entre las que destacaremos la ofrecida a Luis Alberto Izaguirre, viejo conocido de la escena local dado que graba muchos de los conciertos que estas bandas ofrecen en la ciudad para luego subirlas a internet. Las dos chicas y el chico de Les Fous despidieron su momento con el clásico “Lau Teilatu”.

El Jazzaldia es eso que pasa entre las actuaciones de Randy Greer”, dijo con humor un espectador cercano nada más comenzar el acto musical del autor mencionado y sus socios valencianos. Greer se lleva este año el premio a la hiperactividad festivalera. Cuatro serán los momentos en los que el trío capitaneado por la voz de este norteamericano se subirá a los escenarios situados en estas terrazas. Pasean más por la zona que los epidemiólogos por nuestros televisores

Pero lo suyo no es una murga ni una chirigota. Los recios y cálidos tonos de Randy Greer se pusieron un traje de “crooner” para atacar con elegancia clásicos del jazz y otras músicas cercanas. Con un teclista sobresaliente y varios apuntes remarcables del saxofonista, el trío ofreció visitas a las partituras de Duke Ellington o Johhny Mandel (“The Shadow Of You Smile”), destapándose en el clásico “Let´s Fall In Love” que popularizaron Ella Fitzgerald y Frank Sinatra. Con varios momentos en los que el swing se puso tontorrón hasta acercarse al vals. Fue un concierto de jazz romántico. “Ideal para parejas”, que dirían en las agencias cuando te quieren vender un piso algo encogido.

Mientras ellos disfrutaban nosotros echábamos en falta algo de crema solar para el cogote, que ayer arreciaba la solana. Pena de no tener a mano una visera del desierto. Esperamos que el próximo año la organización se anime a colgar este elemento en la tienda oficial. Un tenderete en el que, al menos hasta ayer, destacaban las ventas del producto estrella de la temporada: las mascarillas.

Celia Abanda, al cargo del chiringuito, nos contaba las bondades de la misma. Lavable, sin filtro, hidrófuga… Los tapabocas y las camisetas siguen siendo lo más demandado. “Hay mucha gente que se compra las T-shirts oficiales todos los años, las colecciona”, nos contaba Abanda mientras echábamos un vistazo a las preciosas postales en tamaño A5 que recogían los carteles de las cincuenta primeras ediciones del Jazzaldia. El programa continuó con la dulce actuación de Los Juanes mientras estas letras viajaban hacia a la imprenta tras una estupenda velada diurna…

Publicado en El Diario Vasco

Jazzaldia 2020: Velocidad de crucero

Las terrazas tuvieron buena compañía sonora en su festiva puesta de largo

Hizo bien la organización en aclarar que este espacio situado tras los cubos del Kursaal iba a ser una terraza hostelera con música. Dentro de las medidas de control del COVID – distancia entre mesas, camareros que te atienden para que no vayas a la barra- , la disposición sonora y física de los elementos invitó a que las mesas y sillas se usaran bajo los preceptos bareros habituales.

Los escenarios son coquetos y con un volumen controlado. A veces uno parece estar en un crucero, gozando de las vistas de la Zurriola mientras charla con su pareja o disfruta con su cuadrilla mientras suena esta elegante música de fondo que tan bien decora los encuentros sociales. Si son de esos convencidos “terracistas” decirles que los refrescos valen 2,50 euros, los talos no bajan de los 5 y la cerveza que el año pasado patrocinaba todo el tinglado les sale a 3 machacantes.

La inglesa Maggie Taylor, de visita en la ciudad, disfrutó del Jazzaldia en formato “Easy Listening”. “Está bien”, nos contó mientras la banda Connection Trio – ayer dúo- desplegaba sus intrincadas melodías y ella atendía su móvil con bastante constancia. “No suelo escuchar mucho jazz, pero el sitio es ideal”. La llegada de su cita a los pocos minutos despertó más interés que nuestras preguntas y los tonos de los “Connection”. No estuvo mal este dúo de Musikene en sus partituras. Quisimos acordarnos del “Gialo” italiano, de los acordes intrigantes, de las atractivas disonancias y los pasajes oscuros. Les faltó chispa para enganchar a los indecisos al final, pero no fue un mal pasaje.

