Para baterías, las de Led Zeppelin

Toda ciudad debe estudiarse, reinventarse, maquillar sus actos habituales de galantería para hacer que el gasto público y el trabajo de sus gestores se justifique.

A la espera de una web que funcione sólo en flash donde se pueda ver con todo lujo de detalle los actos programados, y teniendo en cuenta que 2013 queda aún lejos hasta para los contratos de Messi, el Ayuntamiento de Donostia ha voceado algunas cosas que se les han ocurrido para la celebración del Bicentenario de la ciudad al área municipal más alejada de la realidad de un pueblo llano: el gabinete de comunicación.

Como suele ser habitual, pregonan “la participación ciudadana en la propuesta de actos” (traducible por “hacedme el trabajo gratis”) y ya hay pensada, antes de nada, una junta, una comisión y un cónclave de expertos (en comer y vender, me temo).

El “boceto” que aglutina la batería de propuestas, que perderá por el camino el 80% de dichas propuestas, consta de diez puntos a cada cual más comentable. ¿No era eso la participación ciudadana ?

1 Un programa especial de actividades se desarrollará durante todo el año en el monte Urgull, San Telmo y la Parte Vieja

Propongo la caza del morito que vende hachis y farlopa, el certamen de “humear” la VISA o la búsqueda del Tesoro, alias “dónde coño está mi cartera”. Las pistas se encontrarán en los distintos bares de la zona, donde se deberá consumir uno de sus pintxos más caros y se podrá leer el “100% crisis news”, periódico editado con ayudas públicas en los que todos y cada uno de los Hosteleros afirma que este año ha sido fatal, que los sudamericanos que contrata forman parte de su pequeña ONG de ayuda al mundo y que la ausencia de mano de obra especializada le ha obligado a contratar a menos gente.

El pasatiempo de dicho papel será una foto del dueño de Casa Vergara en forma de diana, quien ha decidido bajar el precio de sus pintxos hasta un 50%, mostrando cariño a su negocio y demostrando que la productividad de dichos alimentos es superior a los envíos del Cartel de Medellín

Leer másPara baterías, las de Led Zeppelin

Street Zinema grafiks

STREET ZINEMA GRAFIKS! Exposición retrospectiva

Fechas: 29 de agosto-20 de septiembre

Dónde: Centro Cultural Ernest Lluch. Donostia-San Sebastián.
Paseo Anoeta, 7 (Junto a la Puerta 8 del Estadio Anoeta).

Horario: 16:00 – 20:30, de lunes a viernes
17:00 – 21:00, sábados

Inauguración: 29 de agosto. 19:30. Sala de Exposiciones.

Esta exposición coordinada por Mikel Arbiza Goenaga da continuidad a la muestra “Impresión!” organizada el pasado año en este mismo centro.

Con Street Zinema Grafiks, nos aventuramos otra vez más al presentar una muestra de artistas relacionados con el mundo del skateboarding. Esta muestra servirá para celebrar el 5º aniversario del festival audiovisual Street Zinema mediante la presentación de una colección de carteles, pegatinas y diferentes elementos gráficos realizados en estos años.

Street Zinema es un festival audiovisual independiente que analiza la masiva producción videográfica del skateboarding internacional y otras manifestaciones culturales en el contexto urbano.

Está organizado por Perros Callejeros Skateboard Films, una pequeña productora que ha editado más de 5 DVD’s al más puro estilo “háztelo tú mismo”, y cuya aspiración es la de estrechar lazos entre el mundo de la patineta, la cultura popular y diferentes manifestaciones urbanas.

Contacto:
info@street-zinema.net

Ella no fue despedida

Hace unas semanas, María Escario tuvo que disculparse públicamente por decir en directo a un compañero que vigilara sus bolsillos, ya que estaba rodeado de latinoamericanos. No fue despedida. En esa misma cadena mostraban el otro día su escándalo porque un periodista de la BBC dijo que la defensa del (equipo de fútbol) Bradford tenía más agujeros que en un avión español. Él sí fue despedido.

Mi Mesa Cojea, que de estúpido no tiene nada

Él quemó un millón de libras

En 1991 nadie vendió más discos que Bill Drummond (Butterworth, 1953). Dos años antes había redactado un libro de título premonitorio, “El camino más fácil para llegar a ser número uno”.

Aunque todo parecía indicarlo, no era una broma. Pero para demostrar su supuesta viabilidad, Drummond debía llevar sus teorías a la práctica.

Las siglas KLF (Kopyright Liberation Front) sonaban contundentes. Sólo le faltaba el material, un disco lleno de éxitos. The white room (1991) lo fue, y convirtió a Drummond en un visionario con los bolsillos llenos. Prueba superada y mutis por el foro.

Aquellas peripecias musicales sólo son una pequeña parte de lo recopilado en 17 (Penkiln Burn), el libro que acaba de publicar (aún sin traducción al castellano). “Se trata de un diario en el que recojo mis experiencias en la música y expongo mis opiniones sobre el mundo del arte en general. Eso incluye reflexiones sobre el origen del rock and roll, la filosofía autodidacta del punk, la democratización que llegó con los ordenadores, el diseño de los números uno, las raves o el rapto del arte por la clase acomodada”

Tres bombardear las listas con The KLF, Drummond se alejó de los focos. Sus reapariciones fueron sonadas. La más célebre, aquel día de 1994 en el que convocó a la prensa en un acantilado escocés para proceder a la quema de un millón de libras, una parte de los royalties que le había sacado a la industria. ¿Eran verdaderos los billetes? Una curiosidad poco profesional merecía una respuesta a la altura: ?La prensa siempre se centra en la anécdota?.

Aún hoy le persigue la hazaña de The KLF, por mucho que en su momento destruyera el master de la grabación para impedir indeseadas exhumaciones. En los años siguientes, Drummond reforzó sus conocimientos sobre arte. En sus colaboraciones para el diario británico The Guardian se ha hecho un nombre como incómodo comentarista artístico desvelando las contradicciones sobre las que se ha ido edificando la crítica. “Por entonces ya había dejado de escuchar música, pero cuanto menos escuchaba más reflexionaba sobre ella. Hace tres años promoví el Día Anual sin Música. Parece que todo el mundo tiene mil motivos para ponerse una canción en un momento dado, pero seguro que cada uno de nosotros tiene una razón para dejar de escuchar música. Mi idea es ir recopilándolas para hacer algo sólido de lo que algunos pensarán que es una simple provocación.”

Vía | El País