MP3 (más pasivo 3)


Lucas tiene 13 años y durante unas ocho horas al día no escucha a nadie ni habla con los demás. Ese tiempo no es el que dedica a dormir. Son las horas que pasa con los auriculares de su reproductor MP3 puestos.

Mientras oye las canciones de sus grupos favoritos hace todo lo que haría si apagara su iPod. Navega por Internet, se queda en su habitación a fantasear, intenta hacer sus deberes, acompaña a sus padres al supermercado o sale a pasear por el barrio con sus amigos. Sólo hay un detalle atípico: en su vida faltan las palabras y la comunicación directa.

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Audio: Beautiful South

portada disco beautiful southEn el primer disco tras la era Housemartins, Paul Heaton aún era un rojo asilvestrado.

Allá donde Billy Bragg se calzaba la gorra y se subía a la tarima, Heaton y los suyos gustaban de desmelenarse con algo de rabia pop.

El mensaje ya era más dulce (más económico) en la época Beautiful South. Para nuestro pesar, la cosa se iría poniendo cada vez más pulcra, hasta la disolución de la banda en 2007.

I love you (but youré boring) cerraba el CD de bienvenida de Beautiful South.

¿Quién vigila y controla los pelotazos publicitarios dentro de la programación?

 Cientos de grupos de música suspirando por una pequeña aparición en televisión que les dé vidilla y a lo sumo consiguen una pequeña referencia en algún programa marginal, de ésos que se emiten a partir de las 2 de la madrugada. Pero llegan estos ejecutivos y nos ponen todo el brutal sistema de telecomunicación del Ente público al servicio de un cantante y, si me apuran, al servicio de su casa de discos. Puede que eso no sea corrupción. Que a Bosé y Raphael, a fuerza de sacarlos y repetirlos, los hayan convertido en estrellas imprescindibles del miserable show business que llevan practicando desde hace cincuenta años.

Javier Arizaleta, en Noticias de Gipuzkoa