Papagayo Sound

10,37 de la mañana del domingo. Arrecian los primeros síntomas de la resaca emocional. Es lo esperado. Han sido 5 días tan preciosos como intensos. Es normal que uno eche en falta. Lo de La Semana de Autor de la Fundación SGAE ha sido un momento que me acompañará siempre. Por el arte. Y por las personas. Sobre todo por eso.

Me siento muy afortunado de haber podido conocer a Jacobo Serra, el que fuera mi socio en estos duetos creativos. Un muy trabajador muchacho lleno de vitalidad (por más que cante tristón) que tiene un arte en sus dedos arpegiadores digno de un aplauso perenne. ¡Y cómo canta! Te puedes quedar de fondo haciendo uuuhh que te salva de cualquier naufragio. Hicimos un par de temas, y en el más bailongo de ellos hay una fiesta de armonías al inicio que bien podría usarse en cualquier escolanía. Ha sido fantástico poder hacer cosas con él, y juguetear versioneando a Wilco y esa adaptación de Nick Drake que pudo escuchar la isla 😉 . Si pasa cerca de su ciudad en esta larga gira que ahora comienza no se lo pierdan o lo lamentarán

También tuve la suerte de poder hacer una canción con Jose Pablo Polo, el “doctor” guitarrista que se patea Europa a ritmo europarlamentario. Me hizo mucha ilusión poder cantarla en euskera, empleando la idea o la palabra que nos ha rodeado estos días: La inminente tormenta que iba a asolar la isla de Tenerife esta semana pasada – y que gracias a Dios, no fue para tanto-. Me gustó mucho el pasaje instrumental que se construyó con la guitarra y los pedales, y darme cuenta de que las oscuridades sonoras nos llevaban a nombres comunes. Mención aparte para las charlas que pude compartir con él o en las que estuvimos implicados.

Imposible olvidar la dulzura de Thaïs Morell, esa voz venida de Brasil que ilumina cualquier día nublado. Pura simpatía con y sin guitarra, una perfecta compañera de aventuras sonoras. O a Miguel Flaubert, el presunto decano de la cita que resultó ser uno de los más alegres informales a la hora de comer (si las estrellas Michelin se otorgaran al manjar diario Tenerife debería ser la Vía Láctea del jantar. ¡Qué maravilla de cocina!) o tomar algo. Y una persona muy inspiradora. Cómo disfruté de la primera canción que tocaron Polo y él en el Teatro Guimerá el pasado viernes. At last, but not least, no quiero olvidar al fuerza canaria de Andrés Molina, toda una institución en el mundo cantautoril canario.

En el top, el jefe, Julio Tejera. La persona que nos abrió su casa – literal- para que pudiéramos trabajar estos días. El productor y socio del sector duro de la giras de Miguel Bosé estuvo en todo momento a nuestro lado, para ayudarnos, guiarnos, apoyarnos y azuzarnos a probar cosas. Y cuando tocaba divertirse él era uno de los principales fuegos. Un beso a todos los miembros (incluído el peque siempre atento) de esa casa maravillosa.

[Off topic: también fue genial saludar a León Benavente tras su concierto lagunero. Un abrazo gigante a estos verdaderos ganadores. Viva Cesar, Abraham, Luis y Eduardo. Qué bien me lo pasé con la versión punk de vuestras canciones 😉 ]

Y no quiero ni puedo ni deseo olvidar el trabajo de la Fundación, personificado sobre todo en la persona de Maria Ortega. Un apoyo constante, una perfecta compañera que nos escoltaba en toda esta aventura como una más (y mira que somos bichos raros los autores…). El apoyo de Sergio (un indie metido en el cuerpo de un serio trabajador con el que compartí jugosas charlas) y Yolanda hizo que saliéramos a toda página en los diarios locales y que nos olvidáramos de todo ese curro en la sombra que rodea el tema de dar conciertos.

No negaré que iba con ciertos miedos a esta cita. Pero todos los temores se han convertido en oportunidades. De gozar haciendo otras cosas, de abrir la mente a nuevas ideas, de jugar y experimentar durante un tiempo que habitualmente no solemos tener para nosotros los autores. Sé que algo de lo aprendido, y sobre todo vivido, aparecerá en mis canciones en el futuro cercano. Una idea, una frase, un giro, un concepto. Gracias a todos por permitirme vivir este momento tan enriquecedor.