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Categoría: Críticas de conciertos

Gregor Samsa + Saioa: Elegancia sonora

Intensa la semana de Donostikluba, la propuesta que busca presentar en nuestra ciudad de grandes actos pequeñas pero interesantes ofertas musicales.

Si el fin de semana pasado acercó a la ciudad los DJs nacionales más potentes en temas de soul y funk, ayer a la tarde le tocó el turno al pop local más íntimo (Saioa) y a los barroquismos melódicos de origen norteamericano (Gregor Samsa).

Con cierto retraso que no movió la aguja más allá de las 1920 horas, la cantante de Legorreta inauguró la velada. Presentaba el bello Matrioska heart, CD recién salido del horno que ganó muchos enteros en su puesta en escena.

Arropada por una única guitarra, la guipuzcoana practica, a grandes rasgos, el folk USA que lleva 40 años poniéndonos los pelos de punta. Estilo que tan buenos momentos nos ha dado de la mano de Bob Dylan, Leonard Cohen (homenajeado con una versión en directo) o los más modernos Sufjan Stevens o Bright Eyes. Gentes que no siempre han entregado canciones perfectas pero que mantienen una capacidad de transmisión envidiable, un no se qué que hace que te enganches a ellos sin remisión.

Tiger! Tiger!, Subsonics: Lobos eléctricos

Intérpretes: Tiger! Tiger!, Subsonics. Lugar: Auditorio Bastero (Andoain). Día: 16 Mayo 2008. Asistencia: unas 250 personas.

Las crónicas madrileñas del concierto del día anterior hablaban maravillas:”Tiger! Tiger!, increíbles. Y los Subsonics, impresionantes”. Pasarse por el Bastero de Andoain la noche del pasado viernes para ver a estas dos bandas norteamericanas era, más que un derecho, un deber para contar con un ocio sonoro saludable.

Claro que las virtudes madrileñas corrían peligro de quedarse en agua de borrajas en un auditorio, lugar donde las fuerzas roqueras suelen diluirse entre las filas de asientos. Pero el espacio andoaindarra cuenta con una especie de pequeño foso en la parte delantera. Así que no hizo falta sacar la black and dekker para hacer justicia escénica: Quien quiso escuchar bien tomó asiento y el que prefirió contornearse tuvo a las bandas a escasos centímetros.

La protagonista de la noche fue la más que bella Buffi Agüero. Guitarrista y cantante del quinteto Tiger! Tiger!, su modelito de colegiala mala aullando sobre tacones imposibles demostró que se puede rockandrolear mientras se masca chicle. Las canciones tienen un toque años 50, otro golpe de rock garajero y mucha dulzura. El último de sus discos, por cierto, lo edita para toda Europa la disquera local Bloody Hotsak.

La dama repetía presencia como batería de los Subsonics. Su postura erguida huyendo de taburetes, aporreando el instrumento descalza, remarcaba aún más el deje Velvet Underground del trío norteamericano. Con un cantante andrógino de voz heredera del Lou Reed pre-zen, la banda recuperó los pasajes acelerados que la vieja guardia de Andy Warhol elaboró en sus días menos intoxicados.

Pero los Subsonics no son una banda revisionista. Tan sólo saben aprovechar lo mejor de aquellas épocas. Porque también hubo rock clásico a lo Chuck Berry, frescura ejecutante, energías de Iggy Pop y mucha suciedad sónica. El público, enchufado con la banda, respondió abandonando sus asientos en masa y tirándose al pequeño foso delantero.

Satisfechos y felices por lo allí visto (no había más que ver el concurrido puesto de merchandising), abandonamos la cita que no el pueblo. Nos esperaba la mayor de las sorpresas, ejecutada a cargo de los tolosarras Lobo Eléctrico. Con un cantante arrollador y de cierto toque hereje, su actuación fue un gran colofón para una noche rockera agitada que no revuelta.

SINGLE: Diversión pop

Interpretes: Teresa iturrioz (voz), Ibón Errazkin (guitarra), Tito Pintado (coros), Joan Vich (teclado). Lugar: Sala Gaszteszena (Donostia). Día: 15 Mayo 2008. Asistencia: unas 300 personas.

Familiares, amiguetes y buena parte de la escena musiquera y diseñata local se citó el jueves noche en el barrio de Egia.

