Me pasa el colega Iturri (1 y 2) el típico reportaje veraniego rellenapáginas: ¿La llegada de turistas?¿Los divorcios post vacacionales?¿La pretemporada del jardín de Badiolos? No, hombre, no. La dichosa colocación de Donostia en el mapa de grandes ciudades musicales en las que recalan todos los grandes artistas.
Tan de traca como siempre, el texto 1 empieza de manera simplemente perfecta:
Sin complejos la ciudad se codea con importantes escenarios, como los de Nueva York o París.
No seré yo quien hable sobre esos complejos, sino de la osadía de comparase con tamañas capitales. Tamañas de público, por supuesto. Y de Cultura. Es absolutamente inviable jugar a compararse con Nueva York, cuando aquí los grandes conciertos recalan en base a talonario público y allí se toca hasta perdiendo dinero.
Nadie entendería que un concierto se autogestionara y a su vez el Ayto de turno soltara 300000 euros, ¿no?