{"id":2708,"date":"2010-03-28T21:39:18","date_gmt":"2010-03-28T20:39:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.loveof74.es\/weblog\/?p=2708"},"modified":"2010-03-29T08:09:16","modified_gmt":"2010-03-29T07:09:16","slug":"noche-en-rosa-y-gris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.loveof74.es\/weblog\/cultura\/conciertos\/noche-en-rosa-y-gris\/","title":{"rendered":"Noche en rosa y gris"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignright\" style=\"margin-left: 8px; margin-right: 8px;\" src=\"http:\/\/katie.underworn.co.uk\/products-page\/full-back-panties\/pink-and-grey-striped-panties\/index.php?image_id=34&amp;width=400&amp;height=400\" alt=\"\" width=\"252\" height=\"252\" \/>por Angel Aldarondo.<\/p>\n<p>Como los colores de la sala de conciertos de Hondarribi, gris y rosa es  el c\u00f3digo crom\u00e1tico que este zinest\u00e9sico percibi\u00f3 en la noche del  viernes, ya que el verde de la Carlsberg apenas qued\u00f3 registrado.<\/p>\n<p>Poco  color -si exceptuamos la presencia femenina- para que este servidor  disfrutase de la noche. No alcanc\u00e9 a vibrar con ninguna de las dos  propuestas -la culpa, en parte, fue del Pharmagrip-, y me limit\u00e9 a  ejercer de c\u00e1mara oculta desde una esquina de la sala, quedando  totalmente off-beat, sincopado y sin remedio.<\/p>\n<p>Los primeros en escena fueron los zestoarras Grises con su en\u00e9rgica  mezcla de estilos bien avenidos, tan resultones, tan bailables y tan  oscuros como las noches de Standard o Mendetz. Pero quiz\u00e1 por que mi ni\u00f1ez musical sigue jugando en la playa de Delorean, no est\u00e1 dispuesta a  compartir cubo y rastrillo en otros arenales vecinos.<\/p>\n<p>Ese ni\u00f1o ya se ha  cansado de ver c\u00f3mo todos los castillos de arena se fabrican con el  mismo molde y ha decidido pisotearlos todos. L\u00e1stima, porque estos  Grises suenan bien. Seguro que volveremos a encontrarnos en alguna otra orilla.<\/p>\n<p>A estas alturas llama la atenci\u00f3n que ninguna propuesta  electro-vanguardista con label cante en euskera aunque sus miembros  provengan de zonas 99% euskaldunes. No s\u00e9 si responde a una ambici\u00f3n por  abarcar alg\u00fan mercado allende, y\/o buscan evitar cualquier rasgo de  txapelismo. Por si as\u00ed fuese, solo recordarles la fant\u00e1stica versi\u00f3n del  Gure Bazterrak de Standard que quita el prejuicio.<\/p>\n<p>Una vez borrada la gama de grises de la paleta, vino el turno del tono  rosa-chicle-folki de los canadienses Hidden Cameras. El n\u00famero de  m\u00fasicos y su apariencia hac\u00eda presagiar un espect\u00e1culo pintoresco y  folkl\u00f3rico. Y as\u00ed fue.<\/p>\n<p>Juguetones y sibaritas, funcionaron como un reloj  suizo con un claro protagonista en el centro de la esfera, el amanerado  Joel Gibb. Con su carism\u00e1tica voz encandil\u00f3 inmediatamente al p\u00fablico en los primeros minutos, pero a la larga se convirti\u00f3 en un pesado enemigo sonoro.<\/p>\n<p>A pesar de que el ambiente festivo parec\u00eda ir en  aumento, las agujas de mi reloj parec\u00edan renquear, cada tema sonaba  igual al anterior. Tic-tac, tic-tac. Mientras, el reloj de del divo Gibb  y compa\u00f1\u00eda cay\u00f3 en un bucle sin fin: los sollozos del cantante y el  mismo ritmo de bater\u00eda se alargaban durante minutos y minutos y minutos.<\/p>\n<p>Me temo que no es nada f\u00e1cil lograr lo que otras voces engoladas y  excesivas como las Wainwright, Antony o Morrisey han conseguido: forzar  los l\u00edmites de oyente para pasar de la repulsi\u00f3n a la gravitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de todos los peros, el p\u00fablico -sobre todo el estr\u00f3geno- pareci\u00f3  disfrutar de la primera cita del resucitado programa de Gaztemaniak en  este 2010. Como \u00faltimamente parece que hay que decirlo todo, reconozco  que las palabras de este espectador invitado \u00a0a cronista -que no cr\u00edtico  musical- no ser\u00e1n las m\u00e1s precisas ni las mejor calibradas, pero  tampoco pienso pedir disculpas por ello. Y el que no quiera que no  baile.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Angel Aldarondo. Como los colores de la sala de conciertos de Hondarribi, gris y rosa es el c\u00f3digo crom\u00e1tico que este zinest\u00e9sico percibi\u00f3 en la noche del viernes, ya que el verde de la Carlsberg apenas qued\u00f3 registrado. Poco color -si exceptuamos la presencia femenina- para que este servidor disfrutase de la noche. 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