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Categoría: Críticas de conciertos

Meet Me Deep Down In My Dream: recuerdos compartidos

Meet Me Deep Down In My Dream: recuerdos compartidos

Autores: Daniela Delgado (imagen), Marcos García (imagen), Eduardo Amado (música), Iban Martín (música). Lugar: Tabakalera (Donostia). Día: 08/06/2021. Asistencia: ¾ de entrada.

Dentro del festival de cine Dock Of The Bay que esta semana se celebra en Donostia hay obras bien cercanas y jugosas. La película “Meet Me Deep Down In My Dream” (“Encuéntrame en el fondo de mi sueño”) unió a estudiantes de la Escuela de Cine Elias Querejeta con músicos de las residencias creativas de Kutxa Kultur en un viaje ideado y plasmado durante las restricciones pandémicas. El resultado se vio ayer en Tabakalera y contó con música en vivo.

El film fue una sucesión de clips de distintas artes y contó con imágenes conocidas. Abundaron los planos de playa de La Concha, con sus sospechosos habituales (una niña que cae, unos paseantes con su perro, el señor 1080) y momentos que enterraban recuerdos. Instantes a los que acompañaron segundos de gotas imantadas sobre toallas, sombras chinescas, inmersiones en el mar y primeros planos faciales.

Unos fotogramas que se combinaron con pasajes sonoros interpretados en directo y enriquecedores en su rol complementario. Las voces llegaban en off y hablaron de sueños de axolotes, conciertos, túneles, cartas y personas desconocidas. Leído así del tirón puede sonar aturullado pero la obra, a la que le favoreció el corto metraje, destacó por los espacios que dejaba para que cada cual, nunca mejor dicho, se montara su película.

Rulo y La Contrabanda: satisfacción rock

Intérpretes: Raúl Gutiérrez “Rulo” (guitarra acústica, piano, voz), Aitor Garmendia “Fito” (bajo), Daniel Baraldés (guitarra), Karlos Aranzegi (batería). Lugar: Teatro Victoria Eugenia (Donostia). Día: 06/06/2021. Asistencia: lleno, unas 400 personas.

Acaba el concierto tras varios amagos. Suena el “Satisfaction” de The Rolling Stones. La gente aplaude “locamenti”, entregada. Parece que ha gustado el concierto de Rulo en Donostia. Encienden las luces. Comienzan a desalojar la sala por filas, como mandan los nuevos cánones. Y el público sigue pidiendo otra. ¿Les gusta esta definición de éxito? A mí me parece certera.

El grupo tocó noventa minutos, dieciocho canciones, que viajaron entre el guitarreo aguerrido y las canciones más estilosas. Con pocos amplificadores sobre las tablas, en un formato pensado para teatros y auditorios. Empezaremos por lo añejo, el rock urbano, su base de lanzamiento. Una etiqueta que, como pasa con las urbes, ha ido mutando y madurando. Las jeringas ahora también ponen vacunas y las litronas son de birra artesanal. Rulo sabe colocar sus piezas más clásicas (“La cabecita loca”, “La flor ) en la lista. Un poquito aquí, taza y media al final.

De aquellos años quedan pocos seguidores en el Victoria Eugenia. La mayoría de los presentes ayer eran jovenzuelos, llegados en las posteriores olas de popularidad del cantante de Reinosa. El autor disfruta ahora con el toque americano de unas canciones que podrían venir firmadas por Mikel Erentxun o Quique González (“Como Venecia sin agua”, “Verano del 95”), subiéndose al traqueteo de Tequila en “Como a veces lo hice yo”. Hubo otros momentos tranquilos, a veces solo al piano (“Mi Cenicienta”) y otras a banda completa (“Buscando el mar”). Los fans, ya lo han leído, salieron henchidos de felicidad.

Publicado en El Diario Vasco

«Loreak eta zauriak»: un buen homenaje

Intérpretes: Joserra Senperena (piano), Xabier San Sebastián (voz, guitarra), Beñat Gaztelumendi (voz), Quico Pugès (violonchelo). Lugar: Patio de Tabakalera (Donostia). Día: 05/06/2021. Asistencia: Lleno, unas 200 personas.

¿No les dan miedo los conciertos homenaje? A mí me dan pavor. Sudores fríos, oiga. Ese mimetismo confundido con respeto a un icono de la cultura, esa repetición que tan poco aporta teniendo el original grabado en un disco. Pero todo depende de quién monte el sarao. Y los cuatro autores que ayer se subieron al tablado del Patio de Tabakalera (por cierto, qué buen txoko) supieron honrar, aportar, acercar y reconstruir las canciones de Xabier Lete.

