Dotore: “Los veranos y los días”

Siempre que sale el primer rayo de sol del verano, la primera luz libre de nubes del 21 de junio de turno, me acuerdo de Dotore. De su concierto aquella Semana Grande donostiarra en Urgull, subiendo (y bajando!) a oscuras por un camino digno de algún zulo o escondite ilegal.

Rodeado de birras con amigos, y viceversa, esperando a que acabaran los fuegos artificiales para escuchar a este donostiarra tan tan tan viajado por el mundo que sus mejores éxodos son los que realiza hacia el interior. Un baul en el que conviven Nick Drake y Band of Horses con total tranquilidad.

Ya era bueno entonces, cuando su debut sonoramente naif ya amontonaba meses y aplausos. Y lo es ahora (¡más!), que se acompaña del batería de Café Teatro y un violonchelista.

Con títulos que evocan esos días soleados que para muchos de nosotros eran hermosamente tristes o melancólicos: “Agosto, Lorea”, “Cuento de Junio”, “Septiembre”, “El verano”, el propio “los veranos y los días” que titula el CD. Con melodías tan personales y únicas que nos obligan a recordar aquella orgullosa brisa llamada Aventuras/Le Mans.

El disco lo puedes escuchar en su bandcamp. Pero conociendo las elegancias del colectivo Primo, su compra física bien vale el desembolso mínimo.

La Kutxa de la Kultura llega a Zarauz

Así es, amiguitos de la cultura. El Tour de Kutxa Kultur Zirkuitua llega a su segunda etapa,Zarauz. El próximo fin de semana, del 24 al 26 de junio del 2010. Con un montonaco de actividades propuestas. !Y ninguna referida al surf más allá de navegar sobre las barras de los bares!

Puedes echarle un ojo al programa, donde abundan las actividades culturetas locales (Cortometrajes, hip-hop, Muestra de pintura en directo, Muestra de pintura en directo) y los conciertos.

Sobre todos ellos (hay World Music y Makala y…) emergue cual patata radiactiva de suelo ruso la velada de ¡Clem Snide!¡Yuju!

Ciclos Iturgaiz: Vuvuzela Punk

Lo de estos chicas/os no tiene nombre. Y mejor que siga sin tenerlo, porque iban a conocer el cariño de las duchas carcelarias más pronto que tarde. El grupo geolocalizado manualmente en Baracaldo es lo más excesivo que ha conocido nuestra escena musical (definiendo como tal el espacio entre Groenlándia y el Perito Moreno de Argentina) en los últimos 20 años.

Diría que utilizan el humor inmoderado (los hay que no pueden para de reir con lo que oyen, y otro se escandalizan cada dos palabras. Terminos no contrapuestos entre sí) para no dejar títere con cabeza. Pero estaría equivocado, dado que estos cogen al títere, lo empalan, le surten de varios gramos de droga y cuelgan los excesos en internet.

Un disco muy actual, muy directo, muy grosero, muy sencillo, muy punk, muy electrónico y muy…No, muy no, lo siguiente a muy.

Con ustedes, Ciclos Iturgaiz (disco gratis en su web)

Surfilm Festibaila a rabiar

Se agotaron las entradas en la noche del sábado, confirmando que la parte musical del Surfilm Festival ha adquirido la solera de cita ineludible en el calendario donostiarra. El reclamo era notorio, con algunas primeras espadas del indie nacional y alguna novedad de las que llaman a la puerta con fuerza. Y al final, como veremos, división de opiniones.
Comenzaron Nudozurdo ante un Gazteszena prácticamente vacío que no cogería color hasta la aparición de We Are Standard, lo cual habla a las claras del predicamento que tienen en la ciudad los getxotarras, y también de la impermeabilidad del público donostiarra a propuestas que causan furor en otras ciudades si no están convenientemente machacadas y prescritas de antemano.
Y quizá adoleció de ello el concierto de Nudozurdo, cuyo post-todo de ascendencia directísima a The Cure y Sonic Youth sonó muy bien, pero le faltó ese intangible que convierte un buen concierto en un momento mágico. Se podría pensar incluso que a la puesta en escena le falta la afectación que sí tiene el disco (y lo decimos nosotros, enemigos acérrimos de la impostura). En cualquier caso, “Mil espejos” o “Ha sido divertido” fueron de lo mejor de la noche, no así una esperada “El hijo de Dios” atacada con cierta desgana.
En noche de contrastes como era, los catalanes San Leon intentaron poner luz tras la oscuridad de Nudozurdo, pero lo que en éstos fue estatismo, en San Leon devino en un histrionismo que no hace ningún bien a las canciones. Estas, que existen (da fe su buen disco Bits & Pieces), quedan escondidas tras la planicie de su directo, consagrado a la figura de un frontman con pretendidos aires de rockstar, lo cual tiene un punto ridículo, dado el público (real o potencial), el escenario, y el tipo de música en el que nos movemos.
Y, al fin, We Are Standard, recién llegados desde Londres para reinar una vez más en la noche donostiarra. Lo que los de Getxo han conseguido no es fácil, y de ellos deberían aprender muchos departamentos de marketing insistentes en la fidelización del cliente. Sus efectivísimos trucos escénicos y musicales no pierden vigencia si la dosis es adecuada, y parece que sólo 6 meses desde el anterior concierto en la ciudad es suficiente para que los fans vuelvan a babear de ganas.
Quizá se les vio algo cansados al principio, pero no hay reproches posibles para una banda consagrada a la fe del hedonismo que no hace prisioneros. Una vez más, “On the floor” volvió a ser el punto álgido de la noche, aunque algunos echamos de menos aquella barbaridad que cruzaba a Laboa con Kraftwerk, y que nos regalaron en diciembre.
A partir de ahí, el barrizal en el que acostumbran a convertirse este tipo de citas volvió a aparecer por Gazteszena, gracias a la maestra labor a los platos de DJ Graham, habitual del Apolo barcelonés, quien comenzó a lo grande con clásicos básicos y acabó, incursión en el electro mediante, con una última hora gloriosa a base de soul, garaje y psicodelia escuela Nuggets. De lo mejor que hemos bailado en esa sala.
Por último, reflexión innecesaria: cierto miedo me atravesó la mente un par de veces. Miedo a que la tijera de la crisis meta mano a ciegas en cosas que funcionan y que son necesarias. Quizá no venga a cuento, pero la marca Donostikluba (como la de Gaztemaniak) es una suerte, una especie de milagro para una ciudad como Donosti, y un flotador al que los que tratamos de vivir (en) una cultura más alternativa nos agarramos con ansia. Citas como la del sábado lo constatan y nos hacen evitar un mundo de grises. Quede dicho, por lo que pueda pasar.
Autor:Marlon Brandy

The Pains Of Being Pure At Heart: Lost Saint

No solemos hablar de canciones sueltas por aquí. Mas juro ante lo más sagrado (un Ron en el Patricio de Lasarte) que hubiera dado más dedos del pie que Juanito Oyarzabal subiendo en chanclas el Annapurna por haber podido escribir esta delicia de canción de The Pains Of Being Pure At Heart. Si esto es una cara b de un single, hay mucha cara T por ahí danzando.

A mi me da un aire Bigmouth Strikes Smiths. Vayan guardando 3 metros cuadrados de playa para esta loca quinceañera el día del concierto Pains del Jazzaldia.