Powder Rock

foto: el Humilde FoTYro del Pánico

The Lookers, Mikel Erentxun, Gorka Urbizu, todo Bidehuts –incluído un Irazoki que andaba de Papa Noel promocional con su nuevo álbum-, arroces al dente, Lou Topet, Mr Bloody Mary, “dabadabistas”, plumas certeras como la de Ricardo Aldarondo o los “baina” Sarasola y Bereziartua, Juan DDD y Shanti Magma, diseñadores gráficos, el Fotero que todo lo capta, Haritz Harreguy, medio Iparralde y otra media Iruña. Que Intxaurrondo concentre tanta gente que no es de la ciudad ¡un lunes! no sucedía desde los años gloriosos de los chicos de verde (no, no hablo de Heineken).

Ty Segall es la única persona en la tierra capaz de unir a gentes muy diversas en un mismo espacio cultural para entregarse a una música fiera para poperos y casi suave para macarras. Casi todo el mundo parece desubicado en sus shows. Pero a casi todo el mundo vuelves a ver en la siguiente cita. ¿Es garajeavy (ozú con “Tall Man Skinny Lady”)?¿grunge recauchutado (mejorado, que Novoselic no es Cronin)?¿glam con medios atronadores? ¿Piezas sesenteras con guitarras fieras (menudo meneo le pegó a “The Clock” o “It´s Over”, por no hablar de la acojonante “Feel”)? ¿pop amoroso (“The Singer”)?¿Led Zeppelin de ultratumba?

Supongo que todo se resume en una palabra: Energía y conexión. Y Ty y su pantalla de Fenders son el jodido Powder en eso. No soy capaz de decidirme ante las obras de este doble de Zipi cabreado que controla los trastes como Adriá las probetas y viaja por las estructuras compositivas como le sale del diapasón, libre para sacar un próximo disco acústico o doom, pero daré una serie de datos objetivos:

  • Es el primer concierto en años en el que no salí a fumar
  • Es el primer concierto en años que se me pasó volando (y fue más de hora y media hasta los bises). Con la sensación de que si hubiera durado hora y media más no me hubiera importado.

Y encima me vuelvo a casa hasta arriba de adrenalina y con un disco de Segall regalado (¡y firmado!). Más aún cuando leemos en FB lo siguiente: “Quien quiera ver a ty segall en su siguiente parada tour-istica y pillarse algun vinilo suyo en el merchandising quizas lo tiene clarinete. Me chivan que ayer, una vez acabado el concierto y quedándose ya casi unicamente la banda dentro del recinto, a ty le dio por empezar a partir sus vinilos con la cabeza, carpeta y todo…”

Vivan los lunes, cojones.

Expo-sible

Llegó el gran día. La inauguración. Jorge había estado insoportable las últimas semanas, mandando emoticonos que nada tenían que ver con la charla que manteníamos en el grupo de Whatsapp. O simplemente, callando entre horas. Era comprensible. Pasarse tantos meses preparando esta muestra le pondría de los nervios a cualquiera.

Eran las siete, la hora en la que Marta y yo habíamos quedado para verla. Siempre nos gustaba ir un poco antes, para evitar aglomeraciones en la entrada y que el servidor no se cayera en la hora de mayor afluencia. Museonline estaba reluciente. Tantos trasnoches habían merecido la pena. Fuimos viendo las obras con calma, comentando vía gtalk nuestros gustos y disgustos. Aquel jpg gigante situado en la entrada no dejaba indiferente. Para unos una mierda con ojos. Para otros una flamenca y un arcoiris sobre la ciudad.

Recorrimos las salas a golpe de click, pasando de una a otra casi a la vez. Oh, vaya, esta está caída, no carga. Parece que están dándole los últimos retoques al espacio dedicado al arte moderno. De fondo, el midi suave, de easy listening, apenas molestaba en el scrolling. Ninguno le dimos al pause, mientras reíamos con la intro en flash del Espacio Vintage. A su lado el streaming del documental tenía cada vez más visionados.

Saludamos a Eneko, que acababa de llegar (al hilo de FB). Siempre va tarde, pero siempre va afilado en sus opiniones. “Esto no vale un Fav, queridas”. Llegamos a la tienda. Yo compré un retrato y una postal. Puse la contraseña del paypal y me prometieron que en 48 horas lo tendría en mi buzón (web). “¿Tomamos un café?”, dijo Eneko. Hice mi pedido mientras me ponía algo de ropa para la llegada del repartidor. No era plan recibirle en camisón y esta ropa interior que gritaba muda “hoy no pillas ni en xtube”. Mientras, pensaba en qué ponerme para la fiesta posterior, un podcast de música electrónica. Me temo que mañana tendremos Google Hangover….