Single, el grupo de Teresa Iturrioz e Ibon Errazkin (antiguos miembros de la formación donostiarra Le Mans) aterrizaba en la ciudad para presentar su “Pio Pio”, el primero de los trabajos de ella ayudada en la composición, grabación y producción por él. Y bien que piaron los mozos.

Pero empecemos por el jugoso arranque. Anti es el nombre del proyecto unipersonal de Tito Pintado, persona por cuyas manos pasaron algunas de las canciones más relevantes de los años 90 menos conocidos y más reconocidos.

El ex cantante de Penelope Trip actúa con un MP3 y empieza a cantar sentado unas canciones que mantienen en lo vocal muchas reminiscencias con su pasado menos chillón. En lo musical son bellos y relajados movimientos de pop mínimo y ensoñador. Entre temas sigue manteniendo el gracejo pretérito y en su aportación a los coros de Single nos enseña que es un perfecto coreógrafo para sincopados bailarines como el que esto firma.

Single es el proyecto divertido de Ibón y Teresa. Tras dar carpetazo a Le Mans, me aventuro a pensar que decidieron que si un día volvían a hacer algo lo harían para pasarlo bien, lejos de aquellos temores escénicos y languideces compositivas. Un recreo que acaba trasladándose al escenario.

Teresa se convierte en una maestra de ceremonias jovial, divertida y cercana. Cambia sus atuendos como las mejores starletts (sobre su gusto en la elección había opiniones encontradas, así que al menos consiguió quedarse con el personal). Errazkin en el lateral, con sus eternos acordes tan bellos como imposibles para el guitarrista medio. Al menos ahora parece estar algo, un poco, más cómodo bajo los focos. Tito Pintado al otro lado y tras ellos el experimentado Joan Vich al teclado. Sí, los Travelling Willburys del pop indie nacional.

Pero a diferencia de Dylan, Petty, Harrison y compañía, Single es un grupo terriblemente actual. La diversión se ha instalado en la composición. Y eso, cuando se tiene la sabiduría de Errazkin, es mucho decir.

Podríamos afirmar que son poperos, pero hay algo que les separa de los férreos mundos de los temas de tres minutos. En Single hay clasicismo y experimentación. Se pasa del pop francés al dancehall jamaicano y de ahí al hip hop sin cambiar de tema.

Luego se hacen unos coros de punto funk, se samplean trompetas soul, se elaboran pasajes de easy listening sideral o se siguen defendiendo las virtudes de Vainica Doble. Y todo conjuntado con mucho arte y elegancia, sin olvidar ese puntito asonante que tanta belleza imprime a los temas cuando se sabe hacer bien.

No sabríamos responder si el estilo se adquiere o viene en los genes. Pero si tuviéramos que elegir un caso destacable, Single sería el ejemplo que pondríamos a la hora de hablar del pop que nos gustaría escuchar en el futuro. El pop donostiarra, ese que mucho aplaude y poco baila, ya tiene nuevos totems.

Eleftheria Arvanitaki: Una bella imagen

Ningún asiento libre en el Victoria Eugenia en el cierre del soleado Día del Trabajador, donde ejercimos de obligados esquiroles (para bien de los lectores) y nos acercamos a cubrir la segunda visita musical de la artista griega Eleftheria Arvanitaki a nuestra capital.

Con su abundante e impecable banda situada en semicircunferencia alrededor del centro del escenario que más tarde iba a ocupar la cantante, los músicos vestían de un negro tan riguroso que uno parecía estar en la Lisboa fadista.

Y sombrías y melancólicas fueron también las primeras canciones de la noche, que permitieron atisbar el estilo caleidoscópico (palabra de origen griego, por cierto, nacida de la suma de palabras ‘bella’ e ‘imagen’) de las composiciones que Eleftheria nos entregó ayer.

La dama, que tiene un chorro de voz más recio que frágil y destaca sobre todo cuando la compañía musical es mínima, es toda una celebridad en su país por unir lo moderno y lo clásico, la música de sus mares con la que viene de sus transistores. Y antes de que los profanos se echen las manos a la cabeza, diremos que el pop heleno de éxito es mucho más sabio que el patrio.

