Saltar al contenido

Categoría: Críticas de conciertos

Love Of Lesbian: Placer adulto

Intérpretes: Santi Balmes (voz), Jordi Roig (guitarra), Julián Saldarriaga (guitarra), Ricky Falkner (bajo), Dani Ferrer (teclados), Oriol Bonet (batería), Marc Clos (percusiones). Lugar: Auditorio Kursaal (Donostia). Día: 20/10/2021. Asistencia: unas 900 personas.

Hay un anuncio televisivo que utiliza la frase “placer adulto” para vendernos esa sensación de gozo secreto del que gozamos en soledad una vez acabado el día. Algo similar podríamos decir de Love Of Lesbian. Aunque su tirón sea menos privado son un regocijo para la gente que sobrepasa los 30 (y los 40), una mayoría en la primera de sus dos actuaciones donostiarras – ayer y hoy-. Por cierto, si van esta tarde a verles mejor guarden este texto para mañana, que habrá destripes.

Los catalanes llevan años haciendo pop de estadio a la manera de Coldplay o U2 pero con características más guitarreras. En Donostia esta etiqueta fue muy clara en la primera parte del set, con medios tiempos (‘V.E.H.N.’) y aires ochenteros británicos (‘Crisálida’) que se fundían con momentos más intensos (‘Noches reversibles’, ‘Bajo el volcán’). Una estructura que, a base de repetirse, comenzó a sonar reiterativa por más que la banda sonara impoluta y Santi Balmes fuera un buen vocalista.

La lista fue enganchando poco a poco con “la coral donostiarra”, como llamó el cantante a los presentes, con piezas como “El sur’ o ‘1999’. ‘El mundo’ fue un bello paréntesis folk. ‘Sesenta memorias perdidas’ llegó sinuosa como los vídeos de las pantallas del escenario. A destacar el trabajo visual del conjunto. Un montaje de plataformas elevadas, bidones que se iluminaban, luces de neón e imágenes siempre adecuadas al tema que se estaba interpretando. El minutaje siguió corriendo hasta las dos horas con canciones como “Belice’, la elegante ‘Cuando no me ves’ y ‘Club De Fans de John Boy’ como momentos estelares. Una progresión iluminada por las luces de los móviles (‘Planeador’) que iba mejorando cuando tuvimos que abandonar la sala para mandar esta crónica. Todo indicaba que la noche acabaría con un buen reguero de fans vascos encantados del evento.

Publicado en El Diario Vasco

Susmara: Primeros pasos

Intérpretes: David Grajal (voz, guitarra), Adrían Montoto (guitarra), Urko Urbieta (bajo), Iván Benko (bateria): Tabakalera (Donostia). Día: 17/10/2021. Asistencia: lleno, 60 personas.

Vivimos unos tiempos tan modernos, con músicas urbanas copando casi todo el espectro de nuevas bandas, que se hace raro descubrir una formación basada en el pop-rock nacional. Fue el caso de Susmara, banda de zagales que se subió a presentar sus temas al escenario situado en la zona Kutxa Kultur de la cuarta planta de Tabakalera.

A nivel promocional su paseo tiene pocas manchas: vídeos chulos y canciones majas (‘Escarcha’, ‘Montauk’, ‘Tarde’). Pero en directo aún les queda camino. Varias composiciones sonaron deslavazadas. Les falta empaste como a la boca de Shane MacGowan. Nada que los ensayos no curen.

Vocalmente las piezas viajan por el carril de Leiva. Musicalmente a veces también se acercaron a Mikel Erentxun (‘En cualquier ciudad ‘) y el pop garajero (la versión de ‘Chica normal’ de los Zodiacs). También hubo homenajes a Coque Malla y Rulo y la Contrabanda, lo que les da una idea de por dónde fueron los tiros de estas canciones calmadas y callejeras.

Iván Ferreiro: Salón pop

Intérpretes: Iván Ferreiro (piano, voz), Amaro Ferreiro (guitarra). Lugar: Auditorio Kursaal (Donostia). Día: 16/10/2021. Asistencia: lleno, unas 800 personas.

Qué difícil es que un solista llene, en todas sus acepciones, un auditorio. Pero mucho más complicado es encogerlo, convertir ese gran escenario en un salón de casa donde un solo individuo consigue acercarte las canciones de forma sencilla y emocionalmente amplificada.