No hizo falta artificio ni meterle bombo a la mezcla. Solo cariño y calidad. La que atesora Xabier San Sebastián, guitarrista y voz principal que tomó el papel de cantante clásico. A ratos tierno (“Seaska kanta”) y otras protestón (“Izarren Hautsa”), destacó en los temas melancólicos (“Xalbadorren heriotzean”, “Heriotzaren begiak”) y se desmelenó con el resto de sus compinches en la soberbia “Ni Naiz”.

La sorpresa, relativa, llego con bertsolari Beñat Gaztelumendi. Afilado, irónico y ácido (como suelen serlo los de su arte) en los interludios que completaban las canciones, fue un puntazo verle cantar en una “Langile baten seme” llena de swing. El par de músicos restantes, Senperena y Pugès, tuvieron su gran momento en la instrumental “Haizea dator Iparraldetik”. Aportaron su granito de blues a “Gizon arruntaren koplak”, viajaron al fado portugués con “Habanera” y se pegaron un gustazo “Beatle” en la propia “Gu eta kantuak”. El resultado: inmejorable, echando mano de las gemas del pasado para rehacerlas con destreza. Y ante eso no hay nada que objetar.

María Arnal y Marcel Bagés: cinco estrellas

Intérpretes: María Arnal (voz), Marcel Bagés (electrónica), David Soler (guitarra), Marta Torrella (voz), Helena Ros (voz). Lugar: Teatro Victoria Eugenia (Donostia). Día: 04/06/2021. Asistencia: lleno, unas 400 personas.

Nuestros más afamados cocineros pían día sí y día también que sus platos se basan en los dietarios de las abuelas. Luego, afortunadamente, en las visitas a sus restaurantes uno no se encuentra un ajo flotando. Aprendieron de aquellas fórmulas para reinventar la cocina actual. Y tú sales de su local con cara de haber tocado el cielo.

Algo así se podría decir de María Arnal, Marcel Bagés y los músicos que les acompañaron ayer de Donostia. Cinco estrellas, cuadriculadas bajo un ring de luces, que dejaron boquiabierto al personal. Su mensaje también fue moderno con sabor a clásico. En las voces brotó el folk montañés, los sones mediterráneos y el flamenco que, por darles una pista, nos acercaba a Rosalía aunque con mucha más elegancia y sutilidad.

El fondo llegó oscuro, bramante, digital y a veces hasta urbano y tecno. Ahogaban los sonidos entre brumas. Con bases graves y casi oníricas. Y una polifonía vocal arrebatadora e impactante. Fue tal el asombro y el gozo que cuando llegaron los temas más conocidos de su listado estos sonaron casi mundanos. Y en realidad andan muy lejos de serlo.

Sobre todos los elementos se alzó ella, María Arnal. Una sirena brotando del mar. Un prodigio vocal que domina las canciones y baila sobre las estrofas con absoluta maestría. La reina de una función de emociones sutiles pero perennes que, sin duda alguna, quedará como uno de los mejores actos de este 2021.

Publicado en El Diario Vasco

J.Largo: la otra Donostia

J.Largo: la otra Donostia

Intérpretes: J. Largo (voz), Eazy-G (voz), Chef Drez (DJ), Frank Juncho (ritmos), Rig3l (voz). Lugar: Tabakalera (Donostia). Día: 29/05/2021. Asistencia: lleno, unas 70 personas

A veces los mundos se cruzan. La San Sebastián del paseo costero se encuentra con el grito del barrio. El centro cultural acoge la rabia de los parques. El pop que tenemos por bandera se sorprende ante la irrupción de nuevos estilos como el trap, un subgénero del rap que se originó en la década de los 90 en los Estados Unidos.

Así sucedió el sábado con la actuación que cortaba la cinta a los más de sesenta eventos que va a tener Kutxa Kultur Gauak, El trap de J.Largo (Jon Usabiaga) fue el primero de los actos culturales que se celebrarán, hasta finales de septiembre, en la cuarta planta del donostiarra edificio de Tabakalera.

Largo, cuyo mote puede venir de su altura cercana a los dos metros, se trajo a todo su equipo a la cita: dos chavales que se encargaban del sonido y varios colegas al micro para que le completaran o tuvieran su espacio de lucimiento. Unos y otros se apoyaron en los bombos graves (“Aquafina ”), los sintetizadores oscuros (“Bussin”) y los disparos sampleados. Las melodías iban del hip-hop más clásico (“I Like”) a los bailes más “reggaetoneros” (“Písale”) o románticos (“Automatic”). Mezclando castellano e inglés con total naturalidad. Y se agradecieron los fraseados en euskera de Rig3l en la pieza “Etsaia”. Fue una hora directa, contundente y con un sonido global bien pulcro.

En el camino de vuelta a casa el txistulari del pasadizo de Egia tocaba una de Green Day y la mezclaba con un tema clásico euskaldun. Hay muchas “Donostias”. Y todas están en esta. Solo hay que afinar un poco el oído.

