Last Night I dreamt…

Anoche, o hace un rato, tuve un sueño muy raro. Cogía los periódicos de la semana en casa de mis padres y en el faldón de una de las portadas aparecía una noticia redactada de la siguiente manera:

Muere en accidente de tráfico una joven de Urnieta

Morrisseyse (Era el nombre de su perro. Así, como si las palabras se hubieran montado. )tuvo que conducir varios metros el coche.

Y el texto empezaba tal que así…

«Justo cuando el CD llegaba a la canción instrumental más sinfónica del último disco del cantante británico, Doña xxx tuvo un accidente en la carretera de circunvalación de Donostia. Iba camino del hospital, para ver si le podían calmar los cada vez mayores dolores que le había causado la operación. Pero no pudo más y desgraciadamente tuvo el fatal accidente…»

La foto que ilustraba la noticia era una imagen a cuatro columnas con una foto de la carretera, y números. Yo creo que los números eran las canciones del disco de Morrissey que habían sonado a lo largo del triste viaje.

Me echaba a llorar desconsoladamente. Rios de agua y tartamudeos. Mis padres me miraban con cara de «este chaval es imbecil». Y yo intentaba hacerles ver, con voz muy entrecortada, que me había llegado al alma el accidente de la chica que no conocía simplemente por los triste que era. Y sobre todo, por sus gustos musicales.

Le llamaba a la novia de un amigo, natural de Urnieta en el sueño que no en la realidad. Y seguía llorando y llorando, mientras ella me indicaba que ese mismo día ella y su hermano había ido al gimnasio después de mucho tiempo sin hacerlo. Cuando le sacaba el tema, la voz al otro lado del teléfono se apagaba. Silencio. Yo esperaba la respuesta, pero solo había silencio. Y la conversación se cortaba.

Lagrima arriba lágrima abajo charla conforntación mediante, seguía hojeando los diarios y veía otra esquela de otro músico local, la cual no detallaré por encontrarse vivo el señor. Curiosamente, el nombre principal venía detallado a la musiqeura manera de «nombre real + nombre del grupo», e incluía después su primer apellido real. Y en la tele, el Informe Semanal, echaban un reportaje sobre su persona. Algo realmente extraño, porque es bastante underground la banda del finado chico.

Lo de la chica del accidente puede tener relación con Miren Eraso, que murió ayer (desconozco si de esa manera u otra más amable o trágica). El resto me los apunto a traumas internos y que vayan saliendo en los divanes u hombros de los conocidos.

Aplasta a los vascos de pasta

Oh, Euskadi. Esa tierra tan bella. Con tantas tradiciones envidiables por el resto de pueblos. Con esa cultura ancestral tan influyente para propios y ajenos. Con tantos puntos de interés para quien desee adentrarse en la historia presente y pasada. Apoyando de manera innata toda nueva obra, todo nuevo paso rupturista. Oh, Euskadi. Qué bella eres y cuánto te quiero.

Oh, Euskadi. Ese mercado pequeñito pero orgulloso de sus elementos. Esa dignidad creativa que se abre paso entre las músicas invasoras foráneas. Ese amor por la tradición que tanto marca gran parte de las creaciones culturales buscando renovar y refrescar sin olvidar los orígenes. Aunque se pierda dinero, aunque todo el trabajo no sea más que el de una ONG encubierta. Oh, Euskadi. Qué interesante eres y cuánto te quiero.

Oh, Euskadi. Siempre navegando contracorriente, huyendo de los maleficios externos y la mala praxis cultural de otros mundos. Siempre elegante y autocrítica, siempre contestataria en tus ofertas, siempre apoyando lo sugestivo frente a lo popular. Lo pequeño y puro frente a lo masivo. Y cuando es masivo en carnes propias, desviando la mirada hacia otros campos más malditos. Mirando sin mayores envídias al resto. Oh, Euskadi. Pura y casta. Qué atractiva eres y cuánto te quiero.

