Crónica del Primavera Sound 2009

Ha habido tantas cosas en el Primavera Sound que intentaré resumirlas de modo shuffle, según me vengan a la cabeza.

La foto, de los grandes triunfadores para mí (entendiendo triunfo como sorpresa positiva) : SUNN O))

Bassmatti se planteó hacer un formato idéntico, a lo Ancients of Mumu, tirando de humo y capuchones y 19 amplis tras de sí, a guitarrazo cada 3 minutos: Giorgi O)))

De los clásicos, victoria aplastante de Yo La Tengo. Un concierto precioso y preciso, tirando de hits cada dos canciones. Es la única banda capaz de hacer un ragtime y que les quede bordado y encajado en su estilo. No entendí el vacile de la foto al comienzo. Pero su horita larga fue una santa gozada. De esos grupos que verías cada día.

Neil Young y Sonic Youth podrían haber entrado en esa categoría. Pero el cansancio extremo de tres tarde-noches de conciertos (y días de paseos por la ciudad condal.¿No podrían ser de 2 días los festivales?) hace que en ocasiones prefieras sentarte y charlar que estar atento a la oferta. Ah, metan ahí por idénticas razones a Deerhunter.

Fuera de esa categoría, para siempre, My Bloody Valentine. Yo no pienso volver a verles. Me quedo con el buen sabor de boca de Madrid. Los del Primavera eran otros, más feos. Confundieron ruido con chirrio, exceso con amateurismo. Canciones ejecutadas sonoramente de manera horrible, desconpensadas de manera gratuita. Algo imperdonable para alguien que ha demostrado tanto. Puede que ayudara el exceso alucinante de watios de los escenarios. A 500 metros se oía alto. Muy alto. En todos.

Su concierto en el Auditorio parece que fue mejor. Un poco solo. Curiosa la pregunta de una embarazada de 6 meses:»¿No será un problema para el feto, no?» 10 de cada 3 asistentes encuestados le aconsejaron no asistir.

Los hypes funcionaron. The Pains Of Being Pure At Heart encantaron a todos. Tocaron en el peor escenario de todos (Pitchfork. El mejor, sin duda, Rock de Lux). Media hora pelada de concierto, todo directo, alegre, concreto, tarareable y bien ejecutado. La guitarrista añadida es un buen apoyo. El presente de 5 niñatos tocando canciones inspiradas en los 90 es mucho mejor que ver las canciones de los 90 repasadas por unos viejos (The Vaselines). Lo llaman frescura. Eso sí, probablemente el año que viene The Pains sean pasto de «Nice price» y catálogo por correo. Su fórmula parece bastante limitada.

Kitty, Daisy and Lewis también consiguieron trillones de aplausos y una platea soleada llena. Yo no lo entiendo. No deja de ser rock de los 50. Me extrañó la cantidad de modernetes allí presentes. ¿Habrán escuchado con anterioridad alguno de los 130.000 discos publicados sobre ese estilo de música tan cerrado?

Spìritualized convenció aún de día. Precioso concierto. Herman Dune fue divertido. Jesu ofreció una actuación muy pobre. Quedaba algo cutre sobre el escenario, con elementos limitados y escasos. A Jeremy Jay no le pillo ni el punto ni la gracia ni nada.

Throwing Muses chungillos. Rock de mal rollo. Saint Etienne fueron la versión indie y algo más petarda de Kylie Minogue. Lo cual, como suponeis, hizo bailar a muchos sin problemas de que te miren mal.

El Dan Deacon Ensemble dejó en marionetas infantiles las actuaciones de Flaming Lips. Eso sí, me pusieron muy nerviosos con su música. Cristal Stilts muy bien, pero sonido bola de nieve, indescifrable, amontonado, obtuso. Suyo es  el premio «Suenan a cosas distintas según el formato». En CD tirán mucho para Joy Division,Jesus and Mary Chain o los Cure, en el Primavera fueron Doors y Editors (buenos) y en el parque sonaron más… ?Smiths?

Una frase del finde: «Debutaron con su segundo disco». Del gag. Pretty Underground.

Jarvis Cocker bastante patético en el comienzo. Luego ya nos fuimos. Caricaturizandose de manera muy triste. Bueno para el The Guardian, malo para la música. Art Brut ni eso. Horribles. Horribles. Horribles.

Y si me acuerdo de más cosas, las pondré por aquí.

Ah! muy chula la expo del CCCB sobre los quinquis. El libreto es de compra obligada.