Cómplices: Nostalgia Pop

Intérpretes: Teo Cardalda (guitarra, teclado, voz), María Monsonis (voz), Salva López (bajo), J. Marsan (batería). Lugar: Teatro Victoria Eugenia (Donostia). Día: 10 abril 2008. Asistencia: unas 800 personas

Los jóvenes ensoñadores y enamorados de los años 90 del siglo pasado, cuando Cómplices pegaron el pelotazo de popularidad, ahora tienen casi 40 van con gomina y camisa y asisten encantados a los distintos momentos de “regreso al pasado” que la mercadotecnia les ofrece en la actualidad. El jueves pasado tocó el turno de Cómplices a 3 eurillos el asiento. Y viendo lo visto y aplaudido, se puede decir que la parroquia salió contenta.

El dúo gallego, cuya cita patrocinaba Cadena 100, consiguió una audiencia casi completa en lo que confirmaron era su primera actuación en el “teatro de aire inglés”. Con próximo recopilatorio en la calle, chico y chica comenzaron en solitario con Está llorando, dando paso al resto de la formación en la circense y social Don´t Cry.

La idiosincrasia galega quedó retratada en la eléctrica Nunca Mais, siendo la posterior Olvidos la mejor referencia de su repertorio, con sus chulos pregrabados hindús y aire bailongo.

Ingeniosos en los espacios entre canciones y con homenajes a los beatles y Bob Marley en forma de interludio improvisado, el listado fue adentrándose en la fórmula cómplice: Enérgica voz de él, abundancia de pianos y una contagiosa puesta en escena que consiguió que los presentes tararearan y palmearan algunos temas.

Todo ello desembocó en unas entonaciones melosas (Cuando creo en ti, Sonrisa Plateada), dejes sureños (la flamenca Ojos gitanos) y algún deseo de cambio en la potencia mostrada (¿Nadie más se imagino a Gary Moore haciendo el punteo de la blues-rockera Cierra bien la puerta).

María Monsonis fue la pata más flojita de la noche del jueves pasado, con una voz grave pero algo justa en las variaciones. El resto de músicos, con especial mención al detallismo de un batería que tocaba como si estuviera en un estadio de fútbol, cumplió a la perfección lo que todos esperaban de la cita.

LA satisfacción fue incrementándose en la parte final, cuando los integrantes echaron mano de sus canciones más conocidas: Dama del río, Llámame, Los Tejados y otras, como Es por ti, que este texto de urgencia nos impidió escuchar.

Txuma Murugarren: El elegante actor secundario

Nadie podrá negar que Txuma Murugarren es un buen narrador. Gusta el autor vasco nacido en Errenteria pero criado en el Gran Bilbao de charlar entre temas con frases que en muchas ocasiones completan el significado de las canciones anunciadas y en otras no dejan de ser perdigonazos a la diana.

En su actuación donostiarra acertó, por ejemplo, a la hora de criticar que tengan que ser las Casas de Cultura quienes organicen los conciertos que nadie más monta o que sea realmente complicado humearse o refrescarse en dichos espacios.

Los afamados rockeros que pasaron por el Velódromo de Anoeta (Barricada y compañía) centraron la atención y los focos del viernes. Ellos fueron el centro del universo cultural, la reunión populosa visible desde esas carreteras y aviones de los que tanto habla Txuma en sus canciones. Pero hubo otros, pocos, que quisieron ver la belleza de lo secundario y sucumbieron al encanto del autor del que les hablamos.

Sorkun & Vice Presidentes : Agua en el desierto

Al final todo acaba siendo cuestión de arena. ¿Que hay que levantar bloques de casa? Pues le echamos un poco de agua. ¿Toca decoración hogareña? Pintamos los granitos y llenamos una de esas botellas que para lo poco que gustan habitan muchos salones. ¿Lujos de aniversario? Compremos piedras preciosas de evolución rocosa para gargantillas y anulares. Por no hablar del castizo botijo y los sustratos del jardinero de Bricomanía.

En lo musical no crean que el tema cambia tanto. Si la música es bella se habla de finura, término heredado del matiz playero. Si la propuesta se pierde en vaguedades se suelen mencionar las travesías por arenas movedizas.

Y si la cosa se pone contundente y grave muchos utilizan el término de rock pedregoso. Los etiquetadores guiris lo denominaron Stoner rock, y pocas veces marca y concepto llevan tanta comunión y armonía.

Aunque eso de armonía podría ponerse con pinzas, entre corchetes y en aislamiento preventivo si nos toca hablar de Waxy, el primero de los grupos del jueves noche. Clásicos en su concepto, en formato trío y con amores hacia aquel rock (volvemos a lo mismo: roca, arena) de los años 70 que huía del rollo hippie a base de truenos guitarreros.