Ayer Iván Ferreiro logró lo segundo. En compañía de su hermano Amaro hizo del Kursaal una reunión íntima. Los “Brothers in arms” seleccionaron piezas poco conocidas de su repertorio y algún que otro éxito propio y ajeno (Annie Lennox, Leiva) en un repaso casi cronológico de su carrera en solitario. Siempre destacando “los fracasos sobre los aciertos porque es más divertido”, como indicaron los ejecutantes. Sonó ‘Turnedo’, pero también escuchamos ‘Confía en mí’, ‘Secretos deseos’ o ‘Me toca tirar’. Estrenando un tema nuevo basado en una remezcla de Max Richter.

Mención especial merecen las proyecciones empleadas. Por la pantalla pasaron imágenes de su carrera musical y vimos bastantes caras vascas: Iñigo Argomaniz, Mikel Erentxun, Karlos Aranzegi,… Hay que quererse mucho, y desde aquí el aplauso, para mostrarnos entre risas las críticas demoledoras de alguno de tus trabajos y tweets incendiarios sobre tus eventos. Los hermanos prometieron volver a banda completa “hablando menos y tocando más”. Me da al hocico que volverán a llenar el espacio que seleccionen.

Aitana, nuevo rock de estadio

Intérpretes: Aitana Ocaña (voz), Ale Romero (teclados), Matt de Vallejo (batería), Sergio Fernández (bajo), Guillermo Guerrero (guitarra), Laura Solla (guitarra). Lugar: Velódromo de Anoeta (Donostia). Día: 15/11/2021. Asistencia: unas 4000 personas.

Llenazo a la vieja usanza el del Velódromo para acoger la actuación de la cantante Aitana, autora que se estrenaba en la ciudad con la presentación de su último disco “11 razones”. En Donostia el aforo se aprovechó hasta las comisuras llegando a los cuatro mil espectadores. La mayoría eran niñas, jóvenes y mujeres – y alguna familia-. Sin ellas varias ramas de la cultura, masiva o cercana, tendrían complicada su existencia.

Una gente que jaleaba y cantaba hasta los temas previos ambientales (“Perfect”, de Ed Sheeran) y que disfrutaron de lo lindo. Qué bella es la felicidad y el nerviosismo de los primeros grandes conciertos. Lo cantaron todo y gastaron batería de móvil empleando la linterna cada pocas estrofas. Estuvieron sobresalientes en ese examen ocioso.

Sobre un escenario situado en una de las curvas del recinto la catalana empezó muy fuerte con un par de cortes (“11 razones”, “Cuando te fuiste”) que sirvieron de presentación de nuevo estilo guitarrero. Un pop musculoso y afilado, a veces cercano a los Foo Fighters y otras al AOR (“Dividido”, “Más”, “Me quedo”). Su voz aguda y recia -que sonaba más puntiaguda en las presentaciones- emplomaba bien sobre el fondo sonoro. El conjunto se enriquecía con un trabajo escénico impactante que incluyó escaleras, luces hiperactivas y pantallas muy bien aprovechadas. Recogiendo el guante de los grandes conciertos de estadio de los años 70.

El paso de los minutos dio pie a la entrada de otros estilos: hubo baladas (“Ni una más”) y baladones (“Con la miel en los labios”). Aires latinos (“Berlín”), pasajes románticos (“Más de lo que aposté”), colores épicos (“Vas a quedarte”) y empastes digitales (“Menos”). Tocó “Si tú la quieres” de David Bisbal en formato acústico e invito a Adrián Marmol “Marmi” a cantar “Tu foto en el DNI”. Se despidió sacando una ikurriña al tablado, dejando una sensación que habíamos olvidado: la de las vibrantes noches populares celebradas en este círculo ciclista.

Publicado en El Diario Vasco

Nathy Peluso, una máquina impactante

Intérpretes: Nathy Peluso (voz), Tito Bonacera (bajo), Francisco Alducín (batería), Didi Gutman (teclado), Juanma Montoya (guitarra), Erik Ibars (percusión), Albert Costa (trombón), Yurisbel Hernández (trompeta). Lugar: Auditorio Kursaal (Donostia). Día: 12/10/2021. Asistencia: unas 1600 personas.