Oh, Euskadi. Si todo lo que he dicho no fuera justamente la carcasa con la que vendes tu producto y funcionaras exactamente igual que el resto…

Zuzen Zuzenean: Olentzero y sus prebendas

Recientemente ha salido en los medios de comunicación detalles sobre el final del proceso de Zuzen zuzenean, una campaña puntual lanzada desde el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco en unión con Kultura Live (Asociación de Salas Privadas de Música en Directo) para dinamizar la programación de grupos musicales vascos en las salas privadas de música en vivo.

Y lo que debería ser pura algarabía y una fiesta para nuestros oídos se oscurece por algunos pequeños puntos marrones que emborronan una propuesta positiva.

Fechas:

La información general llegó a mi correo, creo recordar, un miércoles. La fecha para presentar las propuestas acababa el lunes siguiente. No es mucho tiempo para intentar descubrir las salas a las que podías enviar tu propuesta. Trabajar con más tiempo hubiera permitido un mayor número de propuestas.

Lo apretado de las fechas y su ejecución (diciembre-enero) invita a pensar que se trata de una partida pública (145.000 euros) que hay que gastar este año como sea, y que se ha otorgado a Kultura Live -alias lobby barero- para su rápido quemado.

Subvenciones:

Nada que objetar en los puntos: Se paga un mínimo digno por concierto hasta para el telonero (300 euros), el alojamiento en hotel (30 euros) y ayudas para gastos de producción de las sala. Hecha la ley, hecha la trampa, claro está. Puedo facturar como banda los 300 euros y si luego van 4 gatos (no sería novedad), descontar parte de ese caché para pagar la sala, por ejemplo. Y aún y todo, el grupo ganaría más pasta que fuera de programa.

Siempre que se dedique dinero público a los conciertos estaremos de acuerdo. Conozco a su coordinador, y sé de buena tinta que nada es de buena fe en principio. Pero quizás haya algunos puntos de la gestión que podrían ser mejorables.

Grupos Vascos:

Son los únicos que pueden beneficiarse de las ayudas. Puedes ver la lista. No nos engañemos. ¿A cuantos grupos vascos irías tu a ver gracias a Zuzen Zuzenean, formaciones que de otra manera no verías?. Y más importante que todo eso ¿Qué beneficio obtiene el público con esta subvención?

Viendo la lista de beneficiados y los locales en los que actúan, no se observa ninguna novedad respecto a las agendas de conciertos de cualquier fin de semana. Los de siempre, donde siempre. ¿Es suficiente beneficio ahorrarse 2-3 euros de la entrada (se obliga a que la entrada sea más barata) para poder ver a The Uskis en el Kafe Antzoki de Bermeo o el Mentón de Fogarty en el Antzoki de Bilbo? ¿Acaso no lo acabarían pisando sin estas ayudas? ¿Qué ayuda necesita Zenttric para tocar en su casa, la Rock Star de Baracaldo, siendo un grupo de EMI?

Sinceramente, parece un regalito contante y sonante para bandas y locales con exigencias más bien livianas. Sería más enriquecedor -culturalmente hablando- que el dinero se dedicara a formaciones que habitualmente no pisan esas salas. Que grupos minoritarios se suban a tablados con luces y buen sonido que de otra manera no pisarían. Que Joseba Irazoki actúe en la Rock Star. Que Gari se cuele en la Tótem de Villaba y no en el Espaloia de Elgeta. O que ese dinero se extienda en el tiempo y el uso, subvencionando la actuación de formaciones vascas en conciertos de grupos nacionales/internacionales en dichas salas.

The Pastels en el Primavera Club: Nothing to be done

Pastels_primavera SoundEl Primavera Club celebrado en Madrid nos permitió asistir al cuarto y quinto concierto de The Pastels de nuestra vida.

Atrás quedaban un primer Benicassim (recuperado gracias a la charla con La Caja Negra), Avalanche Records en Edimburgo o el festival Mofo de Paris de hace unos años. Cualquier tren que nos pueda llevar a una actuación de esta banda esquiva siempre ha tenido un asiento reservado para nosotros.

De los dos conciertos capitalinos, el de la sala Caracol fue el mejor: en sonido (aunque era impresionante lo que hablaba la gente), en ganas, en empaque y en emoción.