Los norteamericanos son tan clásicos que sólo podían ser del desierto de Mojave o aledaños. Si fueran europeos hablaríamos de fotocopia, pero la rotunda pureza y las afinaciones rudas desplegadas en Jareño por la banda foránea insuflaron mucha agresividad al ambiente. Una afirmación sin cargas peyorativas.

Lo malo es que el niño se comió al padre. Sorkun, que se fue con sus Vice Presidentes a grabar su último disco a casita del guitarrista de Waxy, les comió la tostada, la barra y media panadería. La dama de Orereta cruzó el charco en busca de mayor firmeza sonora. Contundencia que en disco recarga las pilas del más anémico y en concierto, gracias a un elegante trabajo tras los botones, consigue transmitir sin abrumar, que sería lo más sencillo. Las canciones de su último CD se moderan sobre las tablas sin perder ni un pelo de potencia. Y eso, amigos, es arte. Potente o suave, dulce o rabioso. Pero arte al fin y al cabo.

Porque donde en Waxy todo son embarullados golpes de macarra de extrarradio, en el caso de la guipuzcoana son paseos de piernas por el ring, una combinación de golpes que sabe apoyarse en una voz colosal a la que, por ponernos criticones, puede faltarle un poco de juego escénico. Si al impactante conjunto le añadimos la muy apropiada adaptación de viejos temas nos encontramos con una propuesta que este verano llenará plazas festivas con una calidad innegable.

Emma Pollock: Bellas pedaladas

Intérpretes: Emma Pollock, Karelean. Día: 18 Marzo 2008. Lugar: Sala Gazteszena (Donostia). Asistencia: unas 300 personas.

Pertrechada tras una guitarra que hacía empequeñecer su cuerpo, rodeada de los músicos con los que anda presentando su primer disco “Watch The Fireworks” (Donostia estrenaba la gira), la protagonista de la velada musical del pasado jueves echó mano de su libreta azul para presentar a sus compinches y saludar al respetable en un castellano que bien podía haber sido romaní: “Hola, me llamo Emma Pollock y soy de Escocia. Allí siempre llueve”.

Claro que a la antigua cantante de la banda The Delgados (sí, en homenaje al ciclista Perico Delgado) se le olvidó nombrar el tipo de lluvia al que se refería con su frase.

La acuosa la conocemos bien por estas tierras. Pero lo que nos sigue extrañando es el diluvio melódico que nos viene estos últimos años desde Glasgow y alrededores. Escocia lleva varios años exportando preciosos generadores de melodías pop. Una profesión en la que Emma ya tiene experiencia y que ahora prefiere abanderar bajo su propio nombre y apellido.

Los cambios no sólo afectan en la presentación. El nuevo enfoque musical mezcla estribillos elegantes de lujo irreprochable y suaves esqueletos de huesos de emoción.

Bellas historias sin apenas artificios que consiguen engancharse a nosotros de tal manera que para cuando nos damos cuenta descubrimos que hemos escuchado las canciones docenas de veces.

Recuperando las mejores acepciones del término “clásico” y alejándose de las ampulosas orquestaciones del pasado, la escocesa defiende en directo la misma teoría simple, llana y directa que ofrece en su debut disquero.

Sobre el tablado donostiarra sus guitarreos y cantos venían con la habitual compañía de bajo y batería. Como aditivo nombraremos a un teclista que en lugar de dar sabor a toda la escena se quedó en perejil sonoro por culpa de un volumen excesivamente apagado.

Como ahogada era la voz de la cantante, afectada por una infección de garganta. Su tara fonética apenas se notó en los cantes lentos o medios tiempos (“Paper and Glue”, “New Land”, “Fortune”), espacios que dejaban más al descubierto los timbres poperos que caracterizan a la británica. También hubo varios aciertos melódicos (“Adrenaline” o el soberbio “If silence means that much to you”) y algún que otro frenazo excesivamente brusco (“Limbs”).

La manecilla del contador se paró al poco de sobrepasarse la hora y cuarto de actuación. Una duración no criticable teniendo en cuenta que sólo tiene un CD editado y que la artista había prometido no echar la vista al pasado para recuperar viejos éxitos de su anterior banda. No le hizo falta. La nueva bicicleta de la ex Delgados luce brillante y bonita en estas nuevas carreras.