Bueno, mejor estos conciertos que nada”, nos explicó el músico local Ignacio Bilbao volviendo a la idea de la cultura en época de virus. “Me parece una gran idea tirar para adelante con los eventos. En estas actuaciones se ve más control sanitario que en otros espacios en los que parece predominar la manga ancha”. Frente a él, el -ahora sí- trío Around Midnight desplegaba los conocimientos adquiridos en el Centro Superior de Música ubicado en el barrio donostiarra del Antiguo. Que no lo digo yo, que lo dijeron ellos por el micrófono mientras recordaban la ausencia de baterías en este Jazzaldia y explicaban los pormenores de sus distintos temas. Nos gustaron cuando tiraron por la bossa nova, con esa guitarra Gibson acolchada, y cuando desplegaban sus tonos de nocturna ensoñación. Sonaron preciosos en una tarde que dibujaron suave y amable.

Se acercaba el ocaso del día y el Jaso-Gimenez-Escrich Trío comenzó a extender su manto melancólico entre los oyentes de la Terraza Zurriola. Se disfrutó del acordeón en esta mezcla marítima, viva y evocadora. El miércoles se cerraba con la actuación del Randy Green Trío. Un combo afable y sencillo capitaneado por la voz potente de un Greer que ya llenó con sus colegas este mismo espacio la víspera.

Publicado en El Diario Vasco

Mikel Urdangarin: nuevo abrigo

Intérpretes: Mikel Urdangarin (piano, guitarra, voz). Día: 06/03/2020. Lugar: Sala Imanol Larzabal (Donostia). Asistencia: lleno, unas 250 personas.

“Hotza da NY is cold”, rezaba una tela del puesto de merchandising de Mikel Urdangarin en su concierto donostiarra mientras distintas alertas no solo climáticas azoraban al personal local. El estreno al piano del autor de Amorebieta se antojó un gran refugio para sus seguidores, quienes abarrotaron la coqueta sala.

Acompañado de dos dibujantes (David Tabares, Angel Luzuriaga) que realizaban vaporosos dibujos en directo, Urdangarin encontró un nuevo socio en las teclas negras y blancas de su Yamaha C3. Con ellas honró a viejos profesores (la bella “Sasoi hareetan”) y recordó los perfumes que se nos quedan en la mente (“Usaiak”) y la obra de Lauaxeta (“Loretan”) mientras defendía los deseos de libertad (“Kopla bihotzekoak”).

Los y las asistentes le doblaban la voz por lo bajini en cuanto tenían ocasión (“Bihotz hilezkorra”) mientras el vizcaíno navegaba entre el folk y el pop. Con temas nuevos (“Hutsik daude kaleak”), piezas emocionantes (“Haitzetan”) y obras que ya son un éxito en su lista (“Bazkalosteko kafea”, la siempre aplaudida “Badira hiru aste”). Tras una propina para la que recuperó la guitarra acústica -la cabra tira al monte-, el concierto acabó siendo un fenomenal abrigo para quien huía de las tormentas. Quedando demostrado que el nuevo traje de Mikel Urdangarin es tan sugerente como los anteriores.

Hijo de La Luna: Dolly pop

Intérpretes: Robin Torres (voz), Antonio Villalba (teclados, guitarra), Emilio Villalba (teclados, guitarra), Paco Álvarez (bajo), Santi Lopez (batería). Lugar: Auditorio Kursaal (Donostia). Día: 14/02/2020. Asistencia: lleno, unas 1800 personas.

Qué complicado es cubrir los conciertos de los grupos tributo. Con un pie en el pasado (las verbenas) y otro en el futuro (los hologramas cantores), estos homenajes a exitosas bandas del pasado son un baño de nostalgia que, a tenor de los llenazos, encandilan a los asistentes.

El penúltimo de estos shows del auditorio Kursaal (la frase es literal, ayer sábado hubo otro tributo distinto en idéntico emplazamiento) nos trajo las canciones del trío Mecano en un espectáculo que recreaba la última gira del combo español: idéntico juego de luces, clavada colocación escénica, fotocopia de la vestimenta de Ana Torroja. Una especie de oveja Dolly del pop que tuvo a Robin Torres como cantante principal

Para quienes no le conozcan, Torres fue una concursante del “reality show” televisivo La Voz que, como sucedió con Albert Rivera, consiguió que Malú se girara y le eligiera. Con un cantar más potente que el original, le faltó el punto aniñado que manejaba Ana Torroja.

