La revolución de los claveles (que no se pudren)

Valiente tontá de vida la que vivimos (yo el primero, ojo). Y brillante futuro el que nos espera. Ya sean Bisbal, Vigalondo o la OTA donostiarra, por poner algunos ejemplos actuales. Ejemplos que remueven las conciencias y agitan al pueblo llano hasta el punto de…darle a un botón de internet. Y la revuelta ya ha comenzado. ¿La revuelta?¿Qué revuelta? Mientras las quejas sean así, las poltronas no se moverán ni para cambiarle el polipiel por cuero.

Nadie negará de la importancia de las redes sociales hoy en día para mil y un cuestiones. Pero, y miren a las pirámides, los grandes movimientos revolucionarios o contestatarios se producen de manera física. En la calle. Con piedras y palos. Aquí sustituidos por RTs y “me gustan”s.

No romperé una lanza por la revolución donostiarra (eh, que patentamos el “Donosti sound”), pero por ahora el mundo virtual es, en la mayoría de los casos, un gran tema para los medios de comunicación –quienes analizan y enfocan como lo hacen para el papel-, un espacio para la pornografía dialéctica más o menos cómoda y anónima. Una satisfacción que cada día va ganando más relevancia en nuestras tristes y sentadas vidas. Un despiste con supuesta carga reivindicativa

Siempre hay actos 2.0 que llegan un poco más lejos. Más por la naturaleza de los mismos que por la agitación en sí. Pero mientras nuestros palos y piedras sean teclas, no conseguiremos grandes avances.

Ea, llévenme la contraria en los comentarios. Por mí encantado.

7 comentarios sobre “La revolución de los claveles (que no se pudren)

  1. No queda más pelotas que salir a la calle a defender lo que es de todos, pero los blogs y las redes sociales son buenas herramientas para organizarnos.

  2. Supongo que se refiere a que en gran parte fue la campaña que se hizo en la red la que provocó que la inminente desaparición de Gaztemaniak no llegará a su fin.

    Yo personalmente, no soy usuario de redes sociales y blogs y etc… pero estoy de acuerdo con eso de que es una herramienta válida. El problema es que la herramienta se convierta en un fin en si mismo y la gente deje de salir a la calle…

  3. that´s the point. Acaso las siguientes generaciones solo se quejarán dandole al click?

  4. hostia! acabo de ver el emoticon ese… que pardillo soy.. menos mal que ya he dejado claro que no me entero de nada…

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