[Mister Jo, que no soy yo, hace una revisión del Concurso Pop Rock donostiarra]
Conozco las piezas del ajedrez como los dedos de mis pies y de mis manos. No sé lo que uno puede entender por eso, pero para mi es importante. En el currículo de mi biografía hay un alfil y una reina que no tienen nombre. Me lo preguntan todos los jefes de personal (las jefas no) a los que acudo, buscando un lugar en el mundo laboral. Y yo siempre respondo con el silencio.
Ahora que he sacado del anonimato a mi alfil poniendo ojos y cara a la Capitalidad Cultural doÑostiarra 2016 (la eñe, porque pongo la voz en español, nada más, no quiero que se busquen letras donde solo hay números), que he afianzado la economía de la Real Sociedad convirtiéndome en segundo accionista, y que podido cenar en el Kaxkazuri del Paseo Salamanca sin haber reservado, ahora, siento que ya puedo lanzar a los cuatro vientos mi secreto tan ridículamente guardado: fui, soy y seré miembro del jurado del Concurso Pop-Rock Ciudad de San Sebastián. En concepto de qué, yo que sé.