Fueron en total 22 canciones y dos horas de show. Con un público entregado que cantó todo lo que pudo, obvió los pequeños fallos de ejecución y movió los brazos de un lado al otro haciendo el alga. Se lo pasaron de lo lindo con el momento, las canciones, los recuerdos y los bailes recreados. Menuda tela con las coreografías que se perpetraban en los años 90 del siglo pasado, parecían interludios de un ejercicio de gimnasia rítmica. Sobre la creatividad, la frescura y la originalidad ya hablaremos en otros conciertos más aptos para ello…

Cônvoi: los primeros pasos

Intérpretes: Cônvoi. Lugar: Sala Kutxa Kultur Kluba (Donostia). Día: 07/02/2020. Asistencia: unas 150 personas

El viernes a la tarde la Tabakalera donostiarra fue una fiesta de la cultura viva. Nada más acceder por la puerta situada cerca del túnel de Egia una performance nos mostraba a una bailarina contoneándose al ritmo de las músicas electrónicas en un show muy expresivo. Niños y niñas, habituales de este suelo, atendían encantados a la efusividad de la autora mientras alguno de los mayores maldecíamos al progenitor que tapaba las orejas de su recién nacido. Dale un poco de tiempo al bebé, buen hombre, para que empiece a gozar con el cuerpo ya formado.

Nuestra cita se celebraba en el cuarto piso, el conocido como Kutxa Kultur Plaza. Sobre su tablado se estrenaron los miembros de la banda Cônvoi. Una formación seleccionada en las residencias artísticas que la fundación Kutxa promueve para las formaciones guipuzcoanas que están empezando.

El grupo en cuestión era un dúo de corte electrónico y pop, por más que en ocasiones se vistieran una guitarra eléctrica y un bajo. Y asistimos a la cita con el gozo de no haber podido encontrar nada de ellos en internet. Siempre es una alegría presentarse en los conciertos de esta guisa, sin escuchas previas. Con canciones sin título conocido (los pocos que pudimos ver fueron los escritos en la hoja que se suelen poner los autores a sus pies). Momentos en vivo para entregarse en libertad, dejarse convencer y enamorar. Mas no siempre se consigue.

Cônvoi, que anuncian disco para este 2020, se dejaron algo por el camino. No sé si fue el enfoque acústico, o ese aire primigenio que les ha hecho ser seleccionados. Pero hubo ciertos momentos en los que nos sentimos más en una presentación que en un concierto puro y duro: la diferencia entre las bases y la voz, las excesivamente sencillas bases rítmicas pregrabadas. En alguno de esos puntos sentimos el crujido.

Musicalmente lo suyo es post punk con momentos alegres. Los temas mostraron sus amores por la cultura británica de los años ochenta, las oscuridades con estribillos que explotan y la forma de cantar del Brett Anderson (Suede) más optimista. Tocaron una versión de Depeche Mode (“Enjoy The Silence”) y se despidieron jaleados por sus muchos colegas presentes.

Mikel Markez: Fábulas acústicas

Intérpretes: Mikel Markez (guitarra, voz), Harkaitz Miner (violín, guitarra, mandolina), Julen Alonso (acordeón), Esti Markez (voz). Lugar: Lugaritz Kultur Etxea (Donostia). Día: 24/01/2020. Asistencia: unas 175 personas.

El mismo día en el que Pet Shop Boys afirmaron que “las guitarras acústicas deberían estar prohibidas” llegó Mikel Markez con su coloreada guitarra española para demostrar la vigencia de las cuerdas y las maderas tratadas. Sus músicos secundaron la idea de tocar con instrumentos con voz propia en un concierto que tuvo mucho de fábula, algo de folk y pellizcos de jovialidad tonal.

Empezaron enamorados con la bossa (“Oianone”) para tumbarse en la ensoñación (“Hiri hartan izan zen”). Se mostraron reivindicativos en la bella ”Zertarako mugak jarri”, muy aplaudida por un público que respondió vigoroso ante temas como la versión “No Time For Love” popularizada por Hertzainak.

