El contenedor rojo

Esta historia me la contaron hace unas semanas. Y hace unos días la vi más de una vez con mis propios ojos. El cabreo me durará varias semanas más aún.

La empresa de recogida de basuras de Donostia / San Sebastián cuenta con un servicio de vehículos eléctricos para la pre-recogida de aquellos residuos que se encuentran fuera de los contenedores. Labor realizada por un operario y útil a todas luces, sobre todo en términos de productividad, dado que facilita la labor del camión de basura posterior.

Claro que todo ese ahorro eléctrico no contaminante se va a la mierda cuando uno ve que el servicio gotea.

10.10 de la noche. El operario a cargo de dicha camioneta llega a un cruce que contaba con todos los contenedores posibles. Al ser una zona comercial las tiendas habían depositado en uno de los laterales sus plásticos sobrantes, dado que era imposible que entraran todos en el contenedor amarillo. Otras veces los dejan junto al verde por comodidad, porque no tienen ningún contenedor dedicado cerca – otro día hablaremos de porqué no hay una recogida específica de esos sobrantes para las tiendas y resto de grandes generadores. O porqué no se les “obliga” a despositarlos donde corresponden-.

En ese instante el operario abre el contenedor verde, el de recogida general, y comienza a meter en él todos los plásticos y cartones de la zona. Operación que repite otro día en otro lugar abriendo el sistema de recogida subterránea de basura.

Una cosa es que nos quede mucho que aprender de los vecinos del resto de Europa o Japón. Y otra, ajena a nuestros reinados caseros, es que el sistema cuente con semejante boquete avergonzante. Me parece ofensivo – para quienes dedicamos tiempo y esfuerzo a separar envases, agruparlos en casa y echarlos en el emplazamiento adecuado- que cuando el proceso llega a las primeras manos profesionales el sistema falle de esa manera.

Nos haría falta un contenedor rojo. El sitio donde poder depositar la cara de vergüenza de el/los responsable/s de ese gesto.

Actualización

Aunque suene increíble, el operario hace bien su trabajo. Veamos lo que dicen desde el Consorcio de Residuos de Gipuzkoa

Es importante reseñar que únicamente trata ENVASES y no plásticos en general, que serían considerados FRACCIÓN RESTO y acabarían en un vertedero. Por tanto, la información al ciudadano debe ser precisa para que únicamente introduzca en los contenedores amarillos y en la recogida selectiva PaP envases de origen alimentario y de limpieza doméstica, que suelen ser los que disponen del llamado PUNTO VERDE.

Resumiendo: Sólo se trata el plástico envasado. El que recubre los filetes que compras o el envoltorio del mueble de la mudanza va al contenedor normal.

Mucho mejor. Ya me quedo más tranquilenfadado

Gente llana, y muy aguda, ergo esdrújula

El festival Kalegorrian (“en la puta/misma calle”) siguió ocupando pavimentos para darles un inmejorable uso musical. Una de las citas de este finde fue en zarauz, urbe que por unas horas fue más activa que Berlín. En su cine echaban el docu de Creation (sello, no grupo) y Petti tocaba en el gaztetxe. Nosotros nos plantamos en la tercera parada, la “callejera”, la que unió a Lorena Álvarez y Mursego. Cita prevista bajo la relevancia de una carpa y la cercanía de un bar que tuvo que celebrarse en el pórtico ligeramente decorado de una ikastola. Lluvia obliga en el norte.

Poco importó que fuera la tercera aparición seguida de Maite Arroitajauregi (la semana anterior con unos Lisabos para homenajear a Mikel Laboa, y la anterior con H Cano para musicalizar Oportos). La “sala” se llenó hasta dejar gente fuera del tejado cubre-chaparrones. Las primeras filas fueron ocupadas por niños que flipaban con los usos del loop, infantes que buscaban el origen de esas voces que se iban solapando. Algo más atrás había un muchacho de 11 años que miraba a la gente como buscando la confirmación de que aquello que estaba pasando era normal, que no eran voces de su cabeza ni la antesala de una noticia de “sucesos” . Esa es Mursego, quien en Zarauz supo explicar a los nenes de qué iban sus canciones de una manera tan directa que a los mayores nos sonaban también a ironía (véase el caso de ese celebrado “eusnob”, tema maqueado para la ocasión).

La eibartarra/donostiarra presentó un borrador con muy buena pinta de una de sus etílicas colaboraciones con Cano , invitó a Lorena Álvarez a tocar con ella de manera improvisada – e interpretar juntas una SOBERBIA canción de Kaxiano-, recordó a Victor Jara e hizo a capella una de Los Chunguitos (cuyas letras solía escribir, agárrense, Leonardo Dantes). El dichoso cambio del que hablan ustedes estos días como si fuera un nuevo amanecer ya lo hizo hace años,y sigue haciéndolo, gure Mursego. Sin un loop más alto que el otro, con instrumentos de andar por casa y mucho solfeo juguetón en sus entrañas.

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Glam y Soda

Menudo tortazo el concierto de Warm Soda en el Dabadaba. ¿Recuerdan aquel rollo popero grabado en casita de “symbolic dream”, con esos estribillos pegajosos? Pues el doble de John Holmes (y una poquita del look de lobezno Sirius Magma) , aka Matthew Melton, se quitó el chicle a base de ostias en su cita donostiarra.

Sin apenas respiro entre temas despachó su set en 45 minutos que supieron a 22. Con una banda que parecía adquidida en el duty free del avión que le traía a Europa (aunque solvente a rabiar, sobre todo la base rítmica). Muy sleazy, a ratos casi como unos NCC poperos, y en ocasiones sicodélico – como en ese interludio que casi nos lleva a los Doors- , el concierto gustó por sonar antagónico al disco sin perder sus aciertos, lo cual hace que todos los formatos conocidos de WS sean ideales en lo suyo.

Que el 85% de los asistentes compraran algo de merchandising  solo confirma lo acertado del guantazo sonoro que nos dejó los oídos bailando.