La cantante Nathy Peluso llegaba a Donostia en uno de sus picos de popularidad. Y como sucede hoy en día con estos momentos de éxito, el momento de fama ha tenido sus detractores. La argentina y C. Tangana han grabado juntos “Ateo”, la canción más escuchada estos días en las plataformas digitales. Claro que no se les ha ocurrido otra cosa que grabar el vídeo promocional en el interior de la Catedral de Toledo, ejecutando sus “perreos” sobre la sacristía y los espacios aledaños. Esta juventud…

Las nuevas generaciones – musicales, se entiende- tienen menos reparo. Mezclan idiomas sin mayores complicaciones. Son más directos y visuales, como bien se pudo ver ayer en los bailes de la protagonista de la velada. Buscan el impacto como Madonna en “Like a Prayer”. Pero en lo creativo arriesgan lo justito, basando sus composiciones en etiquetas que gustan a varias generaciones de oyentes.

Tras un retraso de quince minutos amenizado por temas de aire soul (Tyler The Creator) y rap directo (Action Bronson, Woodie Smalls) apareció la banda como un vendaval. Un volumen brutal y un impactante juego de luces acompañaban a una enérgica Peluso que empezó acercándose a Shakira (“Celebré”). En “Buenos Aires” disfrutamos se su tremenda voz mientras nos acordamos de Barry White. “Natikillah” fue un disparo de hip-hop melódico con movimientos de cabeza habituales de los heavies. Más dura sonó “Nasty Girl”, digna de Beyoncé en fondo y forma.

Su diversidad a veces se intuye excesiva. El jazz hizo acto de presencia en “Hot Butter” y la excesivamente larga “Sugga”. La belleza folk de “Arrorró” nos pilló a contrapié. “Es una “machine” (máquina en castellano)” dijo mi compañera de asiento. Llevaba razón. Nathy Peluso ha bebido de máquinas que todos conocemos. La primera y más salsera, los Miami Sound Machine de Gloria y Emilio Estefan, a quienes abrazó en los cortes “Puro veneno” o “La despedida”. La segunda referencia es más sorprendente. Porque uno no espera ver la influencia de Rage Against The Machine. Esos ritmos cortados e impactantes, esa voz escupida y plena de fuerza. “La Sandunguera” o “Mafiosa” entrarían en esa categoría.

En su actuación de dos horas Nethy Peluso echó la mirada atrás para construir esas canciones que tanto calan. Ella ha venido para jugar en las grandes ligas del pop, las que buscan embaucar a jóvenes y mayores. Con partidos como el de ayer debería tener un hueco relevante en ese peleado mundo.

Publicado en El Diario Vasco

Amaral encendió a los espectadores con su extenso concierto

Dos horas y media. Una buena minutada que si se lee en la ficha de una película hace dudar a la hora de darle al play. Pero fue un paseo para los 1500 aguerridos fans de Amaral que disfrutaron de cada segundo de los 150 minutos que la formación ofreció ayer en el Kursaal.

Había ganas, sobre todo tras ver cómo el Covid fue moviendo la cita en el calendario. “¡Al fin!”, nos decía una expresiva Sandra Gómez en la entrada al recinto. La vecina de Irún afirmó que “llevaba tiempo esperando este concierto. Y disfrutarlo sin restricciones se ve ahora como un regalo”. A su lado las amigas comenzaron a cantar uno de los temas del grupo. Poco les importó que la mayoría de edad les quedara ya algo lejos.

La banda de Eva Amaral y el donostiarra Juan Aguirre arrancó con el eterno “All Tomorrow´s Parties” de la Velvet Undeground sonando en los altavoces. Lo que vino después fue una sucesión de éxitos: “Sin ti no soy nada”, “Moriría por vos”, “Días de verano”, “Salir corriendo”… Podemos afirmar que una de cada dos piezas de la larga lista formó parte de esa categoría.

Sin abandonar ese pop-rock tan característico que busca un estribillo impactante, contagioso y épico, la actuación también tuvo temas reivindicativos (“Revolución”) y ramalazos flamencos (“Soledad”). Con defensas del pop británico (“Marta, Sebas,…”) y el folk patrio (“Halconera”). “Entre la multitud” incluyó una estrofa de una composición de New Order. No fue el único guiño. Paco Ibañez y Limahl también fueron recordados empotrados entre composiciones propias.

Juan Aguirre abandonó el habitual segundo plano para dar las gracias a la ciudad que le vio nacer, afirmando que es una inspiración para sus composiciones y confirmando que los grupos musicales de la zona como Mikel Erentxun o La Dama Se Esconde siempre han sido una influencia en sus partituras. La ciudad, encantada con la velada, se lo agradeció cantando y aplaudiendo sin apenas pausa.