Un Markez risueño tiró para México (“Herrimina”) y llenó de honores la morriña (“Urrutimiñez”) mientras elevaba el compadreo femenino (“Konplize ditut eta”). Hubo más, hasta llegar a los 90 minutos. Y todas las piezas confirmaron que la banda sigue en forma a la hora de entretener y emocionar.

Publicado en El Diario Vasco

Nøgen: Cabalgata Folk

Intérpretes: Eider Saez (voz), Markel Idigoras (ukelele y voz), Alex Irazusta (guitarra y voz), Olatz Cuevas (bajo), Jokin Guilisagasti (batería). Lugar: Teatro Victoria Eugenia (Donostia). Día: 05/01/2020. Asistencia: lleno, unas 900 personas

La banda donostiarra Nøgen cerraba ayer la gira de su disco “Liv Til Døden” en un abarrotado Victoria Eugenia ante un público entregado. Niños y niñas que habían estirado la cabalgata, adolescentes que ya han pasado de los Reyes de Oriente y algún carroza (como el que esto firma) arropamos un broche final atractivo, vivo y muy entretenido.

En un escenario con hechuras de festival, un volumen bajo -pero más que suficiente- y unos vídeos que narraban el discurrir de la formación, el quinteto abrió fuego con un “D&D” para seguir con ese “Itzuli neri” digno de un anuncio televisivo y el “Marean” que hicieron para el festival Atlantikaldia. Sus letras en castellano, euskera e inglés ya estaban interiorizadas en unos espectadores que para el el sexto corte de la lista ya se habían puesto de pie.

Al folk saltarín y vivaracho de Nøgen se le añadieron algunos toques rock (“Keari”) y otros ensoñadores (“Anai”). Fue precioso el momento de la banda cantando un par de temas en el patio de butacas. Y gustó la versión de Deskontrol (“Duintasuna eutsi!”) con los cantantes del grupo punk homenajeado berreando sobre el escenario. La épica “Oxigenoa”, “Nora”, “Enarak” y el regalo final de “Gertu” concluyeron el set de un grupo cuyos miembros son los reyes – y reinas- en lo suyo.

Publicado en El Diario Vasco

Zahara: La fuerza emocional

Intérpretes: Zahara (guitarra, voz), Martí Perarnau (teclados, coros), Manuel Cabezalí (guitarra, coros), Carlos Sosa (batería), Emilio Saiz (bajo). Lugar: Teatro Victoria Eugenia (Donostia). Día: 04/01/2020. Asistencia: unas 700 personas

Empezó fuerte María Zahara Gordillo Campo su concierto donostiarra. Sola, con la única compañía de su guitarra, paseando por el patio de butacas y entonando sin electricidad “La Gracia”. Nos sonó adecuado el título, dado que la gracia o la particularidad de esta pequeña gira de teatros de Zahara es que el repertorio abandona los temas más saltarines o festivaleros para centrarse en las creaciones más íntimas y emocionales.

Gustó ese arranque desenchufado. Y gustó el bloque final con la preciosa “Guerra y Paz”, “Big Bang”, la magnífica “Hoy la bestia cena en casa” (menudo siete le hace al político retratado) y la emocionante “Con las ganas”. Una zona acústica que se remató con el estreno mundial -en público- de Zahara al piano homenajeando a Mucho, la banda de su teclista Martí Perarnau (“Soy un aeropuerto”).

La formación al completo, entre los que destacó por novedoso y vaporoso el guitarrista Emilio Saiz, mantuvo la fuerza habitual dirigiendo en esta ocasión sus sonidos a unas habitaciones más oscuras. “Frágiles” fue una niebla espacial, “El fango” (y alguna más) nos recordó a Radiohead. Quebrada llegó “El caso de emergencia”, mientras “Olor a mandarinas” nos llevaba a los años 90 de Cocteau Twins. Reverberadas, calmadas y dulces llegaron “Oh, Salvaje”, “General Sherman…” y la aplaudida “El lugar donde viene a morir el amor”.

También hubo pop (el “Domingo Astromántico” de Love Of Lesbian), rock futurista de impacto (“Rey de Reyes”), piezas de “Americana” (“Del invierno”, “El frío”), atractivas mezclas de estilos (“Inmaculada Decepción”) y mucha pieza progresiva (“El astronauta”, “El diluvio universal”). Y así, sin cambiar apenas nada, Zahara ofreció un gran concierto poniendo el foco en otro tipo de canciones propias.