La nuestra, digo, porque nos firmaron los singles que llevamos, nos emocionó ver a Stephen con la parca azul y los mismos gestos juveniles que más tarde reproducirían las imágenes de los vídeos emitidos en el concierto, a Katrina vendiendo el poco merchandising que había (precioso su gesto. Rehusó el boli diciendo:”lo siento, yo no toco en este single”), a Gerard Love firmando mientras decía “tu eres el de Donostia,no?”.

Lo del Circulo de Bellas Artes del segundo día es un poco de juzgado de guardia. Una sala preciosa, sí, pero un sonido poco concreto y un suelo que vibraba de manera acojonante con la tersa actuación de los escoceses.

Y mira que era tranquilo el setlist en el arranque. Una lista que no tuvo cambios (no le va a pedir peras a los vagos que se han pasado 9 años desde su último disco, y el nuevo CD es a medias de esos de “tu 70 yo 30”) y que arrancaba con las canciones que Katrina canta en “Two Sunsets”. El hard line up (Gerard, Katrina, Stephen) se completaba con un guitarra que en el Circulo de Bellas Artes bien podía haberse ido a tomar unas patatas con torreznos, una suave trompetista y un flautista.

Era en esa parte pausada, que incluía una versión casi slow-soul de “Thru Your Heart” sin atisbo de la emoción pop con la que se grabó, cuando los complementos más brillaban, cuando las largas notas sopladas bien añadían un ambiente enamoradizo al concierto. Sin olvidar esa delicia vocal de la batería más cándida del mundo actual, Katrina Mitchell

Tras una ensoñadora “leaving this island” y la arrebatadora instrumental “Slowly” (el único tema que no conocía, junto con el cierre “Wrong Light”), la progresión fue ganando “rabia” pop -abandonando ligeramente el giro soul que los escoceses han tomado los últimos años- con temas de Mobile Safari e Illimination, sus mejores obras de la última época. Aunque puestos a destacar hay que reseñar el bajo funky que convirtió “Nothing to be done” en un señor hit. O los diez minutos largos de “Baby Honey”.

Siguen sin saber elaborar las listas de sus conciertos. Stephen Pastel cambia las melodías de sus discos cada 18 meses lo cual ahce imposible cantar nada. Gerard no es Aggi ni Katrina Berenice (aunque las ausentes salieran, con un Eugene Kelly en plan sado, en las proyecciones), y mirar atrás sería una perdida de tiempo. Sobre todo cuando vemos una banda que ha tenido una evolución consecuente y atractiva. Y la formación que ha sido icono de nuestro templo desde los primeros 90 seguirá aún muchos años llenando de emoción nuestros oídos tras lo vivido en Madrid.

Ya no hay nada que hacer con nuestra adicción, amigos. Dificilmente engancharán algún nuevo fan, pero tienen a los viejos a buen recaudo. Seguiremos respondiendo «no creo que te gusten» a las preguntas que nos hagan quienes quieran adentrarse en este mundo. Defenderemos la belleza de las manchas y los desvíos tonales frente a las telas impolutas. Continuaremos abandonando la razón y abrazando esa belleza no siempre racional. Y, lo más importante, nos seguiremos vemos en la parada final del próximo tren.

PD: Quiero dar las gracias a Joserra(Joseba?), la persona que recogió el tracklist apuntado en un plato de plástico desechable en la sala Caracol y tuvo a bien dármelo. Curiosa anécdota: resulta que era del barrio en el que viví mi infancia y había estudiado BUP en mi colegio. Que mundo más pequeño, por Dios. Y gracias también a Pedro San Martín, por volverme a recordar que la envidia no es jamás sana 😀

PD2: La foto es de la organización del Primavera Sound

Colección Primo para Loreak Mendian y Flow

El colectivo donostiarra Primo ha sacado las tijeritas y los Carioca y se han lanzado al diseño de prendas textiles para otras empresas/colegas.

Si anteayer nos levantábamos con una sonrisa de oreja a oreja con los diseños que han hecho para/con la tienda Flow,

ahora nos enteramos que se han unido a las flores montañeras para una colección de ropitas.


¡Ole chavales!