Publicado en El Diario Vasco

Rigoberta Bandini: Corazón contento

Interpretes: Paula Ribo (voz), Esteban Navarro (teclado), Mari Belen Barenys (voz), Juan Barenys (percusión). Lugar: Auditorio Kursaal (Donostia). Día: 09/10/2021. Asistencia: lleno.

Reventón a la vieja usanza para escuchar a la artista catalana Rigoberta Bandini, alias de la actriz Paula Ribo cuando cambia los libretos por las partituras. Ayudó que la entrada fuera a diez euros y que la cita tuviera carácter solidario (BIZI EITB).

La sala se llenó de un público juvenil que tardó segundos en ponerse de pie para bailar y cantar. No lo digo por los límites Covid, ya extintos, sino porque no suele ser habitual esa efusividad en el Kursaal. La gente disfrutó de lo lindo porque hubo canciones para ello: la afamada “A ver que pasa”, esa “Perra” que se ha convertido en un himno del empoderamiento y el primero de sus pelotazos, “In Spain We Call It Soledad”, con el que tuvo la alegría de comenzar la velada y que sonó mezclada de estilos.

La música de la banda, que llegó en formación de ABBA con dos chicos y dos chicas, viajó entre los mundos digitales sin posarse en ninguno de ellos. Hubo tecno, pop melódico, guiños latinos y algo de rap. Todo bastante etéreo e insinuado. Cumpliendo una clara función: que las voces principales se escucharan y se disfrutaran. Decimos voces, en plural, porque el trabajo de la corista fue espectacular.

El grupo ejecutó dos curiosas versiones. La de Jaume Sisa (“Qualsevol nit”) unió la delicadeza y los bombos discotequeros mientras el “Corazón contento” popularizado por Marisol se baño en ritmos cálidos. Bandini es buena en el tema del corazón contento. Así dejó a los oyentes del Kursaal, felices y radiantes, después de la hora de concierto.

Iker Lauroba & Beste Urtaroak: El último vals

Intérpretes: Iker Lauroba (guitarra, voz), Andoni Etxebeste (batería), Maria Soriazu (bajo), Urbil Artola (guitarra, voz), Leire Berasaluze (voz), Olaia Inziarte (piano, guitarra, voz). Lugar: Teatro Victoria Eugenia (Donostia). Día: 06/10/2021. Asistencia: unas 400 personas.

Quiso la agenda que Donostia despidiera la emergencia sanitaria con un concierto en el Teatro Victoria Eugenia. El último, esperemos, con limitaciones de aforo después de tantos meses peleando cada silla. Iker Lauroba fue el encargado de hacer los honores. Autor que, a su manera, también anda cerrando etapas.

Venía a banda completa para presentar “Uda” (“Verano”), el cuarto de los discos que el donostiarra le ha dedicado a las estaciones del año. El cantante decidió seguir el camino natural dividiendo la lista de temas a interpretar en 4 grandes grupos, colando colaboraciones aquí y allá.

Comenzó el otoño con la larga “Ferekak” y ese toque The Waterboys con pinceladas de country. “Isiltzen banaiz” llegó preciosamente arpegiada, llena de excelentes armonias vocales. “Berria auzoak” tendió hacia la épica pop mientras “Negua” nos plantó en el atractivo piano bar que tan bien le sienta al dulce cantar de Iker Lauroba.

“Gerra eta bakea” se acercó al folk británico de los años 70. “Galtzaileok” sonó llena de swing y blues para explotar en un estribillo magnífico. “Astiro” trotó impetuosa en sus acordes y “Udaberria” nos pintó a un conjunto eléctrico y rockero. “Biluzten” cruzó a Los Hermanos Cubero con la “Americana” de Wilco mientras “Lanparara” fue una deliciosa bossanova.

Sección aparte para los muchos y lujosos colaboradores. A destacar la arrebatadora belleza de la pieza cantada con Olatz Salvador (“Gladys”) y el chorro de energía flamenca que imprimió “Yoni “Sonakay” Carrasco a “Azken dantza bat”. Izaro estaba casi más feliz que Lauroba y juntos, con gran complicidad, bordaron “Aurkibidean”. Eñaut Elorrieta mostró una gran voz en el vaivén nocturno de “Marea Bizia“. Lucas Delgado, Esti Markez y Mikel Markez completaron una selección de compadres que rayó a gran altura.