Bravo Samurai, bravo

Y saltó la sorpresa. “One minute for conductors, la peli que más puntos tenía para ganarse el premio “rollazo” entre los cinéfilos, hipsters, musiqueros de Converses y barflys despistados resultó ser un peliculón como la copa de un vino. Lo tenía todo en contra: una peli sobre directores de orquesta (boring) en un concurso (boooring) y de 90 minutos de duración (panic). Y tras el visionado la vemos en el Palmarés del Dock of The Bay seguro, seguro, seguro.

No sabemos si esta maravilla, que toma su nombre del tiempo que tienen los directores o conductors en la primera fase del certamen para mostrar sus virtudes, levantará el premio principal o un galardón similar a la mención que se lleva el director Hikaru Hebihara, el expresivo samurai del film.

Qué gusto da disfrutar de su vitalidad. Y del dinamismo del resto. Y de la agilidad del montaje de la película, que sintetiza 170 horas de grabación del concurso Antonio Pedrotti de Dirección de Orquesta con gran elegancia, educación y finura. Poniéndose  frente al director en pleno mimo escénico y captando toda su expresividad. Colándose en las deliberaciones. Enseñando el lado más humano de estas batutas jóvenes  (joven en el sentido NNGG, que la media es superior a los 30 años). Mostrando lo objetivo frente a lo tenso y lo narrativo frente a lo efectista, justo al contrario de los OTs a los que estamos acostumbrados. Como tampoco es habitual que tras algunos pequeños errores en el subtitulado los directores allá presentes se comprometan a enviarte una copia en DVD a casa.

PD: dos dudas orquestales:

  • Siendo una fiesta gestual que busca guiar a los ejecutantes…. ¿Quién coño le hace caso al director si todos están mirando la partitura?
  • ¿Cómo son capaces de juzgar los responsables a un aspirante si solo le ven la chepa?

Anhelo de Agnello

El cielo debe ser una réplica del estudio de John Agnello. Con amplis Vox en vez de nubes, querubines que te montan baterías antológicas, Fenders violetas de Dinosaur Jr en vez de arpas y un Dios todopoderoso de pelo blanco, simpático y serio, que responde al nombre de Jesucristo Agnello.

Y al paraiso (de Hoboken) fueron Cápsula a registrar su revisión del Rise and Fall de un Ziggy Stardust que hoy cumple años. Un paseo recogido en la cinta que ayer vimos en el Dock of The Bay y que hizo las delicias de los musiqueros. Un ejemplo: En ninguna otra película individual se escuchan tantas referencias a la hora de charlar sobre las canciones que estás registrando. Los autores suelen tirar de ensoñaciones. Pero en Cápsula todo es directo: Desde sus canciones hasta el “quisimos darle un toque Velvet Underground” o “Es algo como Richard Hell”

Con una cámara nada invasiva y un guión que sigue los pasos del disco original, el film analiza con detalle el proceso de grabación de cada tema de un “des-homenaje” que cambia arreglos originales por estiramientos de guitarra enfatizando la estancia en el estudio. El Audience invitado destaca que grabar debe ser diversión y gozar del momento, mientras el productor tira de Biblia común (“ésta toma ha estado bien, pero vamos a grabar otra que seguro a quedar mejor”, «¡Todas las canciones acaban igual!»). Puede hacerse algo larga para quien no alucine con estos temas, y su estructura es bastante cíclica. Pero no olviden que es una obra grabada por músicos a los que “les encanta ver pelis de pedales y cacharritos” -Martín Cápsula dixit-

La tarde había comenzado con “Habana Flou, Calle Real 70, 2ª P”, interesante obra – y algo extraña para ojos capitalistas- que recoge los pasos del “hipop” cubano. Un movimiento bien asentado en el régimen que pide mejoras y pasos adelante en ese proceso revolucionario que sugieren frenado o «castrado»

El film presenta dos viajes, uno del 2008 y otro del 2011. En el primero parece haber interés en defender el folklore nacional y no usar beats extranjeros. Para cuando llega 2011 esa idea se ha disuelto en el flow sonoro norteamericano. Pero siempre deseando ser parte del sistema isleño. Buscando mayor calado entre la población.

Antes y ahora sigue habiendo dificultades para el libre tránsito de personas (hacia el exterior de la isla. Con vuelta. Apenas faltan protagonistas entre un momento y el posterior) y censura de unos dirigentes que por muy rojos que sean tampoco son fans de que les hagan cosquillas y muchos mensajes sobre las situaciones de sus calles y gentes. Que no son las nuestras. Ni las de Baltimore. Para cantarle a los bugas y las cadenas están en Santiago, sí…

Marciaaaaaaaaaaaal Ruiz Berninger

El día de Reyes arrancó el Dock Of The Bay con sus dos primeros films a concurso, el dedicado a The Nacional y uno sobre una mortecina banda de punk rock negra de Detroit.

“Mistaken for strangers” es una obra más falsa que una portada del Pronto construida alrededor de la relación del cantante de The Nacional con su hermano, el director de la película. Algunos la enclavan en la categoría “Self Mockumentary”, que para los que no sepan inglés significa “le metería un tortazo al protagonista/director cada vez que abre la boca o mueve un músculo durante toda la película”. Que le pones una boina, le mandas a espantar palomas y ya tienes un Muchachada hecho.

Solo los diez últimos minutos de metraje se acercan a la visión agradable de una banda con canciones tensas y dramáticas, siendo el resto del film una supuesta humorada construida en plan serio que tiene como fin secundario dibujar al hermanísimo como un gañan redneck, en una obra que busca alejarse de la fama lo más posible.

El siguiente pase versaba sobre Death, banda punk rock de impactante nombre que surgió en el Detroit de los últimos años de la Motown. Para hacernos una composición de lugar, la cosa es que el NYT hizo un reportaje hace pocos meses/años y de aquellos lodos estos rollos.

Porque la peli es, por mucho que salgan Henry Rollins o Kid Rock al inicio diciendo lo guay que era esta peña negrata de fama actual y efímera, un tostón infernal con una vitalidad impostada, un guión de anécdota y una memorabilia de papel de fumar – esas sudaderas hechas para la peli…-. Vendría a ser como si El País le hace un reportaje a Maixa eta Ixiar, y la peli que se hace al respecto se emite en un canal por cable de Arizona. Pocas imágenes de conciertos, algún que otro extracto sonoro y la sensación de que ni fue para tanto ni lo han contado de la mejor manera. Aprovechando una parada no programada hicimos una finta digna de Arlauckas y nos dimos el piro.