Miles Kane: Colour of the Trap

Dónde todo sonaba a orgánico y cálido ahora emergen los loops. O la sensación de que todo ello es uno. No, Miles Kane no ha pegado un salto muy grande respecto a sus exitosos The Last Shadow Puppets.

Pero la producción (¿entendieron el clasicismo como usar una 808?)  y cierto desatino compositivo, así como el efímero éxito -por algo será- de The Rascals, le dibujan como el miembro secundario de aquel genial dúo. Cual Andrew Ridgeley en Wham. Quien, por cierto, como véis en el link, parece un doble de Sergio Dalma…

Los productores del debut en solitario se han bebido “The Age of the Understatement” hasta las macetas, pero en el montaje les ha salido algo similar a los Propellerheads y su “history repeating” . Canciones que sueñan con ser orgánicas, pero no dejan de ser obras de ovejas eléctricas.

Difícil intentar seguir por la sombra de uno de los mejores compositores británicos de los últimos milenios, que colabora en medio disco. Y se agradecen las pequeñas desviaciones – sin salirse del rock clásico-. Pero, amigo, la escucha del disco ofrece un deja vú sideral, como si fuera una recopilación de outtakes. Sí, hay cosas bonitas, preciosas, como el tema que cierra el disco, “Quicksand”, “Rearrange”, la italianizante “Take the Night From me” o un aire glam que no le llega ni al tacón de Smith Westerns.

Parece pesarle demasiado el muñeco. O le vio las hebras y las quiere solo para él. En fin, a otra cosa.