Publicado en El Diario Vasco

Taburete: pop parrandero

Intérpretes: Guillermo Bárcenas (voz), Antón Carreño (guitarra), Daniel Guadaño (bajo), Simón Cordero (batería) y otros cuatro músicos. Lugar: Auditorio Kursaal (Donostia). Día: 28/05/2021. Asistencia: lleno, unas 600 personas.

Famosos por cuestiones musicales y de las otras, el grupo Taburete llegaba al Kursaal donostiarra tras algunos retrasos por la pandemia. Y lo hizo por la puerta grande, con todo el taquillaje vendido. Frente a ellos la rama más adolescente, femenina y acomodada de nuestra pirámide poblacional. Uno de los mejores públicos si lo que quieres es que te canten todas las estrofas de tu pop latino, canallita y, a veces, rockero.

Hubo mucho de todas esas etiquetas durante el concierto, con un “Willy” Bárcenas que sudó la camiseta en sus carreras y cantos. Un animal de escenario, vestido como los surferos del cercano muro de Sagüés, teatral en los giros vocales, con la energía y la soltura de un cantante de Karaoke a última hora. A su vera se colocó el otro socio conocido del combo, Antón Carreño, sonriente y emotivo en sus tonos más personales (“Ella”).

Gustaron los éxitos de la formación (“Sirenas”, “Walter Palmeras”) pero también hubo baladas con final épico (“2018”) y carga emocional (“Mamá”), guiños a la tamborrada local, paseos por el ukelele que ni Jack Johnson (“Calçots & Mangos”), piezas de canción ligera (“Caminito a Motel”), arrebatos mejicanos (“Brindo”) y temas que serían un pelotazo en el Festival de San Remo (“Mariposas”).

Publicado en El Diario Vasco

Rafael Berrio: fabulosa despedida

Intérpretes: Joserra Senperena (teclado), Fernando Neira (Bajo), Karlos Aranzegi (batería), Joseba Irazoki (guitarra) y 15 invitados más. Lugar: Teatro Victoria Eugenia (Donostia). Día: 19/05/2021. Asistencia: Unas 250 personas.

Los homenajes que Donostia le está ofreciendo a Rafael Berrio, compositor fallecido hace un año, se cerraban con este concierto – que esta noche repite el pase- en el Teatro Victoria Eugenia. Un espacio que contó con un escenario sobrio bien acompañado de imágenes y muchos amigos y amigas recordando la obra del honrado.

Sobre una banda de apoyo de auténtico lujo desplegaron todos y todas su calidad y elegancia. De la lista de distinguidos invitados nos quedamos con el acierto de Abraham Boba escupiendo “Niño Futuro”, la gozada de la voz de Petti cantando en euskera “Simulacro”, la elegante versión de “Dadme la vida que amo” a cargo de Tulsa, la energía de Mikel Erentxun en “Tu nombre en los labios”, el precioso aire blues de Paul San Martin (“Una canción de mala muerte“) y la bohemia que ya no existe de Diego Vasallo (“Cómo iba yo a saber”). Al cierre la banda tocó una aún más afrancesada “Mis Amigos”. Broche fenomenal de un concierto al que le lloraron las melodías.

Publicado en El Diario Vasco

Alice Wonder, Iñigo Serrulla: pop de salón

Intérpretes: Alice Wonder (guitarra, piano, voz), Iñigo Serrulla (guitarra, electrónica, voz). Lugar: Teatro Principal (Donostia). Día: 08-05-2021. Asistencia: lleno, unas 250 personas.

Alice Wonder e Iñigo Serrulla ofrecieron ayer en Donostia una tarde distinta y emocionante. El donostiarra Serrulla se plantó con su estudio de grabación casero – y sus cómodas chancletas- para mostrar sus amores por el R´n´B norteamericano moderno y sus pregrabados cariños al soul y el folk. Impresionó su forma de cantar libre, potente y apasionante. Poco aditivo sonoro le hace falta a ese entonar tan perfecto. Rejuveneció una canción de Txomin Artola y con el cantante local Gartxot Unsain completó un tema vital y radiante.

La madrileña Alice Wonder llegó aún más liviana: piano, guitarra, y algunos efectos para las voces. Cercana y afable, la autora llenó de explicaciones los interludios de sus temas. Con la guitarra pudo sonar a una cantora folk rota y a oscura intérprete de taberna. Al piano se acercó al soul británico o Radiohead, por dibujar algunas pinceladas.

Sus cantos bailaban desde el pop más popular y el rock hasta el sentimiento de Sen Senra y otras formas más “reggaetoneras”. Una mezcla muy personal que encantó a un público que despidió su colección de “dramas”, como la propia cantante definió sus obras, con una salva de aplausos.