Encendí un cigarro electrónico, y me senté a escuchar a los amigos charlando sobre el pasado fin de semana. Él hablaba de Tinder, mientras ella hacía juegos de palabras con el término. “Se ha perdido el cariño”. Todos aplaudimos. Vía móvil, claro.

Pozik (slip inside this) House, este sábado 18 de octubre en Dabadaba

“Todos los días son verano con un cubata en la mano”, cantaban en el karaoke de la estación científica de la Antártida. Y defendiendo esa postura vi-vi-vivaz y festiva montamos este evento.

  • Desde las 21:30 en adelante, hasta que el sol ilumine la urbe o Sebas se ponga a pinchar cumbia,
  • tres bandas (Pablo Und Destruktion, Anntona, Ciclos Iturgaiz) tremebundas que jamás ha tocado en Donostia. Y un DJ y diseñador morrocotudo (EG/MR. Suyo es el cartel del festival).
  • Por solo 5 euros en todo un San Sebastián (No hay anticipada, todos a coger sitio como si fuerais Believers)

Efectivamente, es lo que Ayo Silver definiría como “el concierto del año”

Ciclos Iturgaiz:

Nos va a dar mucha pena que se retiren (en su caso, apuntarse a Juventudes), porque la donostiarra es su fecha de despedida. El duo sacapunta a todo lo que se menea, normalmente agasajando la boutade y el casiotone sin cabra. Su concierto va a dar que hablar. Y a veces, hasta bien. Dependerá de su humor y el encaje que tengas, y si te has dejado la careta en casa. Pero perderse este último vuelo será algo de lo que te arrepentirás el resto de tu vida

Anntona:

El hombre, EL HOMBRE, que es capaz de escribir esto tiene espacio en nuestro olimpo forever. Además de ser guitarrista en Punsetes, a quien el futuro les dedicará un monográfico en cachitos de Hierro y Cromos (de fútbol) , el vuelo solitario de este mozalbete está plagado de fina ironía casera y músicas pop. Nunca ha pisado la ciudad con este proyecto, y su visita será para hollar directamente la montaña de nuestros recuerdos.

Pablo Und Destruktion:

Dice la jenny que “Son muchos los nombres que pueden venir a la mente escuchando estas canciones: aparte de los Bad Seeds, Sonic Youth, Los Planetas, Tarántula o los nudozurdo más acústicos que últimamente jugaban con las cuerdas. Pero Pablo und Destruktion no se caracteriza por absorber influencias, sino por sí mismo. Escribiendo una columna para La Nueva España, concediendo entrevistas de dos horas y media, como amante de los gif’s animados, Está claro que estamos ante uno de los talentos más particulares de nuestra sociedad. Igual es porque ha estudiado Veterinaria.” Y nosotros no podemos añadir na más, porque está todo dicho.

EG/MR

Bailar. Sin parar. desde manchester a glam, desde hair metal a nu break dance. Habrá reflex en las mesas. Y fisios al final de la barra

El año de la madera

Lejos de ser una muesca en el horóscopo chino, este año es el de la madera. Nada de contrachapados IKEA, nada de simulaciones. Ni diminutivos que suenan a flamenco. Madera pura y dura. La de los bosques USA. Secuoyas de tomo y lomo. Árboles gigantes que todo el mundo ha visto ya pero que siempre saben mostrar un punto de vista atractivo.

Porque Woods no han descubierto ni la lluvia con su último disco, pero cómo se goza cuando la sicodelia – espero que Oxford la haga palabra del año. La he escuchado más que “¿tienes un cigarro?” en los bares- y el folk hacen manitas ante un coro de voces reverberadas. El conjunto puede cojear cuando se presenta en un escenario de fiestas de barrio situado a pie de playa, cierto. Pero eh, el disco es una jodida maravilla de luz y amor.

Por eso uno se acerca con tiento al nuevo disco de Kevin Morby. El antiguo bajista de Woods pasó hace unos días por Dabadaba (what else), visita que logró sus mayores aplausos cuando lo que ejecutaba eran melodías del anterior disco. Las nuevas, por aquel entonces aún sin publicar, trastabillaban a ratos en otro concierto que, ahora podemos afirmarlo, iba a quedar en nimiedad respecto al disco. Qué maravilla es “still life”, compañeros.

Hay mucho de woods y hasta algo de los Monsters of folk (“magic marker” y la preciosa “All in my life” son aguas del mismo pozo, tan sencillo como emocionante). Hay toneladas de Dylan que, a diferencia de las pelis de la guerra civil española, se puede seguir disfutando como si fuera una novedad recién descubierta. Hay soul que con batería y guitarra sonó incompleto y ahora reluce como el sol de San Francisco. Hay diez canciones a las que volveremos cual ludópata al Cirsa. Toquemos madera para que el árbol genealógico nos siga ofreciendo frutos tan apetitosos.