Y si hay que poner bote, se pone. ¡Qué coño!

El día que La Habitación Roja tiñó de pop la sala gazteszena fue también el día que vimos a Rafa Berrio por primera vez desde las sesiones de grabación de su nuevo disco en Madrid.

Su última aparición pública había tenido lugar un día antes del viaje a Villa Espe, en los conciertos de sus Amor a Traición, y aún nos relamíamos de la doble cita imprescindible en el no menos necesario Bukowski. Pueden ver la foto del Humilde Fotero para hacerse una idea.

Apenas llevaba 10 horas en Donostia, y apareció como siempre, como el conejo de un mago. Los artistas aparecen, no se queda con ellos. Vino tinto en mano, nos disparó algunas de sus grandes aventuras capitalinas, peleas con dragones melódicos y preciosos castillos de grabación con príncipes de las mezclas. Intentaremos resumirlo y concretar las partes más públicas, que apenas fueron 15 minutos. Lo cual, en boca de Berrio, da para mucha información.

El disco ya está registrado. La grabación se hizo con cuartetos de cuerda y mucho músico de postín, que el autor tendrá a bien detallarles en cuanto se lo topen por Egía o publique su nota de prensa.

JM Rosillo, persona con la que congenió a las mil maravillas a la hora de grabarlo, “un genio” según sus palabras, dispondrá ahora de 15 días para mezclarlo. A finales de mes Berrio (y no se si Joserra Senperena, su gran socio en este disco) volverá a bajar al centro de la…península, para decidir los últimos volúmenes y repartos de sonido sobre el terreno, tras las posibles confirmaciones parciales vía mail.

Como siempre, las historias sobre dicho terruño (nocturno) son bien dignas de una novela policíaca. Nos quedamos con los paseos de cañas, las visitas de Diego Vasallo y la asistencia a recitales de poesía underground. Que si nos atenemos a lo que Rafa puede entender de ello, bien podría ser una especie de comuna desprovista de harapos y reunida alrededor de una estación de metro abandonada.

Los primeros contactos con los sellos discográficos parecen haber ido bien. Y tómense esta frase con todo el tiento del mundo. Dije tiento, no tinto. No hubo datos definitivos, pero quedó buena sensación en la charla. Seguro que con el master impoluto las cosas se acaban de cerrar del todo y ya para principios de otoño (fecha oficiosa de la salida del disco. Tan posible como esos meses previos al verano) ya tenemos a Berrio en nuestros estantes. Como decía el bueno de Iturri, “Y si hay que poner bote para que salga, se pone, qué coño”.

Antes, en mayo 2010, tendrá una fecha compartida con Nacho Vegas (un amateur) en Tolosa, y quizás en más capitales vascas. Eso está por ver. Como está por ver la formación con la que barrerá del cuadrilatero al ex-Manta Ray. Nos vemos en Tolosa, amigo(s). Porque a la nueva aparición de Lieder por Granada (¿o era Córdoba? siempre me lio) me temo que no podremos asistir