Eutanasia Blues

Acaba de pisar la ciudad Springsteen (59 años), y se casca un concierto de tres horas. El chavalín Tom Waits (otros tantos) sigue mostrándo su particular y enérgica visión del mundo.

Los Rolling Stones (Keith Richards 65 tacos) siguen dando giras y saltitos sobre las tablas como usted y yo viajes en bus de línea.

Entonces…¿Por qué Jonnhy Winter, la estrella del blues que ayer inauguró el Jazzaldia en el adaptado Victoria Eugenia Skoda, se escapa de estas definiciones?

Dado que nuestra hospitalidad con los astros sólo entiende de lujos enplatados, puede que Winter no haya visitado Akelarres ni Arzakes, y que por eso el chato anda tan tan tan fastidiado.

Otra razón por la que no se haya pasado por semejantes templos puede ser que el empuje vital de esta gira es la bancarrota económica en la que entró a finales del 2006. O que la enfermedad nerviosa que le apaleó en 2001 y le impidió mover la mano derecha hace que sólo tome sopas con pajita.

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Yosigo el Jazzaldia, ¿Y tú?

Nuestro fotoreportero favorito (Yosigo) va a colgar sus instantáneas jazzeras, callejeras, ambientales, chicas guapas, chicos monos, instrumentos al aire, gente cool, solita o en grupo, siempre encuadrada diferente, en el flickr del Festival de Jazz de Donostia ¡Ole y ole!

My Bloody Valentine. Saturday Night Fiber. Madrid. 19 Julio 2008. Una semana (toda una vida) en el motor de una turbina

Photo by John Lewis «Con solo una mirada (para la rentree de “You Made me realise”), con solo una palabra (en todo el concierto, “Thanks”), me puedes aliviar, me puedes destruir, me puedes convencer«. Las palabras de Marta Sanchez y sus Ole Ole nos sirven para intentar explicar la belleza sonora de My Bloody Valentine … Leer más

Morrissey. Saturday Night Fiber. Madrid. 19 Julio 2008

 Nota: este post tendrá unas fotos preciosas cuando Christine Flow suba las alucinantes instantáneas que sacó del concierto.

No suele ser nada habitual que tengamos mariposas en nuestro estómago desde 15 minutos antes de que comience un concierto. Por eso andábamos pelín alterados cuando la pantalla gigante comenzó a dar imágenes de los New York Dolls fumándose un chino (“turkish cigarette”) o Brigitte Bardot saliera en su época gloriosa cantando un temita. El mito estaba a pocos minutos de nuestros ojos.

¿Aparecería con pies de barro, o mantendría su atractivo después de tantos años y tantos recuerdos personales construidos sobre su música.

Se recoge el telón. Fotos añejas de presidiarios norteamericanos sobre el fondo. Sale la banda de mercenarios (¿de amarillo? ¿No daba mala suerte?) y aparece la visión esperada durante tantos años. Nuestro The Last of The Famous International Playboys canta su tema homónimo, y nuestra emoción se dispara. Es él. Le estamos viendo. En directo. Delante de nuestros ojos.

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